Octubre de 2006
El informe del Banco Mundial, que ya se conocía en sus lineamientos no da la
razón a la diplomacia argentina y consolida los intentos desarrollistas del
Uruguay. Esto no es el resultado de una conspiración de los poderes sinárquicos
contra el país sino producto de la tontería de una cancillería sometida a los
caprichos de un presidente que siendo producto de una provincia energética
afronta una crisis de energía nacional. Curiosidad e imprevisión que pasara a la
historia.
Pero también ha hecho su aporte el diputado cavallo-kirchnerista Jorge Arguello
quien muy recientemente convocó a un observatorio sobre los problemas de
Malvinas y el Atlántico Sur sin tener nada que observar en definitiva. El mundo
real acaba de dar por tierra con la política exterior movimientista de la
Cancillería y los piketeros ecologistas solo colocaran al país en una nueva
instancia de juicio por corte de rutas en el largo verano de campamentos que
preparan sobre el río Uruguay.
Es el riesgo de proyectar la acción de los irregulares internos sobre otros
países. También el peligro de servirse de metodologías revolucionarias como
instrumento bélico sin tener objetivos genuinamente revolucionarios y
sirviéndose de amigos peligrosos. La Argentina oscila entre el romanticismo
cultural del pasado, el conservadorismo estabilizador de las mafias oficiales y
una conducción política que solo sabe incendiar fantasmas igneos.
Pero lo interesante de todo esto es que el gobierno ha puesto en marcha fuerzas
ecologistas que tienen un poder mediático genuinamente provocador mas allá de
sus objetivos reales.
Les será difícil reinstalarlas en la normalidad.
Washington, D.C., 12 de octubre del 2006 – La Corporación Financiera
Internacional (IFC) y la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA)
del Grupo del Banco Mundial dieron a conocer hoy el estudio de
impacto acumulativo final para dos proyectos de plantas de celulosa propuestas
en Uruguay. Ambas instituciones confían en que las conclusiones demuestran que
las plantas cumplirán con las políticas ambientales y sociales de IFC y MIGA, a
la vez que generarán significativos beneficios económicos para la economía
uruguaya.
La decisión de IFC y de MIGA sobre si buscarán la aprobación para la
financiación y la garantía de sus Juntas Directivas respectivas se tomará en
breve.
El estudio fue encargado para evaluar los impactos ambientales, sociales y
económicos individuales y acumulativos de las plantas de celulosa propuestas: la
planta Orion, de Oy-Metsa Botnia, y la planta Celulosa de M’Bopicuá, del Grupo
Empresarial ENCE.
El estudio de impacto acumulativo final es el resultado de un proceso meticuloso
y exhaustivo de evaluación y que refleja aportes clave de las partes
interesadas. El estudio final proporciona un analisis adicional e información
actualizada y consideró los impactos en el agua y el aire, la tecnología del
proceso, el impacto en las plantaciones y la provisión de madera, y el impacto
sobre el turismo, la pesca y otros medios de sustento.
El estudio encontró que las plantas de celulosa propuestas se comparan
favorablemente con la mejor tecnología disponible y con la mejor práctica
ambiental para plantas de celulosa en Europa y Norteamérica.
La Corporación Financiera Internacional (IFC), el brazo del sector privado del Grupo del Banco Mundial, es el mayor proveedor multilateral de financiación para la empresa privada en países en desarrollo. IFC financia inversiones del sector privado, moviliza capital en mercados financieros internacionales, facilita el comercio, ayuda a sus clientes a mejorar su sostenibilidad social y ambiental, y brinda asistencia técnica y asesoramiento a compañías y gobiernos. Desde su fundación en 1956 hasta el AF06, IFC ha comprometido más de U$S 56 billones de sus propios fondos para inversiones del sector privado en el mundo en desarrollo y ha movilizado U$S 25 billones adicionales en sindicaciones para 3.531 compañías en 140 países en desarrollo. Con el apoyo de financiación de donantes, también ha brindado más de U$S 1 billon en servicios de asistencia técnica y asesoramiento.
MIGA fue creado en 1988 como un miembro del Grupo del Banco Mundial para promover la inversión directa extranjera hacia economías emergentes para apoyar el crecimiento económico, reducir la pobreza y mejorar la vida de las personas. Además de brindar asistencia técnica para agencias de promoción de la inversión, MIGA cumple este mandato ofreciendo seguros de riesgo político (garantías) a inversores y prestamistas cubriendo expropiaciones, incumplimientos de contrato, restricciones a la transferencia de divisas y disturbios por guerra o civiles) y mediando en disputas por inversiones. Desde su creación, MIGA ha emitido casi 850 garantías para proyectos en 92 países en desarrollo, totalizando más de U$S 16 billones en cobertura. La exposición bruta de MIGA es de U$S 5.3 billones.
