Septiembre de 2006
Ámbito Financiero informa del operativo de intimidación efectuado contra el
periodista Juan Yofre por parte del juez Urso y una inusitada presencia
policial.
Había más policías en la casa de Yofre que las consignas que realmente deben
vigilar las esquinas peligrosas de los barrios porteños y si alguien es adicto
al cine hubiese pensado en algo de ciencia ficción surrealista, tal vez el Doce
Monos de Bruce Willis. De todas maneras el hecho, basado en una denuncia de una
testigo de identidad reservada -si es que la misma realmente existe- se inscribe
dentro de una campaña aplicada por el gobierno nacional y las organizaciones
social-fascistas piketeras que le son adictas para neutralizar a la oposición
intelectual que progresa de forma imparable. Ocurre que el gobierno sigue
ejerciendo el rigor apriorísticamente totalitario sobre todas las voces
disonantes y al hacerlo simplemente las estimula.
A partir de la marcha blumgberiana y el operativo de intimidación armado y
financiado por el ex agente montonero de la SIDE de Anzorrerguy, Canca Gullo y
el ex militante cavallista D'Elia, algo ha cambiado en el país.
La oposición, como en el 2001 y 2002 comienza a superar la tibieza de alambique
de los partidos que tradicionalmente la expresan y en este juego de ballet entre
los Macri, los López Murphy y los Sobisch la realidad de las clases medias
comienza a mostrar un rostro inequívoco.
Es la gente que se pesa y que no sólo se cuenta, la que comienza a saturarse de
la consumida retórica tercermundista kirchnerista. Y es a esa gente a la que el
gobierno desvitaminizado verdaderamente teme.
Y hace ya diez días que esa grandilocuente sandez de expectativas mediáticas
entre Néstor y Cristina o "Cuando Néstor conoció a Cristina"
simplemente no tiene rating.
Los doce monos buscaban archivos tan secretos que se encuentran en el CELS o en
la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo.
Los otros, que establecen los números rigurosos de la guerra antisubversiva y
las agachadas de los sobrevivientes se encuentran en la memoria de los que
vivimos. Y hablaremos cuando la luz sea necesaria, mas que la comodidad o el
respeto a las victimas. Y a sus hijos.
La zaga de Néstor y Cristina solo interesa por el momento a los funcionarios, a
la Corte, ni siquiera a los virreyes gobernadores que intentan descifrar lo que
ocurrirá en los próximos meses para posicionarse.
Veamos Ámbito Financiero.
Arrivillaga
Un insólito episodio se registró ayer por la tarde en el departamento del
periodista Juan Yofre, quien fuera embajador y titular de la SIDE en la década
del 90. Tuvo un allanamiento con 12 policías que, según una orden del juez Jorge
Urso (satisfaciendo un reclamo del fiscal Eduardo Taiano), debían revisarle la
casa y la baulera en busca de un archivo que dataría -según ellos- de la década
del 70 y estaría relacionado presuntamente con documentación sobre actos
militares de entonces.
La explicación judicial fue que una mujer, cuyo nombre está celosamente
guardado, reclamó esa pericia, la cual luego fue confirmada por la cámara. En
verdad, el hecho sorprende por varias razones:
1) la curiosa coincidencia de efectuar ese allanamiento con tanto estrépito justo en la misma jornada de la convocatoria de Blumberg a la Plaza de Mayo. Algunos sostienen que Yofre es un hombre cercano a Blumberg y, por lo tanto, el caso sería una nueva provocación. Sorprende que la Justicia -si fuera así- se prestase a una cuestión de este tipo;
2) es público que Yofre está por publicar un libro, del cual este diario ya dio anticipos, sobre episodios de violencia ocurridos antes de la llegada de los militares al poder, en 1976, y del cual fueron protagonistas casi exclusivos los Montoneros (algunos de los mencionados, obvio, están en el gobierno);
3) nadie explica la presencia de una docena de policías para una operación de este tipo, la que podría resolverse con un simple pedido personal;
4) constituye una afrenta, además, a quien estuvo al frente de la SIDE en
tiempos de Carlos Menem: de existir un archivo comprometedor con episodios de
hace 25 o 30 años, éste ya se habría publicado y, en su defecto, un amateur o
profesional de la Inteligencia no lo tendría debajo de la cama.
Por supuesto, los doce policías se retiraron sin haber encontrado nada.
