Agosto de 2006
Por Horacio Calderon (*)
No cabe duda alguna que los frustrados atentados contra las líneas aéreas
anunciados por las autoridades británicas hubieran llevado consigo el sello
indeleble de la red Al-Qaeda: ataques coordinados y lanzados simultáneamente,
buscando el mayor número posible de víctimas y provocando una verdadera
catástrofe humana y en las comunicaciones aéreas globales de consecuencias
inimaginables.
Surgen sin embargo numerosas dudas con el correr de las horas; no tanto sobre la
veracidad del hecho intento denunciado y hasta el momento evitado -el que deberá
probarse fehacientemente para convencer a no pocos incrédulos-, sino muy
especialmente acerca de los elementos que han intervenido en la concepción,
planificación y desarrollo de las acciones que iban a culminar en ese gran golpe
terrorista.
La veintena de arrestos producidos en Gran Bretaña y Paquistán podría ayudar a
desentrañar aspectos claves que los expertos y analistas suelen utilizar para
evaluar el calibre de las futuras amenazas y el perfil de las organizaciones que
están en condiciones de lanzar ataques de tal magnitud.
Asimismo, determinar si Al-Qaeda (Central) y las organizaciones que forman parte
de su “red de redes” intentarán enfrentarse al nuevo eje persa-libanés y, si en
el marco de esa guerra cada día más evidente, habrá una competencia macabra por
parte de los seguidores de ambos bandos, para determinar cuál de ambos asesina
más víctimas inocentes en el escenario global.
Es que ese tipo de hechos constituye para los organizaciones terroristas de todo
signo -sean seculares o religiosas- una especie de credencial indispensable para
reclutar adeptos y captar fondos, claves para su crecimiento, poder y
perdurabilidad en la arena donde desarrollan sus acciones
No resulta coherente sin embargo con el perfil secreto, inteligente, sofisticado
y letal de la organización de Osama Bin Laden -por más jaqueada que se
encuentre-, aceptar que un puñado de jovencitos recientemente convertidos al
Islam, pueda pertenecer de manera plena -incluso a nivel de “soldados”
(jerarquía más baja de Al-Qaeda)- a una estructura que se caracteriza por la
aquilatada experiencia de sus cuadros.
Cierto es también que la mayor experiencia de cuadros duros hace aumentar el
peligro de una detección temprana de planes de ataque; en consecuencia, resulta
más efectivo contar con nuevas voluntades, ciudadanos/as de un país como el
Reino Unido de Gran Bretaña, munidos de pasaportes aceptados en muchísimos
países y con una apreciable capacidad de movimiento. Son estos los terroristas
de última generación que más deben temer los organismos de prevención de
actividades terroristas, pues son quienes han tenido un importante papel en los
atentados lanzados en Londres en julio de 2005. También en el caso de Richard Reid, hijo de madre inglesa y padre jamaiquino, quien hace pocos años intentó
volar un avión en vuelo con una bomba escondida en un zapato, que no llegó a ser
activada.
El perfil que se advierte hasta el momento en los ataques abortados, es que se
trata de una operación de gran magnitud en la que tal vez participen elementos
combinados de Al-Qaeda (Central) y de al menos uno de los principales
movimientos terroristas paquistaníes con redes propias en Londres y otras
ciudades inglesas.
Salvo que el curso de las investigaciones en curso pruebe lo contrario, los
nombres, antecedentes y edades de los principales involucrados que han sido
publicados hasta el momento, sugieren que a diferencia del golpe de 2001,
Al-Qaeda (Central) ha debido sumar el apoyo de otras organizaciones de su red,
para planificar y coordinar la concreción de los ataques con explosivos líquidos
a aviones en vuelo.
Si lo arriba indicado fuera finalmente corroborado, podrían ponerse en
descubierto planificadores operacionales pertenecientes al Estado Mayor de Osama
Bin Laden -como lo fue hasta su arresto Khaled Sheik Mohammed, factótum de los
ataques de 2001 en EE.UU.-, accionando en estrecho contacto con comandantes de
campo y redes pertenecientes a alguna de las principales organizaciones
terroristas paquistaníes con mayor capacidad y experiencia en ataques
terroristas.
En mérito a sus antecedentes y también a los lazos forjados durante la
resistencia a la ocupación soviética de Afganistán con el núcleo fundador de
Al-Qaeda en años posteriores, parecen en consecuencia acertados los indicios que
conducen prima facie a Lashkar-e-Toiba (LeT), según fuentes cercanas a las
investigaciones que se desarrollan en Gran Bretaña y Paquistán. Esta
organización, que registra un record impresionante de atentados en la región de
Cachemira y ciudades de la India -como el que se presume cometió poco tiempo
atrás contra trenes en Mumbai (ex Bombay)-, mantendría estrechos contactos con
instituciones y células basadas en Londres y otros lugares de Inglaterra.
Lashkar-e-Toiba es una organización con la capacidad suficiente para reclutar
voluntades en las mezquitas y madrazas de países como Gran Bretaña y luego
llevar esas “vocaciones” a Paquistán para su adoctrinamiento y entrenamiento,
etapa en la cuál surgen los cuadros seleccionados para intervenir en ataques
suicidas.
De acuerdo a fuentes de la investigación, el movimiento misionero islamista
Jamaat Tabligh, aparece conectado con al menos uno de los sujetos implicados en
los ataques a lanzarse recientemente contra las aerolíneas, lo cuál abre una
nueva instancia para investigar este nuevo punto de contacto con Al-Qaeda o
alguna de las organizaciones de su red.
Resulta adecuado sumar al presente trabajo las etapas que nacen en la
identificación de potenciales reclutas y culminan con el lanzamiento de un
ataque suicida, patrón que debe tenerse en cuenta durante la elaboración y
desarrollo de las acciones preventivas, ya que es válido en cualquier país del
mundo cuando de atentados masivos se trata:
Dado que las investigaciones de los atentados que han sido recientemente abortados se encuentran en curso y que incluso el peligro no ha sido neutralizado, cabe solamente agregar las siguientes conclusiones:
Además, cabe concluir:
(1)Cabe destacar que el autor del presente informe anticipó mediante un boletín (transmitido a los medios de comunicación el viernes 12 de agosto de 2005) que el 9 de noviembre de 2005 la red Al-Qaeda lanzaría un ataque terrorista en algún lugar del mundo; ese día varios atacantes suicidas atacaron blancos en Jordania, causando una elevada cantidad de muertos y heridos. Se utilizó para ello el estudio de patrones de conducta observados por formaciones yihadistas afiliadas a la red Al-Qaeda.
(*)Experto en Medio Oriente y África del Norte
- Especialista en Contraterrorismo
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