BRASIL: LA IMAGINACIÓN NO LLEGA AL PODER
 

Octubre de 2006

Por Edgardo Arrivillaga

 

En Brasil gano parcial y previsiblemente el peronismo moderado de Lula Da Silva pero esta primera vuelta señala también los limites peronistas-transformistas en el siglo XXI.

Al margen de la diferencia de votos entre Lula - obrero metalúrgico egresado de la Escuela Nacional de Guerra, y sus competidores, por derecha y por izquierda, se observan en la elección algunos hechos necesariamente significativos si hubiese que escribir un manual sobre el comportamiento de los votantes latinoamericanos tironeados entre el estado y el mercado.

El primero de ellos es que Brasil, la tercera gran democracia del mundo luego de Estados Unidos y la India, es el único país sudamericano que justifica la existencia de una Sudamérica en germen porque sus resultados tienen peso en la política internacional mundial actualmente y no solo en el futuro.

Con Lula no votaron solamente los brasileros sino que votaron telepáticamente Chávez, para que aleje al Brasil del liberalismo, pero también Estados Unidos y la Unión Europea y Chile y el Perú exactamente para que el Brasil se mantenga como un actor moderador de la opción chavista.

Chávez necesita del Brasil para el Consejo de Seguridad pero para su desgracia la política exterior brasileña ya esta cuestionada interna y externamente, por primera vez en décadas, por haber dejado justamente a Venezuela excesivo espacio en el liderazgo de la región. Y también en eso, la fantasía geopolítica recuerda a un nuevo ABC argentino pero esta vez conformado por VBA, es decir Caracas -Brasilia y allá lejos, agónicamente, Buenos Aires.


Lo irrebatible es que tanto la izquierda revolucionaria como la socialdemócrata debilitaron por el flanco débil a Lula. Esto posibilitó que el liberalismo achicase la diferencia de 20 puntos a solo 7.


Seria el escenario probable en la Argentina si las fuerzas de Carrio, Lavagna, Binner debilitasen al kirchnerismo permitiendo el desarrollo de una fuerte concentración de centro derecha que giraría en torno a Macri o algunos de los emergentes de esa tendencia. En eso la performance del oficialismo en el Brasil, mucho mas solido que la coalición radical-kirchnerista en ciernes, arroja enseñanzas sugestivas.

Lula peleo como presidente y a la vez como candidato del Partido de los Trabajadores -el partido peronista local - sin necesidad de desguazarlo ni apelar a la sensible mariconería de la revisión del pasado que aqueja a los argentinos, en esa opción en que la memoria destruye la historia y la historia condiciona perversamente la memoria, impidiendo consecuentemente el avance de la propia historia nacional en términos de unidad colectiva superadora.

Memoria e historia no son siempre lo mismo.

A veces se enfrentan y son antagónicas y se autodestruyen y la segunda debe aniquilar a la primera para seguir existiendo. Historia y memoria son categorías endogámicas que producen en general frutos débiles y deficientes.


Pero nada de eso ocurre en el Brasil donde los intereses imperiales heredados cartográficamente y sin saltos en el vacío prevalecen sobre las historias guerrilleras del pasado.

Nadie recuerda a Goulart ni a Brizola ni hacen arqueología apocalíptica sobre los sesenta o los setenta pero todos piensan en el Brasil como país del futuro, atiguillo recurrente desde que Stefan Sweig -un brillante escritor austriaco exiliado y contratado por el Servicio de Prensa brasileño en Rió de Janeiro– puso en circulación la formula, en 1941.


El otro aspecto por el cual el partido del poder fue jaqueado electoralmente es que en las democracias consolidadas y no eternamente transicionales la gente penaliza a los que rehuyen el debate .

Lula esquivo la confrontación intelectual del mismo modo en que Kirchner ironiza desde alturas distantes sobre periodistas, militares y obispos simplemente porque no puede debatir.

Cuando es necesario, casi in extremis, envía a su mujer como una especie de fetichista Karina Mújica con una mirada al cine de Bergman desde la izquierda- y esta ausencia de debate es vista como un eco sonoro auto repetitivo, silenciosamente monologante, que las democracias modernas no aceptan.

Esta extraña postulación del silencio autosatisfactorio como formula que otorga ganancias por una atracción sencillamente inercial y el carisma magro de un monje trapense no funciona mas.


El que no debate, pierde. Y si a esto se agrega la sospecha de corrupción, cuerda sensible tanto en el Brasil como en la Argentina, la distancia entre el poder y los electores independientes aumenta de forma significativa.

.La gente es esquemática. Directa. Estos tránsfugas no solo nos roban sino que ni siquiera se molestan en mentirnos con cierta racionalidad - arguyen- y este argumento acentúa la separación entre el poder y la opinión de los públicos consumidores y votantes decisivos.

En ese sentido la formula argentina certeramente perdedora para las elecciones de octubre del 2007 seria Kirchner -De Vido, un equivalente de Menem –Yabran y si algún suicida plantease esa formula esta claro que el kirchnerismo simplemente no llegaría ni al ballotage.
Y en ese caso, consejo para politólogos oficialistas…. habría que preguntarse simplemente porque.

Retornando al Brasil podemos señalar que si bien Lula tiene más posibilidades de ganar que su rival, lo cierto es que su Partido de los Trabajadores apenas ha asegurado 4 de las 27 gobernaciones lo cual acentúa la fragmentación política y obligara al segundo gobierno de Lula a ser mas flexible que el anterior. Simplemente por debilidad.


Otro aspecto revela que aun la mayoría de los brasileros prefieren una alternativa de centro-izquierda y las nuevas recetas económicas y programas sociales lulistas han venido contando con apoyo popular porque son los amortiguadores de las recetas liberales de los noventa.

Este fenómeno ambulancia continua vigente aunque las socialdemocracias latinoamericanas como las del Este de Europa - y Hungría esta mucho mas cerca de Buenos Aires o Brasilia de lo que parece- para ser eficaces deben articular un rápido sistema prebendario que anida el huevo de la serpiente de su propia corrupción y deslegitimación electoral en el mediano plazo. Son parches pero no curaciones definitivas. Por eso hay etapas socialdemócratas, momentos de bienestar estatal, pero luego la recesión aniquila a la fantasía adolescente mas atractiva del mundo que es la de la sociedad feliz. En Europa Occidental funcionaron por el mismo motivo por el cual funcionó el Plan Marshall, la URSS era el anclaje estratégico de las inversiones y la garantía de que la infraestructura tecnológica, militar y la base social anticomunista serian genuinamente aprovechadas.

El Plan Marshall en países como la Argentina o Haití hubiese desembocado en un plan Suiza con los fondos convenientemente redistribuidos en el exterior.

En este contexto de encasillamientos políticos y resultados electorales el escenario más probable es que Lula obtenga la re-elección, habiendo creado un nuevo escenario en el cual tiene como rivales a un centro-derecha que sale fortalecido y, a diferencia del 2002, con la emergencia de una nueva oposición significativa a su izquierda que hará presión sobre su línea política transformista traccionándola hacia posiciones inviables mas cercanas al Foro de San Pablo que al realismo brasileñista del lulismo.

En el campo internacional esta debilidad del gobierno de Lula II condicionara y reestructurara su libertad de maniobra y hasta tal vez obligue a alguna redefinición de su política con respecto a Venezuela. Lo estentóreo es el enemigo concreto de la acción y el melodrama no reemplaza a la revolución genuina y estructural.

Y para los incautos es necesario recordar que el presidente Fujimori fue abatido por corrupción cuando abrió alternativas que consolidaban su relación con Japón y China perjudicando intereses en el Pacífico

Pero su descrédito hacia posible su reemplazo sin sobresaltos.

En beneficio del domesticado aprista, " izquierdista " , profesor de gimnasia de Harvard , Alberto Toledo.

 


 

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