LULA DA SILVA: "Hay momentos, mis queridos, que tengo ganas de mandar a Kirchner a la puta que lo parió"

 

Septiembre de 2006

Por Rodrigo Alarcón Bohle (*) - Desde Santiago


Los dos hechos que parecen haber marcado la pauta noticiosa de la semana en Chile inducen a plantear la existencia de ciertos "sinceramientos" en las relaciones de los países del Cono Sur, donde una negra mano maracucha adquiere de sus congéneres sureños cada día mayores licencias para minar con autorización de parte las confianzas entre los países del Mercosur y la poca pero siempre valiosa confianza que se había estado afianzando cada vez más entre los pueblos vecinos al sur del ecuador.

Valga mencionar a modo de leve concesión al nuevo Petroquijote del Orinoco (quien hoy no ve gigantes sino portaaviones con barras y estrellas) que en las presentes dos 'alertas' regionales de Chile no aparece como protagonista ni provocador, sino como mero catalizador expectante de un conflicto de intereses nacionales que van desde las relanzadas disputas territoriales a la moderna y sofisticada crisis energética; en realidad, un conflicto entre una actitud políticamente correcta y una actitud incorrecta pero real y lamentablemente política.

El primero de estos hechos es la cuota de incertidumbre y molestia que provocó en Chile la publicación en la Argentina de mapas donde figura delimitada a su favor la zona de los hielos continentales, zona donde, en honor al tratado de 1998 que en tal sentido estipula que en esa zona debe aparecer un recuadro con una nota que explique que la frontera es aún objeto de delimitación definitiva.

En una semana ya el tema se ha discutido en los dos países y personeros de ambos gobiernos se han referido a favor de sus respectivas pretensiones territoriales, aunque ninguno ha querido hacerlo abiertamente ni hablando de la existencia de crisis, tensión, disputa o nada por el estilo. Sólo se ha reconocido la existencia de los mapas, la ausencia de fronteras oficiales y la no existencia de la comisión que debe negociar la coyuntura según plantea el tratado.

De hecho, como los mapas aludidos por Chile son los publicados por la Secretaría de Turismo de la Argentina, fue el subsecretario de esta cartera, Daniel Pablo Aguilera, quien afirmó que el mapa argentino que coloca parte de la zona de Hielos continentales del lado argentino es un documento oficial.

Aguilera señaló en ese momento que "lo único que nosotros podemos decir es que todos los mapas que se publican en nuestro material, esto particularmente es una obligación en nuestra web, están aprobados por el Instituto Geográfico Militar (IGM), así es que utilizamos ese tipo de cartografía". Y agregó a reglón seguido que "mientras el Instituto o quienes se dedican a esto digan que estos mapas son correctos, no somos nosotros autoridad de aplicación al respecto de la cartografía. Nosotros aplicamos los mapas que se dan por aprobados, desconozco si el Instituto tendrá alguna normativa particular o alguna instrucción en particular".

Mientras, al otro lado de esa cordillera que parece cada vez más alta, el vocero de La Moneda, Ricardo Lagos Weber, reiteró que el gobierno chileno ya hizo presente su petición de rectificación a través de una nota diplomática, y que con ellos, se hizo valer el derecho de Chile por la vía adecuada. "Lo que tenemos acá son mapas preparados por Argentina, que señalan un trazado limítrofe que no corresponde a lo acordado el año 1998 y lo que ha hecho el Gobierno a través de la Cancillería, como lo hemos hecho siempre, es enviar una nota diplomática haciéndole presente este hecho a Argentina (...) Hemos salvaguardado nuestros derechos y hacemos valer lo que es el tratado de 1998" manifestó el Secretario.

Lagos Weber agregó que con esta reacción se neutraliza "lo que son esos mapas desde el punto de vista de lo que son futuras conversaciones, conflictos, etc.", y justificó el envío de la nota -que algunos ya han criticado como una actitud demasiado "blanda" e insuficiente- argumentando que "si son mapas oficiales, con mayor razón se envía la nota diplomática, que es para lo cual está establecido este sistema de la nota diplomática. Lo importante es que hicimos valer nuestros derechos con mucha firmeza, pero por la vía adecuada".


Lula también se va de madres...

El segundo de los eventos que marcaron la semana y que por el bien de las confianzas regionales es de esperar que quede como una anécdota de corte más cómico que político, fue el supuesto exabrupto que habría tenido el presidente de Brasil, Luiz Ignácio Lula da Silva, quien luego de disfrutar la dulce alegría etérea que siguen a tres vasos de whisky habría proferido un rosario de improperios contra varios de sus colegas sudamericanos en una cena en la embajada de Brasil en Tokio, en mayo de 2005, según rescata el libro "Viajes con el Presidente", publicado por los periodistas Eduardo Scolese y Leonencio Nossa, quienes cubren las noticias del Palacio de Planalto para los diarios Folha de Sao Paulo y O Estado de Sao Paulo, en lo que ya se ha atribuido a oportunismo pre electorales a días de las presidenciales de ese país.

Según la publicación, en la cena Lula habría lanzado epítetos que hacen recordar los exabruptos de Chávez por los acercamientos de la Comunidad Andina con Estados Unidos. En algo que jamás ha criticado públicamente antes, se mostró paradójicamente indignado con los acuerdos de Chile y de Uruguay con Estados Unidos, en supuesto desmedro de sus relaciones con la región.

"Chile es una mierda. Chile es una broma. Ellos hacen acuerdos con los americanos. Quieren que uno se joda por aquí. Ellos se cagan en nosotros" habría proferido Lula, seguramente por lo reacia de la actitud chilena a confiar demasiado en el Mercosur. Y sobre Uruguay, la tónica fue la misma. Refiriéndose a Jorge Batlle, el ex mandatario charrúa, dijo que "Él no es uruguayo, carajo. Él fue criado en los Estados Unidos. Es cachorro de los americanos".

Bastante incómodos, en la embajada de Brasil en Chile no quisieron emitir declaraciones, en un primer momento, dado que la cancillería brasileña aún no adoptaba una respuesta formal a la publicación. Sin embargo después fue el mismo embajador en Santiago, Mario Vivalva, quien en sendas explicaciones a varios medios de comunicación dijo haber estado presente en la cena aludida, y que los hechos relatados en el libro jamás ocurrieron.

¿Qué está ocurriendo en esta olvidada bolsa de gatos latinoamericana? Pareciera que nada más que un sinceramiento de posiciones, donde cada uno está asumiendo las características diferencias que separan las visiones que cada uno tiene de lo que ocurre al otro lado de su respectiva frontera y de los modelos de desarrollo elegida por cada uno de los países. A fin de cuentas, siempre alguien termina por demonizar la postura del otro y, pareciera, que no se puede estar bien con Dios y con el Diablo...aún cuando hay quienes sí quieren jugar a dos o tres bandas, según respectivas conveniencias. Legítimo, en todo caso, dado que el concepto "soberanía" parece ser cada vez más poroso y acepta variadas acepciones.

Lástima, eso sí, que en temas como el de los Hielos continentales la postura deberá ser una sola, porque los riesgos de adoptar actitudes y decisiones que estén fuera de lugar, o de aceptar las indeseables y peligrosísimas injerencias de terceros quijotescos que eventualmente no desaprovecharán la oportunidad de seguir figurando con intereses geopolíticos bastante definidos; en realidad, parece no valer la pena...todavía.

Por lo pronto, habrá que seguir leyendo el libro con las opiniones de un desconocido Lula Da Silva, quien, ofendido quizás por qué motivo (porque dentro del Mercosur todos niegan la existencia de crisis alguna), fue bastante enfático cuando dijo que "hay momentos, mis queridos, que tengo ganas de mandar a Kirchner a la puta que lo parió".


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(*) Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile. Corresponsal de Ejército aprobado en el Comando de Operaciones Terrestres del Ejército de Chile, con asiento en la ciudad de Concepción. Fue redactor del diario La Hora, en Santiago. Actualmente es editor periodístico de Agencia Informativa Orbe, en la capital


 


 

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