Agosto de 2006
Por Horacio Calderón *
"El factor principal para ganar una guerra es la influencia moral. Por influencia
moral entiendo que cuanto hace un pueblo está en armonía con sus dirigentes,de
manera que aquel los seguirá sin temor de poner sus vidas en peligro "
San Tzú - L´art de la Guerre.
Edición francesa-Siglo VI a.C.
Tal como ha sucedido desde el comienzo de las operaciones militares del Estado
judío -como en el caso de la convocatoria a sus reservas muy poco después del
estallido del conflicto-, acaba de producirse un importante hecho en el Comando
Norte de las Fuerzas de Defensa de Israel, que ha quedado a cargo del general
Moshe Kaplinsky, ex comandante de la brigada de elite Golani y hombre que conoce
a la perfección la geografía libanesa merced a sus antecedentes en ocupaciones
anteriores.
Si bien el general Moshe Kaplinsky estará subordinado al Jefe del Estado Mayor
de las Fuerzas de Defensa de Israel, teniente general Dan Halutz, no cabe duda
que su designación ha surgido como consecuencia del desastroso resultado de la
estrategia israelí de basar su ofensiva contra el Hizballah exclusivamente en
el poder de su fuerza aérea, arma a la cual pertenece el segundo de los
jefes mencionados.
Sea un pretexto o no, debe mencionarse que el teniente general Dan Halutz ha
sido hospitalizado dos veces por fuertes dolores de estómago durante días
pasados; ese problema, sumado a la crisis generada en el mismo gabinete israelí
por la evolución de la situación en los teatros de operaciones en el Líbano,
condujo finalmente a la designación de su segundo, el general Moshe Kaplinsky,
quien estará a cargo de la presente campaña militar hasta su finalización
Tal cambio no es un dato menor en este momento, en que cualquier solución
diplomática dirigida a lograr un cese efectivo de hostilidades entre Israel y
los milicianos del Hizballah, parece estar destinada a no ver la luz en los días
y tal vez semanas venideros.
La foja de servicios del general Kaplinsky, sumada a la importante y sucesiva
convocatoria de decenas de miles de reservistas y a la impresionante
concentración de divisiones blindadas y de infantería de las Fuerzas de Defensa
de Israel, permite concluir que el Estado judío podría lanzar una serie de
nuevos y devastadores ataques terrestres contra los bastiones del Hizballah en
el sur del Líbano e incluso a lo largo del río Litani, en el valle de la Bekaa y
en los suburbios de Beirut, donde ya se produjeron numerosos bombardeos aéreos,
sin otros efectos que la continua destrucción de la infraestructura civil del
país y la pérdida de más vidas humanas inocentes.
Lo arriba indicado surge como una sugestiva enseñanza para los estrategas
militares de los EE.UU., Gran Bretaña e Israel, si es que pensaban doblegar las
pretensiones expansionistas de Irán y sus planes de desarrollo nuclear con fines
supuestamente bélicos, basados exclusivamente en el uso de su poder aéreo y
misilístico contra los miles de blancos que ya han sido designados.
Las Fuerzas Armadas de Israel tienen hoy vía libre para su campaña en Líbano e
incluso para descargar todo su poder terrestre -que probablemente se verá
concretado mediante maniobras combinadas entre unidades blindadas, de
infantería y de comandos especiales- lo cual podría culminar en ataques más
sangrientos que aquellos desarrollados hasta ahora.
Una de las características de la historia de Israel, es que durante las guerras
libradas contra sus vecinos árabes, las fuerzas armadas sumaron a su poder
bélico una enorme influencia política, amoldando a los respectivos
gobiernos a las decisiones estratégicas y táctico operacionales de sus
comandantes militares. Este es un factor a tener muy en cuenta, hasta que
llegue oportunamente el momento de que el Estado judío acepte un cese efectivo
de las hostilidades e incluso decida que están dadas las condiciones para
retirarse de los territorios ocupados.
Al menos hasta el día de la fecha y hora de cierre del presente informe, en que
el Hizballah tiene una rotunda victoria política -mas allá de lo que suceda en
el plano militar-, reteniendo asimismo la iniciativa estratégica en sus manos,
pensar que Israel va a aceptar condiciones que impliquen una derrota y
gravísimas consecuencias futuras para su seguridad, es algo sin mayor
fundamento.
Concluyendo, la escala de probabilidad de ocurrencia del acontecimiento
anunciado -es decir el agravamiento del conflicto- puede considerarse que
aumentará fuertemente, incluyendo más derramamiento de sangre de civiles de
ambos bandos en pugna, más destrucción de la infraestructura civil libanesa,
un aumento progresivo del desastre humanitario ya causado a la población
libanesa y la siempre latente posibilidad de ataques contra blancos israelíes en
Tel Aviv y otras ciudades vitales, con misiles de mayor alcance y poder
destructivo por parte del Hizballah.
*Experto en Medio Oriente y Africa del Norte
