Septiembre de 2006
Por Edgardo Arrivillaga
La mayor parte de los medios argentinos, en particular los de televisión sujetos
a la censura por vía de la Secretaria de Medios que rige la pauta publicitaria y
los espasmódicos bostezos del ex colaborador del almirante Massera, hoy a cargo
del CONFER, Julio Bárbaro, intentaron plantear el fallo del Tribunal del
MERCOSUR sobre los cortes por el meneado asunto de las papeleras en un empate
técnico futbolero ya que la Argentina no había sido sancionada económicamente.
La mayor parte parte de estos amables ágrafos ignoran que el país no podía ser
sancionado en dinero por los cortes ciudadanos derivados de un contencioso
binacional preexistente y que a lo sumo sólo podía resultar culpable moral,
hecho que soslayaría con una simple excusa verbal o escrita.
Mas o menos como el Oso Peralta, el asesino del Axel Blumberg con respecto a la
justicia argentina quien ahora empieza a sostener que en verdad no es un
asesino, apenas un raptor de niños que mete con descuido en la baulera de su
coche para preservarlos y además despachador de drogas y prolijo desarmador de
automotores robados.
Pero asesino, no.
En rigor de verdad el tribunal del MERCOSUR, esa fantasía administrativa
gradualmente demolida por el indestructible gigoló de mujeres mediáticas de la
movida argentina, el inefable militante de Jaén y falangista de otros tiempos,
Chacho Álvarez, recibió una fuerte andanada ya que se sostuvo implícitamente que
el país es kelseniano, retrogrado y va a contramano de cualquier derecho
comunitario y regional minimamente establecido
Para las nuevas luminarias de la administración hay que explicar que el derecho
kelseniano privilegia las leyes internas de modo que si un país hipotéticamente
se auto declarase antropófago ese sistema jurídico tendría vigencia dentro del
país al margen de su escaso o tal vez alto nivel de aprobación internacional. Y
en esto la Argentina es kelseniana pero no lo es en el problema de los presos
políticos militares, en la represión de los años setenta y en todas las
circunstancias en la que los iluminados internos resuelven suscribir a las tesis
jurídicas supranacionales sin analizarlas demasiado.
Lo hacen con esa solemnidad de lengua de madera simplemente porque queda bien.
El Tribunal condenó la liturgia seudo revolucionaria que enmarca el gobierno
populista conservador de Kirchner -por la cual se pueden cortar rutas y molestar
al prójimo fingiendo «pronunciarse»— destacando que ese mecanismo no es legal
tampoco en el área del mercado común sudamericano, y aún más: contradice su
esencia misma, que pivotea sobre el derecho de paso. Se refería, claro está, a
los cortes del puente internacional de Gualeguaychú y a las carnes de la
señorita Carrozo, nuestra jacobina ecologista ya convertida en tapa de revistas
porno como habíamos anticipado con la certeza que nos da el cholulismo local.
Los lazos corporales acompañan a las mujeres argentinas que debutan en política
o en los movimientos sociales hasta su muerte.
Evangelina no podía ser la excepción y si no pregúntenle a la mujer de Castells,
bien prole pero que también en una de esas vueltas de tuerca mediáticas terminó
siendo tapa de una revista de moda para formidables onanistas locales.
Lo real del fallo es que si bien no se imponen multas a nuestro país, porque no
las pagará, ni aquí ni en el CIADI ni a los ahorristas privados, de todas
maneras queda en evidencia, una vez más, la poca solvencia de la política
exterior kirchnerista y la banda de constructivistas espontáneos y especialistas
en operaciones escabrosas que rodean a la gestión de Taiana. Alguien mucho más
incompetente, tramposo y paradelincuencial que la anterior gestión del ex
canciller Bielsa que comienza a ser limpiamente reivindicada con el simple
expediente de la comparación.
Ahora, la tropa de Taiana prepara un congreso internacional sobre derechos
humanos organizado con Juan Méndez, un argentino detenido en los 70 que dirige
el capitulo sobre derechos humanos del International Center for Transitional
Justice. Mendez es un egresado de la universidad de Mar del Plata y ha obtenido
su revalida en el Washington College of Law de Estados Unidos entre 1978 y 1980.
En verdad había sido detenido entre 1970 y 1975 ya que en 1977 residía
confortablemente en Illinois donde dirigía el Catholic Center for Hispanics-Cristo
Rey. También es un adherente al CELS de Horacio Vertbitsky y se encuentra
vinculado a la Universidad Internacional de Andalucía, sede La Rábida.
Con el patrocinio de Cristina fomenta la elaborada difusión de dos hechos al
cual encuentra un incierto paralelismo constructivista, el juicio a las juntas
militares argentinas y las Comisiones de Verdad, creadas por el gobierno de
Nelson Mandela en Sudáfrica.
A Mandela los diplomáticos argentinos podrían confundirlo- con naturalidad
criolla- con un anciano lustrabotas emigrado de Haití , pero ya se han informado
de las prometedoras playas de Johannesburgo y una conferencia exige su
contraprestación.
Todo encuentro internacional y sobre todo si se trata de Derechos Humanos,
desaparecida la Unión Soviética, constituye un prototipo sujeto a
perfeccionamiento en encuentros sucesivos.
La resolución de la “chancelería” de Taiana indica que el hecho convocante
podría demorar dos días de ásperas y unánimes coincidencias burocráticas y a la
vez autoredentoras y rondarían en torno a tres ejes temáticos bastante obvios y
aburridos pero que justifican pasajes y viáticos:
1-la búsqueda de verdad y justicia como componentes distintivos y competitivos de la política de derechos humanos.
2-el aporte de la memoria y política de derechos humanos de cada país en la
transición democrática general y el rol que jugaron iniciativas tales como los
sitios de la memoria.
3-el contexto cultural y educativo que acompañó la política de la Argentina y
Sudáfrica tanto en el nivel del Estado como en la vida publica en general.
Se ignora todavía si el rating del encuentro con personajes sentenciosos y un
poco opacos no será levantado por la presencia prometeica, nietzscheana,
impensada ,sanguínea , en el sentido de Feimmanm del propio Oso Peralta.
Un luchador más por la causa de los Derechos Humanos propios, no podemos tener
dudas sobre el asunto.
Garantía al menos, la del Oso, de que el aburrimiento se diluya tenuemente.
Y Luís Tibiletti saldrá a decir con lenguaje moderno, el blazer de Cervantes
pagado en cuotas quedo en el armario, que si…. que de alguna manera la violencia
de arriba engendra la violencia de abajo si la examinamos con sinceridad y con
cierta prestidigitación electoral enderezada cautamente hacia las próximas
elecciones que profundizarán la revolución estructural kirchnerista. Y que en
estas circunstancias habrá que convivir con los asesinos hasta que se nivelen
las tasas de desocupación con la de decesos, para lo cual ellos mismos estarían
colaborando de una forma inmejorable, decisiva, sociologicamente impecable.
Y eugenesica.
Y hasta con el apoyo invalorable del Anses.
Y sin concesión alguna a la derecha autoritaria.
Camuflada detrás de la figura del rabino Bergman, un evidente compañero de ruta
del fascismo askehazy y objetivo cómplice teledirigido de los bombardeos sobre
el Libano.
Con lo cual y después de todo quedaría demostrado que el atraso cambiario en
materia de valores son convertibles asimétricamente en la Argentina y que los
derechos humanos de la gente rinden tasas bajísimas en tanto que los de la
marginalidad se gatillan a precios de mercado en ese prospero think-tank de la
seguridad .
El Oso Peralta puede empezar a dictar su esclarecido manual de conducción
política.
Tenemos ansias por leerlo.
