
Octubre de 2006
Por Edgardo Arrivillaga
Ya algunos observadores con mas horas de vuelo que la patrulla de Santa Cruz lo habían advertido."Si ganamos con el nivel de fraude que desplegó Rovira es mejor no ganar porque ganar es sencillamente perder" sentenciaron. Y no se equivocaban. En parte porque tenían experiencia en Cuba, Nicaragua en los 80 y en el Panamá de Torrijos y habían pescado algo esencial, las provincias tropicales del país se parecen al Caribe.
Y como en el Caribe no es extraño ver una amalgama de santos y pecadores, de
políticos veteranos, de gentes de buenas familias, abrazados con curas y
borrachos que se arrastran entre vahos hacia la cruz y todos juntos, abrazados a
ella, desencadenan una revolución civil.
A veces hasta jacobina y democrática pero siempre contra el poder central.
Este en Washington o en Buenos Aires.
Los católicos pueden generar un Walesa, un Castro en sus inicios o un Llorente, el ultimo inquisidor que se había especializado en perseguir a la clase
alta española por corrupta y miserable. Pero solo a la clase alta.
Lo que ocurrió en Misiones fue un mal cálculo del gobierno central conservador
disfrazado erróneamente de progresista por sus escribas.
Apoyar la reelección de Rovira -Robavira-jugando al presidente fue
afortunadamente crematístico y suicida y debemos aplaudirlo y corroboro el
axioma prusiano "ningún estadista puede subir mas alto que la marea que lo
sostiene "
Mas que pensar en la victoria imposible el gobierno hubiese necesitado tener un
plan de control de daños. Un plan de seguridad cuando advirtieron -hace tres
semanas -que la oposición naciente a nivel nacional tendía a aplanar sus
diferencias y articularse también en torno a la figura de un obispo escasamente
carismático pero, justamente por eso, mas creíble que podía oficiar de confesor
inesperado de toda la clase política local y nacional arrancando de cuajo las
apetencias reeleccionistas de la gobernación.
Carlos Rovira, a su vez, quería quedarse eternamente por motivos concretos.
Dos represas en sus proyectos que confiaría a su suegro, el trafico legal e
ilegal con el Paraguay, entre ellos el peaje que pagan los narcotraficantes, los
exportadores de cuero de yacare, los que lucran con el trafico de niños y los
obscenos personajes que desde hace años viven de la prostitución infantil y la
exportación de órganos de niños hacia las clínicas de longevidad del extremo
norte europeo.
Pero todo esto conjugado con la alternativa de una reelección infinita era una
payasesca fantasía caribeña.
Traidor a Ramón Puerta y al peronismo local, creyó que podía legitimar su
gobierno con un reeleccionismo modelo strossnerista y que la caja kirchnerista
podía comprar las voluntades de gente aislada, carente de comunicaciones y con
un índice de pobreza que supera el cincuenta por ciento.
Así enfrentó a Piña, un endurecido obispo contra el cual el gobierno descerrajo
una campaña de desprestigio que metía en la misma bolsa al Papa Ratzinger, a Bergoglio, y a la propia Roma.
Campaña desarrollada por algunos intelectuales orgánicos y algunos tránsfugas
como D'Elia que apoyan la guerra santa en el medio oriente pero con extraña
incoherencia sostienen que los católicos no deben meterse activamente en
política.
También llevaron a Misiones con bajo perfil a la hermana del presidente, Alicia, a
su hija, una abogada de poco relieve nacional y a alguna gente de la Secretaria
de Inteligencia que proveyó Larcher. Todo esto con la certeza de que todo era
comprable y arreglable y hasta podía sentar un precedente importante para una
reelección mucho mas importante: la de la provincia de Buenos Aires.
Pero en verdad este proyecto fantasmal y orwelliano fracaso porque los
misioneros comprados simplemente se embolsaron la plata y votaron en contra.
Y los otros, los radicales y el peronismo seguidor de Puerta que no perdona la
traición de Robavira se nuclearon atrás de la Iglesia que proveyó justo en
tiempo al ganador.
El ensayo pretendidamente nacional se realizó y efectivamente fue un globo de
ensayo pero un globo que se pincho y la iglesia, Blumberg y el rabino Bergman
hicieron recordar al país que la revolución de Mayo, la Asamblea del año 1813 y
la gesta de Tucumán también fueron hechas por improvisados.
No se sabe muy bien quien recuperara la batalla cívica de Misiones ya que Piña
fue un articulador, alguien similar a Glemp en Polonia, pero en modo alguno un mastín político.
Pero esta claro que aparecen algunos perdedores inmediatos que quedan arenados
junto con el presidente.
Lavagna, que no apareció por ninguna parte y no parece mejorar su score.
Sola, que deberá calibrar y demostrar que su capacidad de imagen y de compra
supera largamente a la corruptela del frustrado Robavira y que a toda costa debe
evitar el destino de rata acorralada y de sorprendente patrocinador de
quemadores de iglesias -hasta bizantina una de ellas -que mostró el domingo su
colega misionero.
Alberto Fernández, un bonzo dispuesto a cualquier incineración para secundar a
su patrón como antes lo hacía con los otros patrones, Cavallo y Assef.
Moyano, quien deberá enfrentar la embestida sindical por izquierda de sus
enemigos de ATE y por derecha de los gordos que aprovecharan la debilidad de la
presidencia para arrancarle su cabeza en beneficio de Barrionuevo y la patrulla
nosiglista.
Pases de facturas que comienzan cuando se advierte la debilidad.
Pases de facuras que ya se estan analizando.
La pequeña historia de Misiones, convertida en causa nacional demuestra que las
fuerzas sociales latentes desde la caída de De la Rúa no han podido canalizarse
totalmente. Y que un modelo económico anticuado pero útil para un sueño eterno
con despertar abrupto e inseguro no alcanza. La gente exige mas calidad
democrática y sobre todo menos robo simplemente porque asoman la nariz por
encima de la barrera de subsistencia.
El pequeño misionerazo no sigue la línea del Cordobazo pero si del Argentinazo
que volteo a De la Rúa.
La tierra roja conquistada en la época de la expansión argentina demuestra que
en el país subyace y serpentea un clima de Cabildo Abierto.
Y que el know how de las naranjas paraguayas no crece bien de este lado de la
frontera.
