Diciembre de 2006
Por Strategicos
El informe Baker que ya esta siendo atacado por sectores vinculados a la acción
psicológica de los neocons residuales es, pese a las críticas señaladas, de una
ingenuidad y simplicidad desarmante. Luego de tres años de guerra y un
despliegue que incluye Afganistán, Sudan,Quatar,Aràbia Saudita e Irak el informe
descubre que los americanos no poseen adecuada inteligencia sobre la zona, que
el gobierno de Irak es un sistema administrativo inexistente, que el ejercito
iraquí carece de todo monopolio militar sobre el terreno, y que el sistema
económico no solo no garantiza la producción petrolera en términos normales
previos a la guerra sino que ni siquiera asegura el territorio en términos de
logística,comunicaciones y seguridad.
Plutócratas petroleros si para esto se lanzaron a la guerra en realidad hicieron
un pésimo negocio y Sadam era una garantía de regulación de precios con su
sangriento embargo autoimpuesto y sus negociados bajo cuerda de petróleo por
alimentos mucho mas efectivos.
En síntesis el camino de desenganche recomendado a pequeñas gotas es el de
Vietnam que -como ya hemos adelantado -significa simplemente negociar, rotar o
evacuar tropas y esperar el equivalente de la ofensiva del Tet, que culminaría
por despedazar de forma definitiva la soberanía iraqui en beneficio de fuerzas
que los americanos y en realidad todos los actores involucrados desconocen.
Franceses e ingleses, mucho mas versados en el asunto colonial, saben que
las pocas ideas simples que llevaban a Yalta hace 60 años implicaban rediseñar
estratégicamente el mapa del mundo.
Esto puede forjarse desde una posición vencedora o negociadora pero no con los
helicópteros despegando en desbandada hacia los portaviones, pero ya esta claro
que sobre las ruinas de la entidad iraqui surgirá una nueva relación de fuerzas
que no puede descuidar ni a Siria, ni a Irán ni a Turquía en su frente norte y
este ni a Israel, Líbano y Jordania en su frente del oeste.
Todo lo demás es una imaginativa quimera y una vez mas los Estados Unidos han
demostrado que en términos militares son un país cautamente postmoderno.
Un enorme complejo logistico pero con una capacidad de acción reducible a los
beneficios y ventajas que hegemoniza la clase política y sus electores de
descuidada memoria debilitada por el zaping.
Guerras americanas libradas con al ábaco en la mano y el corazón frió.
Queda entonces para la izquierda la amenazadora fantasía de la República
Imperial o para Gore Vidal los ensayos estupendamente bien narrados sobre el
ultimo empuje expansivo de la nación americana consolidada a cañonazos el siglo
pasado.
En términos de gran política el informe rescata tres elementos destacables, sin
embargo.
La necesidad de relanzar una diplomacia internacional con miras a la
estabilización de Irak. Esto significa que fracasada la opción hegemónica
militar la diplomacia multilateral euroarabe vuelve a internacionalizar
legítimamente un conflicto que se ha vuelto ingobernable.
El linkage de la estabilidad de la región con la estabilidad y normalización de
Israel con un eventual Estado Palestino -una suerte de Camp -David Dos o
Conferencia del Trianon con todos los actores involucrados y el desplazamiento
del problema nuclear con Irán, que en verdad no se limita a lo nuclear
sino que incluye la sorprendente vanguardización y desarrollo tecnológico que en
materia de experimentos genéticos y clonaciones esta desarrollando la vieja
Persia.( y esto el informe no lo menciona en absoluto ), quede arrinconada sine
die en la esfera del incompetente y fragmentado Consejo de Seguridad.
En todo esto los que mejor acompañan históricamente los objetivos iraníes en
Europa son los británicos y la Argentina, recién desembarcada en la zona, a
través de irresponsables edictos judiciales lanzados en aras del populismo
electoralista interno debería tenerlo en cuenta simplemente con un elemental
sentido precautorio.
Rafsanjany no es Tabaré Vazquez, no lo olvidemos.
Lo cierto es que casi todo lo imaginado por los americanos para Irak en los
últimos años al compás de la guerra recuerda las fantasías de Morghenthau cuando
proponía dividir Alemania en 1944 en tres entidades de economía agraria; hasta
que la realidad soviética desbarató para siempre esas ilusiones y Alemania debió
ser, nuevamente, la vanguardia europea contra el Este en parte gracias a la
diplomacia laborista británica.
Y Harry Hopkins fue despedido, sin ceremonias, a su casa.
Es cierto que la puntualidad de la muerte de Rosevelt fue, al respecto
providencial, pero la juventud de Bush no impide, sin embargo, que alguien
ponga en marcha el mecanismo de un nuevo impechment si no se concibe una
solución clara, concisa y eficaz para Irak en tiempos razonables.
En lo poco que queda del día.
Veamos el informe.
6 de diciembre de 2006
La situación en Irak es grave y se está deteriorando. No existe ningún camino
que pueda garantizar el éxito, pero se pueden mejorar las perspectivas.
En este informe ofrecemos varias recomendaciones sobre las medidas que deben
tomarse en Iraq, en Estados Unidos, y en la región. Nuestras recomendaciones más
importantes exigen nuevos y mejorados esfuerzos diplomáticos y políticos en Iraq
y en la región, y un cambio en la misión principal de las fuerzas
estadounidenses en Iraq que permita a Estados Unidos empezar a retirar sus
fuerzas de combate de Iraq en forma responsable. Creemos que estas dos
recomendaciones son igualmente importantes y se refuerzan mutuamente. Si se
ponen en práctica eficazmente, y si el gobierno iraquí procede hacia la
reconciliación nacional, los iraquíes tendrán la oportunidad de un futuro mejor,
se asestará un golpe al terrorismo, se aumentará la estabilidad en una parte
importante del mundo, y se protegerá la credibilidad, los intereses y los
valores de Estados Unidos.
Las dificultades en Iraq son complejas. La violencia está aumentando en alcance
y mortandad. La misma es fomentada por una insurgencia árabe sunita, por las
milicias chiítas y por escuadrones de la muerte, por al-Qaida y por una
criminalidad propagada. El conflicto sectario es el principal desafío a la
estabilidad.
El pueblo iraquí tiene un gobierno elegido democráticamente, sin embargo éste no
está adelantando adecuadamente la reconciliación nacional, no provee seguridad
básica y no suministra los servicios esenciales. Domina el pesimismo.
Si la situación continúa deteriorándose, las consecuencias podrían ser graves.
Un descenso al caos podría causar el derrumbe del gobierno de Iraq y una
catástrofe humanitaria. Podrían intervenir los países vecinos. Los choques entre
sunitas y chiítas podrían propagarse. Al-Qaida podría lograr una victoria
propagandista y expandir su base de operaciones. La postura mundial de Estados
Unidos podría quedar disminuida. Los estadounidenses podrían resultar más
polarizados.
Durante los nueve meses pasados hemos considerado una gama completa de
planteamientos para seguir adelante. Todos tienen defectos. El curso que
recomendamos tiene defectos, pero creemos firmemente que incluye las mejores
estrategias y tácticas para influir positivamente el resultado en Iraq y en la
región.
Las políticas y los actos de los vecinos de Iraq afectan grandemente su estabilidad y prosperidad. Ningún país en la región se beneficiará a la larga con un Iraq caótico. Sin embargo los vecinos de Iraq no están haciendo bastante para ayudar a Iraq a alcanzar la estabilidad. Algunos están socavando la estabilidad.
Estados Unidos debe iniciar inmediatamente una nueva ofensiva diplomática para
crear un consenso internacional en favor de la estabilidad en Iraq y en la
región. Este esfuerzo diplomático debe incluir a cada país cuyo interés es
evitar un Iraq caótico, incluso todos los vecinos de Iraq. Los vecinos de Iraq y
los estados claves adentro y afuera de la región deben formar un grupo de sostén
para reforzar la seguridad y la reconciliación nacional en Iraq, cosas que Iraq
por sí solo no puede lograr.
En vista de la habilidad de Irán y de Siria de ejercer influencia en los eventos
en Iraq y su interés en evitar el caos en Iraq, Estados Unidos debe tratar de
involucrarlos en forma constructiva. Al procurar influir la conducta de ambos
países, Estados Unidos dispone de medidas disuasivas e incentivos. Irán debe
contener el flujo de armas y entrenamiento hacia Iraq, respetar la soberanía y
la integridad territoriales de Iraq, y utilizar su influencia sobre los grupos
chiítas para alentarlos a una reconciliación nacional. El tema de los programas
nucleares de Irán debe continuar siendo tratado por los cinco miembros
permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y Alemania. Siria
debe controlar sus fronteras con Iraq para contener el flujo de financiación,
insurgentes y terroristas hacia y desde Iraq.
Estados Unidos no podrá alcanzar sus metas en el Oriente Medio a menos que
aborde directamente el conflicto árabe-israelí y la inestabilidad regional. Debe
haber un compromiso renovado y sostenido de parte de Estados Unidos hacia una
paz árabe-israelí total en todos los frentes: Líbano, Siria y el compromiso de
junio de 2002 del presidente Bush a una solución de dos estados, Israel y
Palestina. Este compromiso debe incluir conversaciones directas con, por y entre
Israel, Líbano, los palestinos (aquellos que aceptan el derecho a existir de
Israel), y Siria.
Al desarrollar su planteamiento sobre Iraq y el Oriente Medio, Estados Unidos
debe proveer adicional sostén político, económico y militar para Afganistán,
incluso los recursos que puedan llegar a estar a disposición al retirarse las
fuerzas de combate de Iraq.
Las cuestiones más importantes sobre el futuro de Iraq son ahora responsabilidad de los iraquíes. Estados Unidos debe ajustar su función en Iraq para alentar al pueblo iraquí a asumir el control de su propio destino.
El gobierno iraquí debe acelerar el proceso de asumir la responsabilidad por la
seguridad iraquí aumentando el número y la calidad de las brigadas del ejército
iraquí. Mientras este proceso está en curso, y para facilitarlo, Estados Unidos
debe aumentar en forma significativa el número del personal militar
estadounidense, incluso los efectivos de combate, que están incorporados y
apoyan a las unidades del ejército iraquí. A medida que se procede con estas
medidas, las fuerzas de combate estadounidenses podrán empezar a retirarse de
Iraq.
La misión principal de las fuerzas de Estados Unidos en Iraq debe convertirse en
una misión de apoyar al ejército iraquí, el que asumiría la responsabilidad
principal por las operaciones de combate. Durante el primer trimestre de 2008,
sujeto a desarrollos inesperados en la situación de la seguridad en el terreno,
todas las brigadas de combate que no sean necesarias para la protección de las
fuerzas podrían estar afuera de Iraq. Para esa fecha, las fuerzas de combate de
Estados Unidos podrán ser desplegadas solamente en unidades incorporadas a las
fuerzas iraquíes, en equipos de reacción rápida y para operaciones especiales, y
en funciones de entrenamiento, equipamiento, asesoramiento, protección de las
fuerzas y búsqueda y rescate. Las operaciones de inteligencia y apoyo
continuarían. Una misión vital de esas operaciones especiales y de reacción
rápida será emprender ataques contra al Qaida en Iraq.
Claramente, el gobierno iraquí necesitará la ayuda de Estados Unidos por algún
tiempo futuro, especialmente en lo que respecta a sus responsabilidades de
seguridad. Pero Estados Unidos debe indicar claramente al gobierno iraquí que
llevará a cabo sus planes, incluso los traslados planeados, aún si el gobierno
iraquí no pusiera en efecto sus cambios planeados. Estados Unidos no debe
comprometerse a mantener indefinidamente desplegados números grandes de
efectivos militares en Iraq.
A medida que proceden los traslados, los líderes militares deben hacer hincapié
en el adiestramiento y la educación de las fuerzas que han regresado a Estados
Unidos a los efectos de restaurar la fuerza a una máxima capacidad de combate.
Al regresar los pertrechos a Estados Unidos, el Congreso debe autorizar los
fondos suficientes para restablecer los mismos en el curso de los cinco años
próximos.
Estados Unidos debe actuar en estrecha colaboración con los líderes de Iraq para
apoyar el logro de objetivos específicos -- o hitos -- en cuanto a la
reconciliación, la seguridad y el gobierno nacionales. No podrá esperarse
milagros, pero el pueblo de Iraq tiene el derecho de esperar acciones y
progreso. El gobierno iraquí debe demostrar a sus propios ciudadanos -- y a los
ciudadanos de Estados Unidos y otros países -- que merece su apoyo continuado.
El primer ministro Nouri al-Maliki, en consulta con Estados Unidos, ha indicado
una serie de hitos críticos para Iraq. El suyo es un buen comienzo, pero debe
ser expandido de modo que incluya hitos que puedan fortalecer al gobierno y
beneficiar al pueblo iraquí. El presidente Bush y su equipo de seguridad
nacional deben mantenerse en estrecho y frecuente contacto con el liderazgo
iraquí con el fin de expresar un mensaje claro: el gobierno iraquí debe actuar
rápidamente en lograr un progreso sustancial en el logro de estos hitos.
Si el gobierno iraquí demuestra su voluntad política y hace progresos
sustanciales en el logro de los hitos acerca de la reconciliación, seguridad y
gobierno nacionales, Estados Unidos debe indicar claramente su disposición de
continuar el entrenamiento, la asistencia y el apoyo de las fuerzas de seguridad
iraquíes y continuar el sostén político, militar y económico. Si el gobierno
iraquí no hace progresos sustanciales en el logro de los hitos acerca de la
reconciliación, seguridad y gobierno nacionales, Estados Unidos debe reducir su
apoyo político, militar o económico al gobierno iraquí.
Nuestro informe hace recomendaciones en varios otros terrenos. Estas incluyen
mejoras en el sistema de justicia penal de Iraq, el sector del petróleo de Iraq,
los esfuerzos de Estados Unidos en cuanto a la reconstrucción en Iraq, el
proceso sobre el presupuesto de Estados Unidos, el entrenamiento del personal
gubernamental de Estados Unidos, y las capacidades de inteligencia de Estados
Unidos.
Es la opinión unánime del Grupo de Estudio sobre Iraq que estas recomendaciones ofrecen a Estados Unidos un nuevo camino a seguir en Iraq y en la región. Las recomendaciones son extensas y deben ser puestas en efecto en forma coordinada. No se las debe separar o llevar a cabo en forma aislada. La dinámica de la región es tan importante para Iraq como lo que sucede dentro de Iraq.
Los desafíos son gigantescos. Habrá días difíciles en el futuro. Pero al seguir
este nuevo camino, Iraq, la región y Estados Unidos de América, podrán emerger
más fuertes.
