Agosto de 2006
Por Strategicos
Es probable que Bélgica se sume a la coalición internacional motorizada por
gente como el canciller Máximo D'Alema ,ex jefe del Partido Comunista Italiano
que bajo el gobierno de centro-izquierda moderado de Romano Prodi -un
centro-progresista de raíz católica-no parece tener complejos en querer
recuperar la influencia italiana en la región árabe.
Por vía de la intervención sosegada.
Carece de las insuficiencias y meandros argentinos que sin contraprestación
alguna exigen apoyos internacionales a la causa de Malvinas.
En el 2006.
Donde ya no hay un solo argentino, kelper o británico en peligro.
El aporte de Bélgica , ejercito mucho mas en riesgo que el argentino ya que
colonizó el Congo Belga, coincide con el nuestro en el aporte que haría a la
población civil del Líbano.
En esencia las operaciones de desminaje, ya que -como en Malvinas- las minas
antipersonales y las minas en racimo arrojadas en cortina desde aviones
constituyen el primer factor de riesgo para la población civil.
Argentina y Gran Bretaña tienen sobrada experiencia en la materia.
Y también en Balcanes.
El asunto motivo una cruzada internacional de la fallecida princesa Diana
Windsor ya que las bombas esparcidas en racimo carecen de ideología y
posicionamiento cuando se produce el alto el fuego.
Golpean a todos, en particular a los niños que tanto preocupan a los argentinos
divididos entre los partidarios de los abortos clandestinos y los militantes de
los abortos oficiales.
Pero los productores de yerba mate locales están ahora si realmente preocupados.
Han descubierto que el Líbano se vuelve inaccesible para colocar nuestra
producción si la situación de inseguridad interior y puertos bloqueados impide
la llegada de la mercadería.
Pero la mayor preocupación del gobierno esta centrada en la marcha de Blumberg.
Temen que el Padre de la plaza de Mayo blumgberiano desdibuje a las Madres de la
misma plaza. Kichnerianas.
Por eso han dado instrucciones a la Secretaría de Deportes para que no se haga
propaganda de Blumberg en las canchas de fútbol.
Al mejor estilo varsoviano.
Sobrevivir moralmente en este país se está convirtiendo en una tarea de Robinsón
Crusoe.
