UN ASESINATO MARCA PAÍS EN MOSCÚ

 

Octubre de 2006


Anna Politkovskaia, asesinada ayer en Moscú luego de una serie de atentados que incluyeron un intento de envenenamiento hace ya algunos años, fue la única periodista rusa que transitó el territorio checheno desde el principio de la guerra, y también la única en dar testimonio en su país de las atrocidades de los beligerantes.

Justamente con el titulo Una guerra sucia, recogió sus reportajes publicados en el semanario Novaïa Gazeta escritos entre finales de agosto de 1999 y abril de 2000.

Reportajes que constituyen el libro de la guerra; la desproveen de toda lógica y esbozan el retrato despiadado y trágico a la vez de un ejército ruso a la deriva después del repliegue de Afganistán. Dirigiendo el odio racista contra los chechenos atizados, a su vez, por intereses geopolíticos segregacionistas que ensamblan a la historia tchechena con factores petroleros secesionistas y a las mafias rusas con la nueva partidocracia política, aparecida con los barones rusos, bajo el régimen de Putin.

Nacida en 1958 e hija de un diplomático del viejo régimen las investigaciones de Anna Politkovskaia llegaron a la conclusión que las autoridades rusas quieren establecer en Chechenia un régimen militar, transformando los pueblos en guetos y conseguir así que la república independentista se convierta en una reserva para lo que la autora definía como los “nuevos indios del siglo XXI”, es decir los chechenos, condenados a la extinción.

En su sucesión de libros, cuatro en su totalidad y un quinto que estaba por aparecer referido al gobierno de Putin, todos ellos escritos en una prosa precisa y bien esmerilada, la Politkovskaia se había transformado en una inclemente Oriana Fallaci del sistema.

Independientemente de quienes la ultimaron, el cadáver queda depositado como una piedra frente al gobierno de Putin, que intenta maniobras de autonomía con el objetivo final que es obtener la integración plena con la Unión Europea.

La Politkovskaia no es el desaparecido señor López, provocará menos movilizaciones rentadas, pero tendrá mayor repercusión internacional.

Hay cadáveres ficcionales inflacionadas por las intendencias de los aparatos y otros que son cadáveres realmente exquisitos.
 


 

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