Octubre de 2006
Por Juan Bautista Yofre
Los acontecimientos del 5 de octubre de 1975, que se recuerdan hoy, tuvieron una
relación fundamental con los famosos decretos que firmó Ítalo Luder que inició
el “aniquilamiento” de la guerrilla y sus simpatizantes y apoyos en la
Argentina. Juan Yofre aborda el tema en su flamante libro 'Nadie Fue', que
ofreció en exclusiva la revista EDICIÓN i esta semana.
El domingo 5 de octubre de 1975, Montoneros realizó un ataque al Regimiento 29
de Infantería, en Formosa. Por primera y última vez, intentó ocupar un cuartel
del Ejército. El estratega del Operativo Primicia fue Raúl Clemente Yaguer, más
conocido como ‘Roque’ o ‘Mario’. Pero el que lo comandó fue ‘el Jote’ o
‘Sebastián’, Mario Lorenzo Konkurat.
La conducción de Montoneros había decidido poner de manifiesto con mayor
notoriedad su enfrentamiento con las Fuerzas Armadas y obligar a la conducción
política y militar argentina a aceptar que la nación se encontraba en guerra.
Por otra parte, sentían la necesidad de competir por el liderazgo del terrorismo
en la Argentina con el PRT-ERP.
La selección del objetivo a atacar se facilitó al detectar a un soldado (Luis
Roberto Mayol) que estaba cumpliendo el servicio militar en el Regimiento de
Infantería de Monte, en Formosa, y que se hallaba dispuesto a colaborar con la
organización para el logro de su ataque.
Mayol, antes de Formosa, había operado en Santa Fe. Dirigió el ataque contra las
oficinas de Télam.
La ‘sección’ de combate que realizó el ataque (de alta complejidad) se llamó
Fred Mario Ernst y estuvo constituida por los pelotones ‘Carlos Tuda’ y ‘Zullema
Willimer’. Montoneros confiaba que el efecto propagandístico sería importante,
pero a la vez el copamiento podía permitir robar armamento.
Intervinieron miembros de tres regionales que usaron cinco bases de operaciones
(Capital Federal, Rosario, Santa Fe, Resistencia y Formosa). Posteriormente,
Montoneros dio a conocer un comunicado adjudicándose el hecho y un parte de
guerra en ‘Evita Montonera’, donde sin dar nombres, relató la Operación
Primicia.
En resumen, Montoneros empleó cerca de un centenar de efectivos y más de diez
vehículos. En el hecho, el Ejército perdió diez soldados, un oficial
(subteniente Masaferro) y un suboficial. Los terroristas perdieron 16 efectivos.
El número de heridos fue mayor.
Sólo pudieron robar 18 fusiles FAL y un FAP de los 200 que había en la unidad.
Cinco de esas 16 bajas no portaban documentos y se los fichó inicialmente como
NN. Días más tarde la Policía Federal identificó a todos, a pesar de que siguen
figurando como ‘desaparecidos’ en la lista de la Conadep. La familia de uno de
ellos (Alfredo Rubén Velásquez) cobró por el desaparecido 250.000 pesos (Ley
24.411).
La huida se realizó en dos aviones desde el aeropuerto El Pucú, Formosa; un
‘Cessna’ que aterrizó en una arrocera en Nueva Valencia, Corrientes, y un
‘Boeing’ 737, secuestrado a Aerolíneas Argentinas, que bajó en una pista
improvisada cerca de Susana, en Rafaela, Santa Fe.
Raúl Clemente Yaguer, el jefe de la operación, pudo escapar. Andrés Castillo,
conocido como ‘Quique’, logró salvar su vida y abandonó la organización por
pedido de su familia en 1976, pero sus propios compañeros lo delataron y un
grupo de la Esma lo capturó. Conducido a la Esma, luego de colaborar, fue dejado
en libertad.
‘Sebastián’ o ‘el Jote’ Mario Lorenzo Konkurat, oficial de la columna Capital,
figura como desaparecido desde el 3 de diciembre de 1976.
Tenía en su currículo algo muy dramático para el peronismo: había participado en
el Operativo Traviata, el asesinato del secretario general de la CGT, José
Ignacio Rucci (el 25 de septiembre de 1973). Lo que más sorprendió e irritó a
los atacantes del cuartel fue la fiereza que demostraron los conscriptos en la
defensa de su regimiento. Siempre se pone como ejemplo al soldado Hermindo Luna
quien, al pedírsele que entregue el arma, gritó: “Aquí no se rinde nadie, m...”.
Varios conscriptos fueron asesinados cuando se duchaban o dormían la siesta.
Finalmente, el martes 7 de octubre, Ítalo Argentino Luder y Ángel Federico
Robledo pudieron trasladarse, separadamente, a Ascochinga para dialogar con la
Presidenta. Está claro que los contactos se realizaron, principalmente, para
considerar el grave asalto de Montoneros a una guarnición militar en Formosa.
Horas más tarde el Gobierno tomaría medidas extremas. Heriberto Kahn, uno de los
periodistas con mejores contactos en las Fuerzas Armadas, escribió: “... en las
conducciones castrenses parece haberse llegado a una conclusión que es ya
irreversible: el país –y mucho menos una nación en pie de guerra, como lo está
la Argentina- no puede continuar soportando una atmósfera de incertidumbre
política como la que ahora a la República”.
La respuesta presidencial se conoció escasas horas después, a través de una
filtración: Isabel Perón volvería el lunes 13 de octubre a la Capital, para
reasumir el 16 y presidir el acto del viernes 17 de octubre.
El 8 de octubre de 1975, el presidente (interino) Luder promovió la formación
del Consejo de Defensa Nacional, como una forma de frenar la violencia
terrorista. A pesar de la tibia oposición de algunos de sus ministros (como
Corvalán Nanclares), se creó el consejo durante una reunión de Gabinete en la
que se trató la dimensión de la cuestión subversiva.
Al finalizar, Luder le deslizó a un amigo: “Hay tres formas de llevar adelante
la guerra antisubversiva. Una, con poca eficiencia y poco costo político; otra,
mediana eficiencia y mediano costo político; y la tercera, mucha eficiencia y
mucho costo político. ¿Qué decidimos? Muy simple, la tercera: alta eficiencia y
alto costo político”.
Se dictaron los decretos 2770, 2771 y 2772 de 1975. El primer constituyó el
Consejo de Seguridad Interior, encabezado por la Presidenta de la Nación, todos
los ministros del Gabinete nacional y los comandantes de las Fuerzas Armadas. En
su directiva ‘secreta’ Nº 1 puede leerse entre otras órdenes: “Crear una
situación de inestabilidad permanente en las organizaciones subversivas que
permitan restringir significativamente su libertad de acción”.
También: “Aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones
subversivas a través de una presión constante sobre ellas”.
Una tercera instrucción decía: “Eliminar y desalentar el apoyo que personas u
organizaciones de distintos tipos pueden brindar a la subversión”. Otra era muy
amplia, pero no menos grave; el Gobierno constitucional ordenaba: “Orientar
la opinión pública nacional e internacional a fin de que tome conciencia de que
la subversión es un enemigo indigno de esta patria”.
El Decreto 2772 instituye “la intervención de las Fuerzas Armadas en la
ejecución de operaciones militares y de seguridad y a los efectos de
aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del
país”.
Con estos documentos se amplió territorialmente (antes sólo era para Tucumán) la
misión de las Fuerzas Armadas, las que pasaban a tener la responsabilidad de la
ejecución de operaciones militares y de seguridad en toda la Argentina.
Los decretos fueron firmados el 8 de octubre. Extraña coincidencia: era el día
del cumpleaños del teniente general Juan Domingo Perón y ese día, en Madrid, una
delegación judicial argentina había entrado a la residencia ‘17 de Octubre’, en
Puerta de Hierro, en busca de elementos que aporten luz a la causa de los fondos
reservados de la Cruzada de Solidaridad. Ese día era también el aniversario de
la muerte de Ernesto ‘Ché’ Guevara en Bolivia (8 de octubre de 1967).
Pero es, fundamentalmente, la respuesta del Gobierno constitucional a lo que
había sucedido tres días antes en Formosa.
En esas horas, la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires envió dos
cables secretos al Departamento de Estado, ‘Priority’ (6713 y 6814), en los que
informaba que el Gobierno había aprobado el Decreto 2722, “en el cual se le da a
los militares la autoridad para tomar las acciones que sean necesarias para la
lucha contra la subversión y tomar cualquier medida necesaria para exterminar (wipe
out) a los subversivos”. El cable contenía dos comentarios:
1. “Las Fuerzas Armadas tienen ahora la autoridad que han añorado desde hace
tiempo para esta lucha”.
2. “Después de 18 meses de indecisiones, el Consejo (GOA) finalmente se ha
unificado para manejar el problema subversivo. Está claro que los eventos de
Formosa fueron la causa del decreto. En Canal 11, en un programa político, el
respetado periodista Bernardo Neustadt fue muy crítico con respecto a que
tuvieron que ocurrir media docena de ataques a instalaciones militares en los
dos últimos años para que el GOA finalmente actúe. ‘La Opinión’ se hizo eco de
las críticas de Bernardo Neustadt contra el Gobierno por no haber tomado medidas
contra la guerrilla con anterioridad”.
Fuente: Edición i
