LÍBANO: LAS RAZONES DEL NACIONAL NEUTRALISMO ARGENTINO
 

 

Agosto de 2006

Por Edgardo Arrivillaga

 

Un analista con acceso a las fuentes de poder nos explica las razones de backstage del nacional -neutralismo argentino en la atormentada guerra del Líbano. Guerra que no solo ha sepultado la causa Palestina por varios años - Beirut ha pasado a primer plano - sino que ha creado crisis de liderazgo político tanto en Israel como Estados Unidos depreciando el cerco diplomático y económico que se cerraba sobre Persia, única ganadora del conflicto en términos estratégicos.

Las razones son hilarantes y pasan desde lo anecdótico, una ofensa imaginaria personal hacia Kirchner por parte del Secretario de las Naciones Unidas, Kofy Annan, una resolución que según algunos iluminados favorecía a Israel, hay analistas tan inexpertos que ignoran que las resoluciones de interposición no se hacen para beneficiar a nadie sino para evitar la masacre de civiles en general abriendo el juego a la diplomacia, que es el terreno en donde se definirá finalmente a quien beneficia realmente el alto el fuego en los términos de la disputa.

Para hacerlo mas sencillo: el huracán Katryna no tiene ideología, pero algo hay que hacer igualmente.

Lo primero es alto el fuego y luego las resoluciones sucesivas van definiendo el alcance real de la misión y la logística mas adecuada.

La perfeccionan. La abstención es una señal de desinterés y de precauciones que agravan el conflicto.

Finalmente una acotación ombliguista del ex fracasado aspirante a cadete del Colegió Militar, el mofletudo Alberto Fernández, mano derecha de Alberto Assef en otras épocas, quien señaló que podían volver veinte cajones completos de soldados argentinos.

En realidad los más de 150 cajones completos y de civiles los hemos tenidos aquí en la Argentina y no hay una sola misión argentina en el exterior -ni siquiera en Balcanes -que haya registrado un numero consistente de muertos directos.

Aunque si podemos contabilizar los pagos hechos por Naciones Unidas a oficiales y personal de cuadros que fueron retenidos en dos ministerios porque eran suculentos seguros internacionales en dólares que los políticos procuraban engullir en sus presupuestos. En uno de los casos se trataba de un suboficial que había perdido ambas piernas. Y el mofletudo Albertito revistaba en la Superintendencia de Seguros cavallista.

Cultivaba la insobornable oposición al sistema menemista desde esas austeras oficinas.

Pero detrás de todo esto hay algo mas serio. El país vuelve a los No Alienados y ese es el meollo del problema.

El país vuelve a la doctrina camporista que implica la diplomacia militante por encima de la diplomacia pura y sentimentalmente se envuelve en todas las guerras posibles y cruzadas varias contra el imperio hegemónico que es el contraimperio del mal, pero narrado por las plumas de la izquierda progresista que posee una geografía propia de territorios superpuestos y mal entendidos que van desde Eamon De Varela 1918, Fidel Castro 1958, Omar Torrijos 1975 ,el ahora civilizado coronel Kadaffy, las FARC y el nuevo disturbador de la política internacional, el outsider Hugo Chávez que paulatinamente y a caballo de la prudencia brasileña y la estupidez argentina sigue constituyéndose en el epicentro intelectual, político, económico del MERCOSUR.

Hasta ahora con éxito.

De la misma manera ese nacional-neutralismo argentino que ya analizaremos con más detalle exige una sofisticación diplomática que esta muy alejada de la realidad de cabotaje y ticket canasta del actual Palacio San Martín.

Vamos a los trascendidos.

El rechazo argentino para el envío de tropas al Líbano se debió fundamentalmente a tres razones. A saber:

  1. Kirchner nunca olvidó el desplante de Kofi Annan cuando éste lo designó como director ejecutivo a la Cepal a José Luís Machinea contra la opinión del presidente argentino, que quería el cargo para Carlos “Chacho” Alvarez”. Annan fue quien pidió formalmente las tropas argentinas para integrar los “cascos azules” en el Líbano.
  2. El gobierno argentino cree que la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas beneficia ostensiblemente a Israel y que su gobierno ha salido muy desacreditado de la reciente guerra en el Líbano. Aunque la Argentina participó de la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad (es uno de sus quince países miembros actualmente), Kirchner no quiere más compromisos que esas gestiones diplomáticas.
  3. El gobierno cree que los métodos y códigos de Medio Oriente no son los de Occidentes y, por lo tanto, son desconocidos aún para los soldados argentinos. “Mandaremos diez soldados y vendrán diez cajones”, dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Este último argumento es, quizá, el más consistente. Incluso varios países europeos (que son los principales interesados en que triunfe esta instancia de las Naciones Unidas) reclamaron garantías previas para sus soldados antes de enviarlos.


Pero Kirchner no hizo ninguna gestión ni ante el Consejo de Seguridad ni ante las Naciones Unidas ni ante los principales países europeos.


Kirchner tomó la decisión de rechazar el pedido de Kofi Annan sin consultar previamente a la Cancillería, que se limitó luego a trasladar el rechazo por la vía diplomática.


Tampoco es cierto que Brasil haya consultado antes con la Argentina para expresar su rechazo. El canciller brasileño, Celso Amorin, envió a las Naciones Unidas una elegante carta de rechazo antes de que el gobierno de Kirchner conociera la decisión del gobierno brasileño.
Luego, Brasil y la Argentina reacomodaron las cosas como para que apareciera una decisión compartida de ambos países.

 


 

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