Septiembre de 2006
Por Gabriela Pousa*
Mágicamente, esta semana que pasó se terminó la crisis energética en la
Argentina. Al menos, así lo decidieron los medios y a esa decisión se suma una
sociedad que se menea según el ritmo que se le imponga desde afuera. Del mayor
protagonismo se llega al anonimato en forma extrema en pocas horas. Nada es para
angustiarse sustancialmente. Todo pasa y lo que queda, en definitiva, es la
misma ciudadanía con sus problemas domésticos que nunca preocuparon a la
dirigencia.
Juan José Álvarez. Hace una semana, todo giraba en torno a Juan José Álvarez.
Hoy ya nadie sabe quién es. Y es que “hace una semana” en la Argentina es un
tiempo inconmensurable. Y todo lo que fue puede no ser. Lo “importante” es que
el mensaje se mandó. Ahora que cada cual saque sus conclusiones y obre
ateniéndose a las consecuencias. La polémica en torno a la Secretaria de
Inteligencia fue vana. Pretender que haya tres organismos dedicados a ese metier
no es una reforma real sino más burocracia. Nada puede cambiar en un país donde
siguen actuando los mismos personajes se cambien las camisetas o las
identidades.
Hay un dato, sin embargo, que habría que tener en consideración guste o no: Si
Néstor Kirchner no está en el país, la política prácticamente no existe. Esto
corrobora que detrás de toda maniobra, algunas incluso vendidas como ajena al
Ejecutivo, tiene conexión directa con el mismo. En ese contexto, todo parece
mínimo y el Presidente irrumpe con tamaño de gigante…
Así se explica que tras toda gira presidencial, se saque idéntico balance: "La
cena del Consejo de las Américas fue impresionante, y también es muy destacable
el desayuno en la Bolsa y el símbolo que representa que el Presidente abra una
ronda de negocios en Wall Street", sostuvo el Jefe de Gabinete, Alberto
Fernández. A su vez, concluyó que “el objetivo central de la visita, que fue
promover la inversión en la Argentina, se cumplió ampliamente".
Pero las inversiones no requieren visitas oficiales sino reglas claras y
predecibles, seguridad jurídica que está visto en la Argentina no la tiene
siquiera un simple testigo en un juicio y la posibilidad de proyectar un
desarrollo sustentable. También, en materia económica y financiera, la
“jurisprudencia” es importante. Y a juzgar por los acontecimientos acaecidos en
torno a Aguas Argentinas (hoy AySA), aerolíneas, ferrocarriles y demás subsidios
no sería la Argentina el paraíso prometido.
Para la gente, una buena manera de entender cómo se evalúa una gira presidencial
es considerando qué ha pasado tras giras anteriores. Hagamos un ejercicio
práctico. Leamos las crónicas de los análisis efectuados en cada regreso del
Jefe de Estado:
“Exultantes: así estaban ayer el presidente Néstor Kirchner, sus funcionarios y
los más de 250 empresarios que los acompañaban. La Argentina ha concluido la
misión comercial más importante de su historia", se atrevió a calificar la
Presidencia en un comunicado distribuido antes de que Kirchner y buena parte de
su equipo abordaran el Tango 01 rumbo a Buenos Aires. Los ejecutivos
coincidieron con el Gobierno en destacar el resultado de la gira, pero la
mayoría de ellos aclaró que se trata de un paso importante hacia una relación
comercial de largo plazo. (…)
Lo concreto es que se desarrollaron más de 700 encuentros de negocios en cuatro
días. El comunicado del Gobierno destacó el trabajo amalgamado entre el sector
público y el ámbito privado. (…) El secretario de Agricultura, Miguel Campos,
dijo que se apuntó a abrir el mercado a las carnes y la leche argentina. (…)
“Este es el programa global que estamos llevando adelante; lo hemos hecho con
otros países y se profundizó en este viaje: esto es producción, inversión,
trabajo", proclamó Kirchner antes de regresar al país. Destacó que se generaron
"oportunidades de inversión muy importantes". Resaltó los logros de su gira, a
la que calificó como "altamente satisfactoria", y pronosticó que "va a dejar
grandes resultados”
Diario La Nación, Viernes 2 de Julio de 2004
Prácticamente en nada varía esta crónica de las que podemos leer hoy día. Sin
embargo, este “éxito” que se vendió, precisamente cuando el gobierno visitó
China, terminó en forma bastante distinta. Las inversiones que comprarían
nuestra deuda externa jamás pisaron esta tierra y, tras los anuncios del
Secretario de Agricultura, se paró incluso la exportación de carne vacuna para
modificar la regla básica de oferta y demanda. En nuestro país del dicho al
hecho, a veces, el trecho es demasiado extenso.
Sin duda, un acierto concreto ha sido el viaje en sí mismo. No nos olvidemos que
Néstor Kirchner asumió la presidencia desdeñando las cumbres, las invitaciones
extranjeras o mandando emisarios sin atender siquiera mínimas formas de
etiqueta. ¿Se habrá dado cuenta el Presidente que la Argentina no puede existir
fuera del planeta? El problema es que allí nos situó su “política exterior” y
ahora volver al planisferio requiere mucho más que una simple visita a los
Estados Unidos con un discurso poco propicio para el país que los cobijó.
Otra característica peculiar de la visita oficial es su simetría con aquellos
paseos menemistas. Viajaron los asesores del Presidente, la hija con una amiga,
amigos, radicales K que se prueban entusiastas los trajes de la vicepresidencia
y se alojaron en suites de primera. La opulencia fue protagonista. La opulencia
tan bastardeada sin embargo, por ser el lugar común de los noventa según los
discursos de atril de Néstor Kirchner y aliados. Paradojas del poder que, en
definitiva, es posible que no revistan trascendencia salvo por marcar
contradicciones que son factibles de hallar no sólo en el decir sino en el
actuar presidencial…
Lo que resultaría más interesante es saber en qué se va a invertir y cómo el
jefe de Estado explica reacciones de sus funcionarios. ¿Cómo garantiza Néstor
Kirchner la propiedad privada si la usurpación no está penada, apenas si está
“ninguneada” en los despachos de la Presidencia con Luis D’Elía a la cabeza?
¿Cómo explican los funcionarios de Balcarce 50 la inflación reprimida y el
control de precios que niegan tras pedir las planillas de costos a las empresas?
Hay más preguntas que respuestas para dilucidar los alcances del éxito de la
gira presidencial en Norteamérica.
Muchos anuncios y evaluaciones oficiales pero nada instrumentado. Es fácil
manejar la propia prensa, casi tan fácil como gobernar el pasado y quedarse sin
respuesta a la hora de explicarle a judíos o alemanes cómo es que en el país
aparece el “genocidio” como figura jurídica en pleno siglo XXI cuando, el mundo
civilizado, ya lo ha desterrado.
Hay una Argentina donde nada pasa o todo es pasado menos aquello que es
funcional al año eleccionario.
Misiones refleja hoy en día el fracaso de los políticos en su rol
característico, es decir en la construcción de alternativas. Es muy posible que
lo que suceda en esa provincia resulte, finalmente, un fiel reflejo de lo que
encontraremos en lo sucesivo en toda la Argentina. Podrá opinarse a favor o en
contra de la presencia de dirigentes religiosos en el escenario político pero el
espacio que queda vacío siempre se llena y no parecen terminar de darse cuenta
de ello los dirigentes políticos. Siguen representando “más de lo mismo”.
Con el regreso del Presidente es posible que la política vuelva a agitarse.
Esperan entonces, días complicados. Hay temas harto peligrosos para erigirlos
como bandera de campaña, Malvinas es uno de ellos. Jugando con fuego es probable
que todos nos quememos.
Una nueva marcha de Juan Carlos Blumberg acompañando a la gente de barrios
“ninguneados” en pleno conurbano será un dato interesante. No menos importante
será observar qué sucede con el testigo desparecido, porque de tratarse de una
crisis de memoria no sería simple explicar como una sentencia a perpetua se
apoya en un testigo con amnesia. Y de no ser esa la causa de la ausencia, será
el Estado quién deba dar una respuesta concreta, ¿o es que en la Argentina
kirchnerista, amén de hallarse cadáveres calcinados por todos lados, hay
desparecidos y no hay políticas de seguridad que puedan impedir que eso suceda?
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del
Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Queda prohibida su
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