LÍBANO: PRIMERA ETAPA

 

Agosto de 2006

Por Strategicos


El análisis político de la última guerra de Israel contra el terrorismo es más interesante que sus batallas. La mayor parte de los análisis se han concentrado en la vulnerabilidad de las ciudades israelíes a una misilística obsoleta o de entre casa y a la prolija cantidad de bajas civiles que se produjeron de un lado y del otro. Todo esto tiene una importancia relativa. El primer asunto importa a los que nos interesa la batalla de movimiento frente a la acción estática de la línea Maginot –que es lo que Israel tuvo que enfrentar en los últimos días- como consecuencia de un laborioso trabajo de zapa hecho por los ingenieros de Hizbollah, repitiendo exactamente las enseñanzas del general vietnamita Giap en la guerra de Vietnam. Aferrar al enemigo e impedir su avance, rotación y desplazamiento con libertad plena.

En la Knesset, terminada la guerra, el parlamento israelí pasará una dura cuenta a los responsables de los servicios de inteligencia por no haber previsto la estructura de topo que se ha estado armando en los últimos años cerca de sus ciudades y por no haber monitoreado suficientemente la capacidad iraní de dar apoyo logístico masivo a las milicias irregulares del Líbano.

Pero esto tiene una importancia relativa. Israel sale mejor parada que Francia luego de Dien Bien Phu y el millón de israelíes que tuvo que vivir en los refugios subterráneos sin plantearse ni la fuga ,ni la emigración ni el pánico muestran que el frente interno israelí esta compacto.Tampoco hubo linchamientos de diputados árabes y pese a las previsiones de los indestructibles dibujantes de batallas desde el Río de la Plata el acceso a la retaguardia en la profundidad siria fue cautamente cubierto con la destrucción de sus avenidas de aproximación –puentes y carreteras- lo cual era una señal inequívoca a Damasco de que Israel no planteaba amplificar su ofensiva mas allá del territorio ocupado por las milicias.

El problema humano es obviable justamente porque es demasiado humano en los términos fatalmente nietzscheanos que plantea el eterno filósofo para tiernos adolescentes en guerra que es el gran Federico. Pensador para gente joven.

Israel derribó edificios, produjo daños colaterales pero no recurrió a la eficaz táctica alemana inaugurada contra la resistencia del primitivo Irgum en Varsovia Derribar medio edificio por cada soldado abatido.

El ejército sirio tampoco representó un verdadero peligro para Israel porque es una antigüedad. Esta obsoleto y pese a que sus cuadros son valientes y combativos, lo demostraron en todas las guerras con Israel su dependencia del sistema de armas soviético lo ha hecho petrificarse tanto en el uso del material como en la concepción estratégica. Y Persia demostró que no esta dispuesto a arriesgar una sola gota de sangre por la causa palestina, independientemente de algunos Pasdaram que fueron a combatir. Como voluntarios de la guerra.

Internacionalismo bélico voluntarista pero no guerra santa. Hay una diferencia.

Pero el problema subyace y eso no lo resuelve la fuerza de interposición de Naciones Unidas que será o no atacada en los próximos meses a menos que comience a pagar a la sociedad libanesa para comprar seguridad.

Con buenos hospitales gratuitos de campaña – exactamente como hicieron los italianos en 1983 - y el efecto derrame de una fuerza que consume en dólares y euros pronto se creara un mercado negro que será el mejor disuasivo para que la fuerza internacional no sea seriamente comprometida por los kamikazes suicidas. Cualquiera que conozca el mundo árabe sabe que con la población civil el problema pasa por allí y no por los caballos de frisa o los puestos de control espinados. Pese al proverbio los camellos pasan con más frecuencia por los ojos de las agujas de lo que parece en esa zona del mundo.

Sin embargo la dificultad sigue siendo esencialmente política. Hasta ahora Israel contaba con una fuerza nuclear que le permitía mantener a raya a Persia y al mismo tiempo negociar un nivel de escalada que obligaba a todos a mantener cierto equilibrio de sobrevivientes mediáticamente enfrentados sobre el terreno. El segundo nivel era una inteligente articulación de su diplomacia con Egipto, el aliado más confiable, Jordania, el reino Saudi, Turquía, Marruecos y los países árabes mediterráneos.

Quebrada la Alemania árabe de la zona –que es precisamente Irak - el infarto cerebral que voltea a Sharom encuentra a Israel con un sistema político preparado para una nueva situación de canje de paz por territorio, con un repliegue razonable dentro de su propio hinterland, como en general ocurre con esa alquimia israelí que convierte a sus guerreros exitosos en clase política, Dayan, Beguin, Rabin, Sharom para luego hacerlos reestructurar los escenarios bélicos hacia sólidos acuerdos de paz. Del lado árabe las figuras necesarias para el acuerdo regional fueron sucesivamente el ultimo Nasser, Sadat y Mubarak, cosa que se olvida con demasiada facilidad.

Probablemente en este escenario de neopacifismo se encuentra la clave de la falta de preparación de los israelíes para encarar una limpieza antiterrorista en profundidad de las ciudades libanesas. No se encontraba en sus planes una invasión de infantería en gran escala, pero se vieron catapultados a ello. Tampoco se encontraban preparados para un orden de batalla que como un zoom con gran angular y amplitud de diafragma abierto oscilaba entre la guerra de guerrillas, el ataque misilístico con fuerzas móviles-un insospechado carcaj que llegaba del cielo - y la resistencia de trinchera, zanja y terraplén. La infantería enemiga petrificada en el terreno.

La resistencia en esta miniguerra ha consolidado a ese nuevo actor en el mundo palestino que ha pasado de ser una Caritas islámica y dueña de la economía , el asistencialismo informal y el terrorismo táctico a establecerse como punta de lanza de la intransigencia juvenil masiva contra Israel y sus aliados en la zona que es Hizbollah con su febril e ininterrumpido activismo fundamentalista religioso.

Este es un dato decisivo. No habrá política de seguridad viable a partir de ahora en Medio Oriente sino se analiza el problema de las milicias fundamentalistas que respondían disciplinadamente a Persia y ahora pueden autonomizarse con la misma lógica con que Bin Ladem se autonomizó de Washington luego de su larga campaña antisoviética afghana que le hizo pasar a la reserva con una red entrenada, diversificada, cosmopolita y apta para golpear experimentadamente en cualquier parte del mundo.

Hoy en día el objetivo de los nuevos viets en oriente medio será exactamente lo que hicieron los viejos viets en Tailandia, Camboya y los reinos de los meos y Laos. En aquel caso imponerles una dura disciplina vietnamita que era funcional a la URSS frente a la flexibilidad competitiva de los chinos, oscilantes entre Francia y los americanos. Hoy estos viets, que reemplazaran con éxito a la oxidada OLP pretenderán deslibanizar el Líbano, transformarlo en una entidad schita bajo el lejano hechizo y apoyo económico de Persia y destruir el carácter poli cultural que el país de los cedros se había propuesto reconstituir en los últimos años.

El fenómeno es paradigmático porque el Líbano seguía la política integracionista europea o al menos multicultural con sus más de 40.000 ciudadanos europeos y americanos viviendo en su territorio.Y fracasó.

Y ahora Persia juega el rol de Vietnam del Norte con su capacidad de intermediación con todo el mundo islamista militante que cubre desde Afganistán a Pakistán, desde Bosnia hasta el millón y medio de ciudadanos británicos que viven con perpetua crisis de identidad en la centralidad europea.

La guerra del 2006 cierra el camino hacia la paz estratégica, suministra tiempo a Israel para reconsolidar su poder de inteligencia-como Rumsfiel en Irak ha subestimado al factor humano del otro campo- pero abre el juego a una jugada mayor: la lucha por el control político de las poblaciones de Arabia Saudita, Egipto y Jordania que deberá dirimirse entre el mundo árabe y el persa en los próximos años.

En esta contradicción Israel paradójicamente juega como vanguardia pro árabe moderada-seria un Chile en el caso de una crisis político militar en Sudamérica - pero el centro de gravedad del conflicto se ha transpuesto con la llegada de un nuevo actor. Y la cesión de Siria a la influencia persa no ha sido tangiblemente positiva para Israel.

Pero el trágico inconveniente es que esta cesión de iniciativa no se transforme en una gradual cesión de la política de la OLP hacia Hizbollah que sale mediáticamente y políticamente robustecido de la batalla pese a que en los hechos de seis comandantes con pensamiento estratégico operacional ha perdido dos.

Las iniciativas pasan mas a la Knesset que al estado mayor del Haganah y la batalla será política, económica y cultural a la vez. El mundo árabe esta económicamente interrelacionado con Occidente,s us acciones petroleras se encuentran con compañías occidentales, sus depósitos en bancos europeos y sus becas de estudio se encuentran culturalmente enderezadas hacia Europa. También sus sistemas de armas que son franco-británicos o simplemente americanos.

Hizbollah galvanizará a la revolución y al terrorismo reclamando y probablemente obteniendo mayor fuerza parlamentaria. Los otros actores deberán ejecutar los artificios de la política que lo aísle.

En el marco mundial la guerra del 2006 favorece a los republicanos americanos que siguen expresando al nacionalismo de su país.
 


 

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