UNA PEQUEÑA OPINIÓN ALEMANA

 

Diciembre de 2006

Por Hans Edelhausen
 

Cualquier extranjero que hoy llega a Argentina se muestra extasiado ante la abundancia de gente bien vestida con una fuerte influencia europea.

Negocios preciosamente decorados exhiben una cantidad de bienes de consumo que son devorados en pocas horas por los abundantes contingentes de turistas que llenan Buenos Aires, ciudad Capital de Argentina atraídos por los precios de liquidación que duplican o triplican el valor adquisitivo de nuestros Euros.

Los paseantes recorren las calles céntricas con total
despreocupación y bien podría pensarse que la Argentina es un país floreciente donde las preocupaciones económicas no existen: todo es "tango", autos nuevos y sueldos que permiten despilfarrar dinero a izquierda y derecha. Los restaurantes exóticos florecen a
cada paso y las mesas están siempre llenas.

En los comercios del dowtown porteño es común oír a los vendedores decir displicentemente a los parroquianos. "si el precio le parece caro déjelo". Pero este panorama es solamente el antifaz de la cruda verdad. La economía argentina se derrumba día a día y es probable que una gran tragedia se desate en breve plazo en este encantador país. En el interior el 40% de los habitantes vive en condiciones de pobreza deplorables y la falta de asistencia médica en los hospitales del Estado llena los cementerios de enfermos curables y niños anémicos.

Es así que las Compañías europeas, canadienses y norteamericanas han comenzado lentamente a retirar sus ganancias y vender sus activos para invertirlos en países más estables como Chile y Brasil. Las enseñanzas de la crisis del año 2001 han prendido muy fuerte en las corpor acione s extrajeras así como en muchos particulares que han sido despojados arbitrariamente de sus ahorros.

Para tener una idea un poco más clara de lo que sucede en Argentina tenemos que decir que esta República está gobernada por una mezcla podrida de terroristas vengativos, que tienen en sus manos los tres poderes del Estado, matones que ocupan cargos relevantes que al recibir un visitante, nacional o extranjero, antes del saludo sacan una pistola y la ponen sobre el escritorio, mientras previenen al visitante con un "que me quiere pedir". Y así, con estos argumentos tan contundentes Argentina se remonta al lejano oeste de los Estados Unidos un siglo y medio atrás.

Durante los últimos años el producto bruto por habitante ha trepado en una forma que envidiaríamos nosotros. Esas son las cifras que da el gobierno del Señor Kirchner, pero ello ha sido a costa de cerrar con candado la economía con la consiguiente desinversión en tecnología. El señor Kirchner está obsesionado por atesorar dólares para independizarse de los préstamos de los países desarrollados, sin tener en cuenta que la colosal estafa a los ahorristas del año 2001, en algún momento deberá ser nivelada.

 

Las víctimas están enjuiciando al gobierno argentino, hay algunos que claman por el remate de parte del territorio para saldar 80 billones de dólares que les fueron confiscados.

Los juicios internacionales aumentan día a día. En su afán de mantener stock de divisas fuertes, el gobierno argentino emite mensualmente bonos pagando intereses usurarios que triplican los pagados internacionalmente por los países equilibrados. El Presidente Chávez de Venezuela, es el mayor comprador para tener una buena imagen en Argentina pero la compra recién se concreta
cuando tiene asegurada su reventa en el mercado secundario.

En realidad la economía de Argentina, a diferencia de lo s dos colosos de Latinoamérica: Chile y Brasil, que captan cada vez más inversiones, se está saliendo de madre rápidamente: Impuestos a las exportaciones con la consiguiente menor entrada de divisas fuertes y atraso tecnológico, el abandono de los mercados mundiales que costó un duro esfuerzo abrir, el despilfarro de los dineros públicos, con cada vez menor superávit fiscal y la
inflación creciente, que la cumbre gubernamental trata de disimular, están creando las condiciones para una explosión casi fatal. Los gobernantes argentinos hacen un rito de la confiscación a particulares cuando la situación se pone crítica. No han aprendido de experiencias anteriores. Pero el despilfarro de los
dineros públicos ha servido para comprar adhesiones. Un grupo de fuertes empresarios argentinos han conseguido salir de la quiebra y más aún, ganar billones, a costa de la generosidad con que se premian las adhesiones. Mientras tanto el Ban co Central, que viene a ser lo
mismo que la Reserva Federal en los Estados Unidos, emite dinero a discreción sin el soporte de una tenencia suficiente de divisas u oro. La realidad es que los grandes grupos inversores de Europa y Estados Unidos omiten invertir en Argentina donde se los atiende
con revólver sobre la mesa. Más aún, varias veces han sido amenazados con la expropiación de sus activos en Argentina a efectos de mantener una estabilidad de los precios, la cual es ficticia.

Últimamente los ahorristas argentinos han vuelto a comprar divisas, las que no depositan en los bancos que en general tienen mala fama en Argentina, debido a las cuantiosas estafas del año 2001, en la cual se vieron implicados la mayoría de ellos.

Los grandes empresarios argentinos han hecho de la corrupción la fuente de descomunales ganancias, lo cual les permite exhibir holgados balances. La Bolsa de Comercio Argentina es lo que se llama "caza-incautos", ya que todo este andamiaje está al caer y muchos que lucran con los altibajos de la Bolsa volverán a perder sus tenencias con el agravante que esta vez se encontrarán con un clima político donde las luchas por espacios de poder son cada día más feroces y el desgobierno es cada día más palpable.

Ya Argentina desde 1945 ha tenido experiencias funestas en ese sentido, pero no ha aprendido la lección. Desgraciadamente desde hace 60 años, un país tan rico no ha aprendido a vivir en democracia, ya que los gobiernos militares que se sucedieron manejaron con más disciplina y sin corrupción los pilares del Estado, lo que les ha ganado el odio de los políticos que, aunque
de diferentes núcleos, son todos socios en la mafia tenebrosa que desangra al país. Baste saber que el señor Kirchner se ha reservado para su uso discrecional la pequeña suma de 5 billones de euros, equivalentes a 20 billones de pesos argentinos.

Un reciente informe de la Asociación de Bancos Suizos, que merece bastante confianza, da una cifra de 7600 cuentas abiertas por argentinos en los bancos de Suiza, Luxemburgo y Caimán. Un paraíso fiscal poco nombrado es el Estado de Delaware en los Estados Unidos, donde los holding se venden empaquetados.

En los últimos tres años han aparecido alrededor de 1200 compañías fantasmas de propiedad de argentinos. Las Agencias de Investigación de ese país han puesto la lupa apuntando hacia los supuestos accionistas de tales corporaciones. que en algunos casos superan los 5 millones de dólares. Es probable que algunos funcionarios de gran empaque tengan que cumplir con las leyes de
los Estados Unidos en materia fiscal y justificar el origen de los fondos, los que siempre han eludido el control bancario para la transferencia de fondos.

El Banco Central Argentino, ha sido puesto en manos del Señor Martín Redrado , una persona que residió varios años en Estados Unidos, trabajando para varios bancos, con una actuación sospechada de manejos no muy transparentes.

Por otra parte los principales periódicos ejercen una tibia
crítica sobre los actos de gobierno, pues temen perder la
publicidad oficial que les deja jugosas ganancias y prácticamente todos los canales de televisión están copados por comentaristas adictos al poder. Los gobernantes argentinos han decidido sustituir la diplomacia clásica por la de las trompadas. Salvo el
Presidente de Venezuela, Teniente Coronel Chávez, asiduo visitante de la "Casa Rosada" y mentor ideológico del Señor Kirchner, todo presidente extranjero, o no es recibido siguiendo las normas del protocolo o es tomado de la corbata por el Señor Kirchner y vapuleado con reproches.

De esa manera, todo el mundo civilizado ha comenzado aislar a la Argentina considerándola en un más bajo nivel que los llamados, según la nueva nomenclatura de las Naciones Unidas, "países de economía emergente".

Los tres poderes del Estado que la Constitución Argentina define como pilares del Estado, son manejados por el Señor Kirchner con mano de hierro, conjuntamente con sus socios de la Asociación Industrial Argentina y los Sindicatos, que son verdaderas mafias que gozan una parte substancial de la gran torta que es el presupuesto.

Durante 10 años, la Argentina sufrió las consecuencias de una guerra civil entre tropas de las Fuerzas Armadas regulares y miles de guerrilleros entrenados en Cuba, que cometieron innumerables asesinatos, la mayoría de gente inocente y que fueron drásticamente eliminados por las tropas regulares.

Treinta años después, esos mismos guerrilleros tienen en sus manos todos los factores de poder, con el mismo ideario de transformar a la Argentina en satélite político de Cuba. Ya en 1983, con el advenimiento de la democracia, todos los líderes políticos, sin distinción de partido, trazaron planes de continuidad para la disolución definitiva de las Fuerzas Armadas, que eran una barrera infranqueable para sus negocios con el tráfico de drogas y el uso de los dineros del Estado en beneficio propio.

El señor Kirchner, un ex terrorista al igual que su esposa
Cristina, que cargan sobre sus hombros numerosos asesinatos cometidos con sus propias manos, están ejerciendo su venganza, principalmente apuntando al Ejército, cada día con más encono. El verdadero organizador de todo este proceso de destrucción es un
sicario del señor Kirchner: Horacio Verbitsky, que no tiene aparición pública y se maneja desde las sombras. Ya la voz popular lo menciona como el mandamás al cual está subordinado el Presidente.

Para humillar a las Fuerzas Armadas, es que se nombró como Ministro de Defensa a una ex cortesana, deven ida en Congresista, Embajadora y finalmente Ministro. Esta señora, obedece las instrucciones del Presidente, que muy silenciosamente fue captando adhesiones de algunos Generales, Coroneles y Almirantes, que
durante los últimos cuatro años visitaron Cuba y Venezuela, con pasaportes falsos provistos por el Servicio de Inteligencia del Estado Argentino.

Ya las Fuerzas Armadas Argentinas han entrado en una etapa de autodestrucción, debido al cisma entre los Oficiales Jóvenes y algunos Almirantes y Generales chavistas y castritas. Por otra parte está el grupo de militares separados de la actividad, que cuadruplican a sus pares en Servicio, ejercen una formidable acción psicológica para echar al Jefe del Ejército, por su filiación marxista.

¿Que pasará con la Argentina? Muchas cosas: desde el derrumbe económico con la consiguiente conmoción social, una guerra civil entre facciones, hasta el reparto de su territorio entre otras potencias, para saldar sus deudas.

Los alemanes, que la hemos vivido y amamos a la Argentina, esperamos que esta feroz dictadura sea democráticamente echada por la civilidad con esta arma formidable que es el voto. ¿Es que no hay un político argentino capaz de devolver a su país la grandeza del siglo XX?

Si no toman conciencia los argentinos del estado catastrófico por el cual está pasando la Argentina, solamente un milagro podrá salvarla de su desintegración geográfica.
 


 

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