NADIE FUE

 

Octubre de 2006

Por Juan Bautista Yofre


Esta breve misiva de Yofre tiene la oportunidad de una bala de FAL bien apuntado en un polígono. Ocurre que la da a conocer cuando arrecian las versiones sobre una inverosimil Noche de Cuchillos Largos desatada por el gobierno.


Carrió ya ha abundado suficientemente sobre el asunto. La carta es breve, escueta, tiene connotaciones que solo cierto publico puede entender en su totalidad, pero vale la pena leerla.


Como las balas de Fal en esta misiva lo que mata, finalmente, es la velocidad.


Conviene leerla.


Estimado compañero del Colegio Militar

Teniente General Roberto Bendini


Hace unos años, el ex Primer Ministro de Canadá, Brian Mulroney, en medio de un debate que mantuvo con los sectores secesionistas de su país dijo: “Señores, Canadá no es buffet donde cada uno toma lo que le parece. Canadá es un todo o no lo es”.

Estas palabras me surgieron a la mente, luego que un amigo me relató la última reunión de mandos, de días pasados, en la que vos dijiste, palabras más palabras menos, que el 25 de Mayo de 2003 nació un “nuevo” Ejército y que atrás quedó el “Ejército terrorista” por haber aplicado el “terrorismo de Estado”.

Roberto, en esos años ’70, cuando yo caminaba las calles de mi Buenos Aires, pensé mucho en qué situación estarían mis viejos compañeros de la Primera Compañía de Infantería del Colegio Militar de la Nación de los años 1964 y 1965.


A la gran mayoría no los volví a ver, aunque por relatos detallados sabía de sus vidas. Al escuchar sus “hazañas” lo primero que me saltaba a la mente era cuál habría sido mi actitud de haber estado junto a ustedes. De “Pedrito”, mi compañero de cuarto; del petiso Bartrons y del “Negro” que con un borceguí me dejo un sobrehueso en la nariz. De vos me acordaba cuando te agarrábamos del fondillo del pantalón de instrucción para que pudieras subir la pared de la Pista de Infantería. Qué años aquellos. Que suerte que tuve, yo no estaba para ser oficial y Dios es sabio: Me quedé dormido el día de la elección de Arma y me destinaron a Ingenieros. Mi vida militar duro lo que un gas en una canasta, porque un día el oficial de semana me espero un domingo y me ordenó limpiar con “gilette” la junta de los mosaicos del baño. Como te imaginaras, era demasiado para mi tamaña estupidez.

La cosa, Roberto, es que con el tiempo las luces de la “noriedad” te iluminaron. De ser un modesto oficial que pasó por momentos particulares difíciles, hoy sos tapa de los diarios. Y ahí, mi viejo compañero, los relatos surgen libremente. Tus “hazañas” en los ’70, cuando eras un “duro”, surgían raudamente. Claro, eras un duro entre los duros. Más duro que nuestro viejo maestro “el Turco”, o ESG que nos hacía desfilar con “Cara al Sol”.

(Nota de la Redacción: en estas iniciales el autor enmascara a la persona que fue definida en su momento como el mejor infante)


Si fueras un vulgar “chichipio”, oficial retirado, a lo mejor, te hubieras escondido detrás de las polleras de Karina Mujica. Pero sos el Jefe del Estado Mayor del Ejército. No sos un “che pibe”, sos el Jefe del Ejército. Sos el mismo que insultaba por lo bajo al Teniente General Alejandro Agustín Lanusse (al que estime mucho) y a varios de los que lo sucedieron.

Roberto, el Ejército es una entidad que, como nos enseñaron hasta el cansancio, “nació con la Patria”. En definitiva, una entidad conformada con hombres que sobrellevaron sus propias “circunstancias”. Hacete responsable. Si vos decís que hubo un Ejército “terrorista” es porque había hombres como vos que lo conformaban. Vos también en ese caso eras un “terrorista”. Y vaya si lo eras. Y de los mejores. O vos crees que los civiles, periodistas, estamos pintados. Vos sabes de mi por tu amigo Martene, yo se de vos por los compañeros que entregaste. En este mundo globalizado, todos sabemos de todos. Sos un poco más alto, pero eras una fiera de ¿valiente? como el petiso Luzuriaga que peleo con todo en Monte Chingolo.

Si te olvidaste de todo lo que pasamos, te recomiendo leer “Nadie Fue” que sale en pocas horas. Y en esos años, cuando vos ascendías por tus “hazañas” yo me fui de la Argentina escandalizado por los excesos, mientras vos te quedaste “cumpliendo órdenes”. Claro volví. ¿Cómo no voy a volver?

Pero lo hice sin resentimientos, los mismos (de otra categoría) que a vos te surgen ahora.

No te olvides, una entidad es un todo. No hay rayas como la que trazó Francisco Pizarro en la Isla de Gallo. Una entidad, no te permite elegir lo que te plazca. Es muy fácil elegir lo que a uno le parece, pero mi ex compañero la vida no es así. Y menos desde donde vos te encontrás.

Por último, Roberto si hay un “nuevo Ejército” haceme el favor de sacar algunos símbolos partidarios que tenés en tu despacho y que vos haces valer. El Ejército es de todos los argentinos, porque con nuestro dinero les pagamos a todos y a vos principalmente que no la pasas tan mal, mientras varios de tus compañeros se sienten abandonados a la buena de Dios.

Ya algún día nos encontraremos y te recordaré las mismas palabras que te dije la vez que nos vimos por casualidad. La verdad de casualidad porque a mi no me interesaba hablar con vos. Y mucho menos con el “otro” Jefe que se nos metió en la conversación.


PD: No hace falta aclararte, públicamente, que NO te tengo miedo. No lo tuve cuando vos te “enseñoreabas” entre nosotros los civiles, menos lo voy a tener ahora.

Madrugada del 1º de octubre de 2006

 


 

Portada