Septiembre de 2006
Por Roberto Ruhr
La izquierda se esta convirtiendo en el vientre flojo de la
actual administración. Vicente Massot acaba de analizar con inteligente
alacridad el eventual carácter montonero de Kirchner interrogándose acerca de la
legitimidad del calificativo .Y en verdad si se analiza en profundidad al
santacruceño se advierte un montonerismo de fachada. Pese a ello no hay que
engañarse. Los montoneros hoy rondan los 60 años y los mas duros fueron
sacrificados como carne sobrante en la ofensiva final, destinada simplemente a
sacrificarlos porque la orga ya no los podía bancar a todos en el exterior.
Faltaba plata para tanta gente y las filtraciones múltiples ponían en riesgo la
seguridad.
En ese aspecto el montonerismo intelectual de K tiene tanta vigencia en el 2006
como discutir si hubiese sido morenista o rivadaviano en la Revolución de Mayo.
Pero hay algo que no debemos descuidar. La metodología de los montoneros era la
metodología del partido armado. Y esta concepción, supérstite a los fascismos de
los años treinta, es simplemente la concepción leninista militante remozada por
la imagen de icono romántico y a la vez pobremente ideológica del Che Guevara.
Ahora la desaparición, abducción terrestre o extraterrestre o simplemente
autoacuartelamiento provisorio del señor López reflota el problema.
Tres corrientes de derechos humanos se pelean por el presunto cadáver y en eso
se parecen metodológicamente a las formaciones especiales de los 70. Son nuevos
generacionalmente, pero nada han aprendido y nada han entendido. Ocupan la calle
y ejercen cierto vudu mediático y amenazante sobre la derecha que es simplemente
todo aquello que no piensa como ellos.
Con gusto pedagógico transcribo estas opiniones de la calle izquierdista
antikichnerista sobre la situación desde su óptica en la Ciudad de Buenos Aires
.
Reflejan el carácter visceral de la calle que hoy seria genuinamente montonera y
vería al kirchnerismo como una variable criolla de Kerensky y nada mas .
Un peldaño hacia un fin estereotipadamente superador.
Con mayor poder de fuego.
Edgardo Arrivillaga
La actualidad política nacional tiene muchas aristas oscuras que sólo se
dejan ver cuando un ojo analítico y sagaz hace su trabajo. Últimamente, todos
los dardos van a parar a un único blanco: las próximas elecciones
presidenciales, en donde todas las hienas pelean por su pedazo de carne.
Así, cabe la idea de que nada es casual en estos tiempos de posibles
reelecciones o, en su defecto, de titiriteros. Esto teniendo en cuenta que “la
marcha de los pingüinos” puede no ser directa pero sí dirigida. No son pocos los
que se animan a afirmar que el Sr. y la Sra. K planean para la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires algún personaje digno de su simpatía.
La Capital Federal, oposición histórica del peronismo, es el objetivo para nada
difícil de Mr. Macri y también del duo –y por qué no trío- Scioli – Telerman –
Filmus.
Debido a los nada despreciables resultados que obtuvo “el bosterito millonario”
en su corta carrera política, desde la Casa Rosada los planes se aceleran para
borrar la posibilidad de verlo como el futuro Jefe de Gobierno.
Por otra parte, existe otra gran preocupación para los mandatarios kirchneristas:
las relaciones con Estados Unidos, que no pueden ser carnales, ni carnívoras ni
vegetarianas. El peso de la opinión pública respecto de este tema podría ser
letal para su próxima apuesta política. Por esto mismo intentan no hablar tanto
del incipiente pago de los intereses de la deuda como de su “amigo”, “colega”,
“camarada” Chávez.
Parece que no todo es lo que parece en el “Planeta K”. Sería conveniente no
desviar la vista... Ni la atención.
