EL PENTÁGONO, LAS TROPAS, IRAK SEGÚN EL POST

 

Noviembre de 2006

 

La revisión que está llevando a cabo el Pentágono, sobre cómo mejorar la actual situación en IRAK, ha establecido tres opciones básicas: enviar tropas adicionales, reducir la fuerza actual pero permanecer por más tiempo, o iniciar la retirada de tropas.

Funcionarios del Pentágono han denominado dichas opciones “Go Big” (“Enviar Más Tropas”), “Go Long” (“Permanecer Más Tiempo”) y “Go Home” (“Regresar a Casa”). Se estima que el grupo que está conduciendo la revisión, recomendará probablemente una combinación de un pequeño incremento, a corto plazo, de tropas norteamericanas y el compromiso a largo plazo de reforzar el entrenamiento y el asesoramiento a las fuerzas iraquíes.

El estudio sobre IRAK, ordenado por el General PETER PACE, Jefe del Estado Mayor Conjunto, se está realizando en este período en que la escalada de la violencia está obligando a la Casa Blanca, a reconsiderar la política para ese país.

Los procedimientos del grupo del Pentágono son altamente secretos, pero en días recientes el círculo de los que tienen conocimiento de sus deliberaciones se ha ampliado, incluyendo a otros funcionarios que no forman parte del grupo.

“La primera opción, la de aumentar la presencia militar en IRAK, contemplaba originalmente un importante incremento en tropas norteamericanas para tratar de sofocar el ciclo de violencia sectaria y la insurgencia. Sin embargo, una campaña de contrainsurgencia clásica, requeriría varios cientos de miles de soldados norteamericanos e iraquíes adicionales, así como también agentes de policía iraquíes fuertemente armados. Esa opción ha sido prácticamente rechazada por el grupo, que concluyó que no hay suficientes tropas norteamericanas a disposición y que tampoco hay suficientes fuerzas iraquíes efectivas.

El grupo de estudio está encabezado por tres Coroneles de alto perfil: H. R. McMASTER y PETER MANSOOR del Ejército, y THOMAS C. GREENWOOD, de la Infantería de Marina.

La tercera opción propone una retirada veloz de las fuerzas norteamericanas de IRAK. El grupo de estudio rechazó esa opción, diciendo que la misma podría dejar a IRAK inmerso en una sangrienta guerra civil.

El grupo ha diseñado, en cambio, un plan híbrido que combina parte de la primera opción con la segunda (la de permanecer por más tiempo en IRAK) y propone reducir más adelante la presencia de las fuerzas de combate norteamericanas, a favor de una expansión a largo plazo de los esfuerzos de entrenamiento y asesoramiento. Bajo esta combinación de opciones, que está siendo apoyada por las fuerzas militares, la presencia norteamericana en IRAK, actualmente de 140.000 efectivos, sería reforzada en 20.000 o 30.000 efectivos por un período breve.

Los militares dicen que este pequeño incremento provisorio tendría dos propósitos: hacer todo lo posible para reducir el nivel de violencia sectaria, y señalar al gobierno y al público iraquíes que la adopción de una política de “permanecer más tiempo” (dirigida a una eventual disminución de la presencia norteamericana) no constituye una forma disfrazada de retirada.

No obstante, algunos temen que un cambio tan radical de la postura norteamericana en IRAK pueda socavar aún más la posición de su gobierno, que, según funcionarios norteamericanos, ya se encuentra vacilante. Bajo el mencionado plan híbrido, el breve incremento en los niveles de tropas norteamericanas sería seguido por un plan a largo plazo, para reducir radicalmente la presencia militar norteamericana a unos 60.000 efectivos.

Ese plan combinado, que un funcionario de defensa describió como “Aumentar las fuerzas por un período breve, en preparación a una permanencia a largo plazo”, podría resultar contraproducente si los iraquíes interpretaran que constituye una forma velada, adoptada por EEUU, para abstraerse de la situación.

El mencionado funcionario del Pentágono, dijo que ese refuerzo de tropas a corto plazo podría ser logrado de la siguiente manera: prolongando las misiones de algunas unidades que ya se encuentran en IRAK, enviando otras unidades allí antes de lo planeado y activando algunas de las unidades de la Reserva del Ejército.

El grupo concluyó que esa medida podría ser necesaria porque teme, que la continua violencia esté socavando la credibilidad del gobierno iraquí.

Además, se necesitarían meses para preparar e implementar la expansión de un programa para entrenar y asesorar a las fuerzas iraquíes, dijo el funcionario. Los militares tendrán que encontrar asesores adicionales, prepararlos para el despliegue, establecer la infraestructura para alojarlos y alimentarlos, ordenar y enviar equipos, y reclutar a iraquíes adicionales para ser entrenados por dichos asesores.

La opción de “Más Tiempo”, podría dar resultado si existiera suficiente paciencia estratégica, recursos adecuados y líderes que sepan dirigir”, dijo un oficial de inteligencia militar.

Otro obstáculo potencial a la opción de “Más Tiempo”, es que contradice el esfuerzo de muchos demócratas en el Congreso, de encontrar la forma de efectuar una retirada rápida de IRAK. Los planificadores vislumbran que podrían necesitarse entre 5 y 10 años más, para crear un ejército iraquí que resulte estable y competente. Dado que esta opción no lleva a una retirada rápida, algunos demócratas podrían decir que es una versión disfrazada de la política de BUSH de “aguantar hasta el final”.

Por otro lado, la versión híbrida de “Más Tiempo”, podría parecerse mucho a la recomendación del Grupo de Estudio sobre IRAK, encabezado por el ex – Secretario de Estado JAMES A. BAKER III y el ex – congresista demócrata LEE HAMILTON. Los hallazgos de dicho grupo, que serán dados a conocer el mes próximo, se concentrarán probablemente en cambiar el énfasis de las operaciones militares norteamericanas, de combatir la insurgencia a entrenar a los iraquíes, y también en encontrar formas para reforzar la seguridad en BAGDAD y lograr la participación de los países vecinos en conversaciones dirigidas a estabilizar a IRAK.

El grupo del Pentágono ha rechazado varias propuestas, consideradas variantes de una retirada, como por ejemplo, la de retirar unidades norteamericanas de algunas ciudades y de mantenerlas en enclaves aislados, donde no interactuarían con la población iraquí pero donde estarían disponibles, para combatir en importantes ofensivas contra los insurgentes y también para proteger al gobierno contra eventuales golpes.

El General del Ejército JOHN P. ABIZAID, el alto comandante militar norteamericano para MEDIO ORIENTE, expresó una opinión similar la semana pasada, cuando dijo al Comité de Servicios Armados del Senado, que una retirada inmediata de las tropas causaría un incremento de la violencia en IRAK.

 


 

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