LA FALTA DE POLÍTICA ESTRATÉGICA EN MATERIA DE INTELIGENCIA CONVIERTE A LA ARGENTINA EN FÁCIL BLANCO DEL TERRORISMO

 

Octubre de 2006

Por Horacio Calderón (*)
 

La República Argentina no ha estado, está ni estará al margen de la guerra global, entre otras cosas porque ya tuvo su bautismo de sangre a manos del terrorismo islamista, de signo diferente a Al-Qaeda, pero islamista al fin, que de manera alguna ha quitado a nuestro país de su lista de blancos.

El desafío de la red liderada por Osama Bin Laden alcanza al país de manera plena, porque su comandante e ideólogos son lo suficientemente inteligentes y cultos, como para saber que el país es mayoritariamente blanco, católico y que, además, cuenta con una de las colectividades judías cualitativa y cuantitativamente más importantes en el ámbito mundial; colectividad que además está históricamente ligada al Estado de Israel desde el momento mismo de su fundación, como casi otras similares de la Diáspora.


Narcotráfico, guerrilla y crimen organizado en el marco regional

Más allá de las denuncias hechas públicas a través de algunos medios de prensa sobre las actividades de las FARC en la Argentina, hay indicios inquietantes de actividad con tribus como los Aimara, numerosa en el norte de nuestro país, y sobre todo en Salta y Tucumán. Pero el recalentado caldero político boliviano y de los Andes Centrales no sólo incluye a los aimaras, sino también a carangas, lupacas, cambas, chiquitanos y guaraníes, además de una diversidad de pueblos y culturas de otros orígenes, como japoneses, mennonitas y sijs.

Hay expertos en los complejos problemas existentes en toda la región andina que denuncian que actores como el actual Presidente y dirigente cocalero Evo Morales, hoy presidente de Bolivia, los aimaras de Felipe Quispe, la Central Obrera Boliviana liderada por Jaime Solares y grupos indígenas de El Alto cuyo referente es Modesto Mamani, promueven una especie de “limpieza étnica” -por el momento pacífica-, de todo ciudadano blanco residente en esas regiones.

En este panorama que se levanta en el futuro de Bolivia y regiones adyacentes, el terrorismo con perfil etnonacionalista se alzará sin duda con un nuevo rostro, diferente al de Al-Qaeda, pero rostro al fin de una de las amenazas regionales crecientes en este siglo XXI.


Vademécum de desventajas y debilidades para combatir al terrorismo

• Vacío histórico de leyes que contemplen las nuevas amenazas representadas por el terrorismo global y regional, el narcotráfico y el crimen transnacional, como también el proceso de convergencia operado entre estas organizaciones durante los últimos años.

Ideologismos e intereses políticos que impiden consensuar una política de Estado antiterrorista y anticriminal que contemple los nuevos desafíos.

• Escasez de recursos materiales y técnicos a disposición de las fuerzas de seguridad y policiales, tanto en el ámbito federal como en el provincial.

• Porosidad y extensión de las fronteras terrestre, marítima y fluvial.

• Fácil acceso a material explosivo y/o componentes para su fabricación, tanto en territorio nacional como en ciertos países vecinos.

Desconocimiento por parte de la dirigencia política del fenómeno terrorista islamista de alcance global, como asimismo de las cosmovisiones, perfiles, estrategias y tácticas operacionales de aquellas organizaciones que constituyen un peligro para nuestra seguridad nacional.

• Como consecuencia de lo anterior, el país queda expuesto a las amenazas mencionadas, tanto globales como regionales y domésticas. Entre las características más sobresalientes de organizaciones como Al-Qaeda está su sofisticación, el secreto de sus actividades y el dominio del conocimiento de los sistemas de defensa, seguridad e inteligencia de los países que luego resultan blancos de sus ataques.

• Sinergia y cooperación creciente entre el terrorismo y el crimen organizado, que exponen al país a que las células logísticas y de ataque puedan proveerse de material explosivo, armas, telefonía celular, vehículos, documentación falsa, rutas de ingreso y egreso utilizadas por el narcotráfico.

• Existencia de redes criminales que potencian la peligrosidad de la amenaza conjunta, como en el caso de la región de la Triple Frontera entre la Argentina, Paraguay y Brasil.

• Crecimiento del consumo doméstico de alcaloides, el transbordo hacia terceros mercados de cocaína y otros narcóticos (Caso Southern Wind entre otros), el contrabando o venta triangulada de precursores químicos y la aparición de laboratorios para el procesamiento de drogas en su territorio. Terroristas y narcotraficantes han llegado a adquirir una relación simbiótica, como en el caso de Colombia y la Argentina no tiene por qué ser una excepción en el futuro.


• Incertidumbre histórica oficial ante la naturaleza de las nuevas amenazas convergentes.

Métodos obsoletos para el manejo de información.

• Escasa información obtenida de fuentes directas y con medios propios.

• Exceso de informes proporcionados por servicios de inteligencia extranjeros que no tiene capacidad para procesar e interpretar.

• Diferentes sistemas de valorización de la información.

• Manejo cambiante de objetivos.

• Acoso y presiones políticas internas y externas.

• Dispersión de esfuerzos en cuestiones subalternas.

• Pobreza en planeamiento.

• Escasa dedicación de las autoridades gubernamentales


Propuestas antiterroristas básicas

La Argentina requiere de manera urgente la adopción de una política de Estado tanto a nivel preventivo (Antiterrorismo) como reactivo (Contraterrorismo) y la sanción de un plexo legal que respalde el accionar de las fuerzas de seguridad y policiales.

El país está en mora con la Resolución 1737 del Consejo de Seguridad de la ONU, del 28 de septiembre de 2001, que no sólo urgió a los Estados miembros a prevenir y reprimir los actos terroristas, sino que pidió la tipificación de esos delitos en sus legislaciones nacionales. Nuestro Código Penal contempla al terrorismo solamente como homicidio agravado,
algo que debe modificarse urgentemente.

Las reformas necesarias deben contemplar:

• Fortalecimiento del Sistema de Defensa y de Seguridad, apoyado por el plexo legal que requieren las amenazas actuales y de los tiempos por venir. El haber quitado las “nuevas amenazas” del ámbito de la Defensa Nacional constituye un serio error estratégico del Poder Ejecutivo, que puede acarrear graves consecuencias al país en un futuro no lejano.


• Endurecimiento de las condiciones que facilitan el accionar terrorista.

• Capacitación de los más altos funcionarios del Estado y de la dirigencia política en manejo de crisis.


Fortalecimiento del sistema de defensa y de seguridad

Fortalecimiento de los aparatos de inteligencia, seguridad y policiales, cuya capacidad para accionar conjuntamente no debe estar sujeta a restricciones severas como pueden ser la existencia de asimetrías y la falta de colaboración entre los organismos especializados en la lucha contra la amenaza terrorista.

Debe contarse con todos los elementos necesarios y acceso a la más alta tecnología, para estar en condiciones de enfrentar a un enemigo que dispone de todos los recursos a su alcance para plantear una seria amenaza a nuestra seguridad.


Endurecimiento de las condiciones que facilitan el accionar de las organizaciones terroristas

Deben extremarse los recaudos en puertos, aeropuertos y áreas de frontera. Este tipo de medidas, cuando son implementadas eficazmente, obliga a las organizaciones terroristas a descartar a principiantes y a emplear profesionales, que pueden ser detectados más fácilmente. Desde ya, esto se refiere a cuadros que llegan desde el exterior para organizar y lanzar ataques; no a los miembros de células “dormidas” ya implantadas en territorio del país blanco, en este caso la Argentina.


Manejo de crisis

Un manejo de crisis eficaz sólo puede lograrse con la debida capacitación de los más altos funcionarios del Gobierno Nacional en esta delicada especialización, que no puede quedar en manos de improvisados.

Resulta necesario realizar los mayores esfuerzos para lograr un adecuado conocimiento y una plena movilización y participación colectiva y la construcción de una cadena de solidaridad que una a todos los argentinos ante la amenaza común, sin distinción de razas, credos u opiniones

 

Buenos Aires, 4 de octubre de 2006
 


(*) Horacio Calderón es analista internacional, experto en Medio Oriente y Africa del Norte y especialista en Contraterrorismo. El autor es católico militante y ha publicado documentos como “El Aborto Inducido Prenatal”, de gran difusión en sitios pro vida de Internet.
 


 

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