
Septiembre de 2006
Se acerca octubre con su pronosticada e ingrata hora D (o "V"), en la cual
Michelle Bachelet no podrá seguir jugando a la Suiza andina y deberá definir de
una vez por todas la cuestión que que ha sumido en cierta incertidumbre la hasta
hace poco predecible política exterior del Chile concertacionista: el voto por
Venezuela o contra Venezuela en el voto para el Consejo de Seguridad de la ONU.
Y es que la praxis política regional ha llevado las cosas hasta un punto de no
retorno fácil para cualquiera de las partes. Por ello el voto será bastante
decidor. Si se opta por Venezuela obviamente no será por considerarlo un
candidato de consenso para una Latinoamérica que en realidad está cada vez más
dividida en dos opciones políticas. Si se opta por Venezuela se opta
abiertamente por Chávez y su "forma y fondo" de hacer política.
Si se opta por Guatemala se opta a su vez no sólo por el candidato de Geroge W.
Bush, sino que se opta también muy abiertamente por no estar con Chávez, por no
compartir su política intervencionista y populista. La decisión obliga a un
Chile inéditamente indeciso a definirse de una vez: no se podrá estar bien con
Dios y con el Diablo. Sea cual sea la decisión, la doctora Bachelet sabe muy
bien que ésta traerá consecuencias inesperadas e incómodas que pondrán a Chile
necesariamente en una postura antagónica de cualquiera de las dos tendencias.
En la búsqueda de un candidato de consenso, lo que menos se encontrará será
consenso. Por ello, una decisión responsable parte por reconocer la existencia
de esta dualidad y optar lo más pronto posible, sin extender más la
incertidumbre en la cual el único perjudicado será la misma Bachelet (con Chile
bajo su mando) más allá de la actual coquetería típica del lobby preelectoral.
Hoy Venezuela confía en que obtendrá su buscado escaño en el Consejo de
Seguridad y, según dijo su canciller para América Latina, Jorge Valero, "prepara
su estrategia política para representar a los países más 'débiles'". Para
lograrlo, Caracas debe conquistar las dos terceras partes de los votos de los
192 miembros de la ONU.
"Las matemáticas electorales nos dicen que los votos (a favor de Caracas) están
suficientemente acopiados; el respaldo de los países es lo suficientemente
amplio como para que nosotros podamos asegurar la victoria de Venezuela", dijo
un confiado Valero. El funcionario aseguró que "Venezuela va a contribuir a la
paz internacional, a la solidaridad internacional y a que prevalezcan los
principios fundamentales del derecho internacional".
¿Como para creerle? Desde la sensibilidad de los simpatizantes venezolanos y de
su propia concepción paz y solidaridad internacional, por cierto que sí. Desde
otra bastante más pluralista, evidentemente no. El plan de Caracas en el Consejo
dice incluir acciones en favor de los pueblos en desarrollo y "ser la voz de los
que no tienen voz en el mundo". Se entenderá entonces que los que no tienen voz
aceptarán como propio un discurso bastante encendido e confrontacional.
Claramente este no será de consenso, a no ser que se entiendan como consenso las
últimas declaraciones de Chávez afirmando en la asamblea de los Países No
Alineados que no reconoce el nuevo gobierno de Felipe Calderón en México.
"Nosotros no reconocemos al Gobierno de México o al Presidente electo de México,
porque ahí pasaron cosas muy extrañas" dijo el venezolano.
"Hay una situación muy delicada y en pleno desarrollo", aseguró, agregando en su
tono latinoamericanamente conciliador que la fuerza de la derecha "seguirá
reduciéndose y viene un nuevo México y ahí está en el Zócalo pegando el grito de
la libertad, el grito de la independencia, el grito de Pancho Villa".
Chávez; quien dice liderar hoy una revolución para conducir a su país hacia el
"socialismo del siglo XXI", y el que, asegura, ha repercutido en el hemisferio y
con le ha ganado admiración y respeto; muestra todo el consenso de candidato de
unidad al Consejo de Seguridad planteando que "vemos con preocupación, con mucha
preocupación, la situación de México y creo yo que es reflejo de esa pugna que
en América Latina está en primera plana por los cambios".
Y mientras el lobby se acrecienta y los discursos se tornan inflamables, Chile
sigue indefinido, volátil, lo que en política exterior es quizás lo que se paga
más caro.
De manera enfática Ricardo Lagos Weber, el vocero del Gobierno de Bachelet
reiteró que quien conduce la política exterior en el país es la Presidenta
Michelle Bachelet y pidió una vez más no especular si será o no Venezuela el
país apoyado para que integre el Consejo de Seguridad de la Organización de
Naciones Unidas (ONU).
"La política exterior de Chile la conduce la Presidenta de la República, la
fija, la implementa a través del canciller don Alejandro Foxley y todo lo demás
sobra, todo lo que son rumores, lo otro no existe, nada, ni otra opinión por el
costado, ni arriba ni abajo", explicó en La Moneda. El vocero reiteró que la
Mandataria ha sido "clara, categórica, explícita, inequívoca" y que la decisión
la tomará ella cuando corresponda, es decir en la víspera del mes de octubre.
El gobierno se ha visto reiteradamente en la afanosa tarea de no generar más
suspicacias, ante las cada vez más frecuentes presiones de todos los bloques
políticos chilenos. La postura de la oposición al Gobierno es bastante
predecible. Por ello ha resultado bastante más interesante la evolución que ha
ido adquiriendo el tema dentro de la misma Concertación.
Durante la semana se han escuchado las siguientes declaraciones que evidencian
que el quiebre de posiciones es bastante evidente incluso al interior de los
mismo partidos de la coalición:
Guido Girardi, Senador del Partido por la Democracia (PPD): "Los
demócratas no usan uniforme militar, no hacen movilizaciones tipo faraónicas al
estilo Mussolini ni hacen culto a la persona como el señor Chávez. Yo represento
a una izquierda que no quiere populismo ni nacionalismo. Y Chávez es todo lo
contrario".
Sergio Bitar, presidente del PPD respondiendo a Girardi: "(Él) ha
hecho una opinión a título personal como senador sin representación
institucional. En todo caso yo preferiría que los miembros de la mesa nos
mantengamos siempre en la línea de lo que resuelven sus cuerpos colectivos (...)
si alguien quiere indicarle a la Presidenta que es mejor votar por Guatemala
está en su derecho, otros que lo haga por Venezuela también".
Soledad Alvear, Presidenta y Senadora de la Democracia Cristiana (DC):
"Los principios de nuestra política exterior se basan en la búsqueda de la paz;
en la no interferencia en asuntos de terceros países (...) lo cual nos parece
son principios que nosotros queremos relevar y que naturalmente no vemos en
estos momentos sean compartidos por el gobierno actual de Venezuela".
Alejandro Navarro, Senador socialista, respondiendo a los dichos de
Girardi y Alvear (PS): "Nada nuevo argumentan en contra de Chávez, aunque al
menos esta vez no hicieron una apología de Guatemala, que a estas alturas ya
está claro está lejos de ser un candidato de consenso (...) llama la atención
que hagan continuos discursos contra Venezuela y su presidente, pero aquellos
que han tratado de levantar la candidatura de Guatemala nada digan acerca de
cuáles son las razones por las cuáles Chile podría considerar a esa nación como
una opción para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".
Jorge Pizarro, Senador DC: "Chile debe elegir a un representante en el
Consejo de Seguridad que dé garantías a la región. Yo creo que eso lo puede
hacer Venezuela y Guatemala, pero tengo la impresión que ninguno de los dos va a
obtener la mayoría porque se ha ideologizado el problema (...) Chile debe buscar
una tercera candidatura (...) Hay varios países que pueden hacerlo. Costa Rica,
República Dominicana u otros que pueden jugar ese papel. La Presidenta va a
tomar la decisión más conveniente para Chile y ojalá con todos los antecedentes
a la mano".
Jorge Tarud, diputado PPD: "Lo más prudente para la nación chilena, es
no entrar en este verdadero conflicto que tenemos hoy día en el Consejo de
Seguridad, no hay candidatos de consenso, uno podrá tener más votos que otro.
Por lo tanto, hago un llamado para que Chile se abstenga de ejercer su voto en
esta situación conflictiva (...) El presidente Hugo Chávez ha tenido una actitud
demasiado intervencionista en los asuntos internos de los países
latinoamericanos y la postulación de Guatemala no cuenta con el peso suficiente
para representar los intereses legítimos de latinoamérica en su conjunto."
Y mientras esta ola de opiniones creció en sólo una semana, el vocero de La
Moneda recalcó "lo importante no es cuándo sino qué va a hacer y lo que va a
hacer es tomar decisiones en función de lo que ella (Bachelet) entiende son los
mejores intereses nacionales".
Seguimos esperando.
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(*) Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad
Católica de la Santísima Concepción, Chile. Corresponsal de Ejército aprobado en
el Comando de Operaciones Terrestres del Ejército de Chile, con asiento en la
ciudad de Concepción. Fue redactor del diario La Hora, en Santiago. Actualmente
es editor periodístico de Agencia Informativa Orbe, en la capital
