Noviembre de 2006
Esta carta, de la que se solicita la máxima difusión, ha sido escrita por
Adolfo Donda, hijo de un Oficial de Marina en situación de Retiro, actualmente
procesado por supuestas violaciones a los derechos humanos en la década del 70.
En la misma se pone de manifiesto la parcialidad de un medio de Acción
Psicológica como página 12, que no duda en la mentira y en el engaño para
conseguir sus fines.
Para comprender más en profundidad la situación de la familia Donda, es
preciso puntualizar que ellos sufrieron en carne propia la locura de la
violencia en la guerra de los 70, ya que un hermano del marino y su esposa ,
ambos integrantes de la organización político - militar Montoneros, resultaron
caídos en la lucha fraticida. Y la única hija del matrimonio terrorista,
conocida en ese entonces, fue finalmente entregada por la justicia a la familia
militar de los Donda.
Meses atrás, apareció otra joven, llamada Victoria, de cuya existencia el
matrimonio nada sabía, que resultó hermana de la joven adoptada y que habría
nacido en cautiverio en los últimos días de vida de la madre desaparecida.
Cecilia Pando
Soy el hijo de Adolfo Donda. Y ustedes saben perfectamente la verdad. Mi padre
no es un asesino ni un torturador. Su crimen es haber sido militar en los
setenta cuando tanta gente clama venganza.
Ustedes meten el dedo en la herida de mi padre. Juegan con el dolor que le
produjo tener un hermano desaparecido. Durante mucho tiempo cometí el error
de pensar que en ustedes había algún tipo de idealismo. Lo único que veo es una
ambición económica desmedida. Si les interesara la verdad se hubieran
contactado conmigo. Por ejemplo el año pasado cuando les envié veinte mails
por una nota que publico el señor Martín Granovsky sobre mi familia y nunca me
contestaron. Granovsky fue nombrado finalmente presidente de Telam.
Las respuestas a la expropiación de Victoria Donda está en sus padres captores
que nunca fueron mencionados y seguramente están en libertad. Victoria amenazó y
embargó a su hermana y cobró un subsidio aconsejada por el poder político que la
tiene capturada.
Desde chico he sufrido la persecución, pero no me destruyó. Ni siquiera el haber
estado detrás de una reja con toda mi familia a la edad de siete años. Ni las
amenazas y seguimientos que recibí a los doce años. Ni las veces que mandaron la
policía a mi casa durante el transcurso del año pasado, mientras escribía a
página 12. Ni que toda mi familia sea escuchada telefónicamente y perseguida.
Tienen la caraduréz de decir que mi viejo detenido tiene contactos cuando
ustedes tienen toda la plata y el poder, mientras el pueblo vive en la miseria.
Todos deben ser testigos del silencio, la complicidad y parcialidad de pagina
12. Pasaron cinco años para que, en dos renglones, desmintieran la nota de
varias páginas de un programa de Telenoche investiga en el que hablaban
equivocadamente de haber encontrado a Victoria Donda. Mientras tanto las
inocentes personas acusadas sufrieron las consecuencias.
Ustedes atacaron desde siempre a mi familia sin conocerla. En mi caso
particular me enfermaron la cabeza durante treinta años con puras mentiras. Y yo
en los setenta no existía. Pero es el precio que tengo que pagar por ser hijo de
un militar. Mis padres me enseñaron lo que es la libertad, a pesar de las
persecuciones que conocí toda mi vida. Es la misma libertad de opinión que
había en lo de mis abuelos, donde uno de sus hijos fue montonero y otro militar.
Y donde ambos querían una Argentina mejor, no la que tenemos. Si José
Maria e Hilda, mis tíos desaparecidos que tuvieron tan altos ideales, vieran a
la gente del gobierno que rodea a Victoria sentirían un profundo dolor.
PD: Victoria: Desde acá te mando un fuerte abrazo, mas allá de todo el
resentimiento que te hayan hecho sentir hacia la familia de tu tío. Yo como
primo tuyo intenté comunicarme con vos. Pero los que nos separan me cerraron
todas las puertas.
MATÍAS MIGUEL DONDA
DNI 25988873
