SECESIÓN EN BOLIVIA: COSTOS MILITARES

 

Diciembre de 2006

 

El Balance Militar de América del Sur analiza los costos militares de la secesión de la zona de la Media Luna Boliviana, fronteriza con el Brasil, tema que se encuentra en discusión crítica desde hace un mes y que ha intentado ser resuelto por el presidente Evo Morales con una doble acción: el dialogo con todas las fuerzas políticas que integran el estrategico pais gasifero y la solicitud de integrar al Mercosur en un fast trak buscando rápidamente tanto el paraguas brasileño como el argentino. El venezolano tiene exactamente la misma escasa confiabilidad que proponía el coronel Kadafy a Egipto ,Siria o Sudan en los años 70 y 80. Es aleatorio y en ultima instancia volcado hacia sus intereses caribeños que son realmente prioritarios para el chavismo.


El chavismo mas alla de la retórica mágica y continentalista es geopoliticamente bolivariano, es decir caribeño.


San Martín tenía otros objetivos que todavía mandan en la geografía , desde Chile hasta Bolivia,Peru y Ecuador aunque nadie se detenga a analizar meticulosamente la cosa.


La zona de la media luna se asemeja mas a la Liga Lombarda que a Croazia y el indigenismo ,si bien es un factor que debemos tener en cuenta en todo el altiplano - se trata de tribus conquistadas por España- a la inversa de la Argentina y Chile que fueron subestructuras del imperio fundadas por España y la diferencia en este aspecto no es menor . Allí se conjuga menos un problema cultural que una situación económica casi sin salida en los términos de la actual representación liberal pensada para un criollismo pequeño y extractivo pero no para una integración de la sociedad indígena en su totalidad que implica una transferencia masiva de recursos y prácticamente el crecimiento e integración de una clase social a la vez y en tiempos muy breves.


El tema interesa a la Argentina porque mas allá de la patética cesión de tanques comprados en 1950 al actual gobierno boliviano por parte de nuestro Ministerio de Defensa -los blindados debieron volver porque el organismo había olvidado los requisitos de exportación de material bélico y certificado de ultimo usuario -la realidad supone que tanto en una hipótesis de guerra interna como de secesión mansa a la ucraniana el desemboque natural de los bolivianos será exactamente el territorio argentino a través de los pasos de Potosí y la Quiaca con el mismo criterio conque los balcánicos cruzaron el Adriático y los Alpes para salvar o reiniciar sus vidas ante el desmenbramiento yugoeslavo.


Mas de tres millones de bolivianos ya están en nuestro territorio y debemos prever una integración de al menos otros cuatro millones si la partición geográfica se consuma.


Igualmente veamos el análisis de los costos militares del asunto aunque asumiendo que solo se trata del primer escalón de análisis de la crisis.

 

Strategicos

 

La llegada al poder de Evo Morales con un programa político socialista, reivindicatorio de las etnias indígenas y que proyecta la refundación constitucional del mismo Estado, ha impulsado a grupos autonomistas de los departamentos orientales de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija a avanzar con un antiguo proyecto secesionista que intenta constituir un nuevo país independiente y soberano.


El pensamiento secesionista esta motivado por factores políticos, económicos, sociales y culturales. El aspecto económico más destacable es que la mitad del producto bruto interno es producido en esta región, donde habita menos población que en el resto del país y que posee características propias marcadamente distintas. Es por eso que una importante mayoría piensa que la independencia sería la solución para liberarse de la pesada carga de los otros departamentos, que han demostrado una endémica tendencia al atraso y la anarquía. El paradigma autonomista es proyectarse al mundo con mejores condiciones de gobernabilidad, integración, progreso, desarrollo y bienestar.
Un acontecimiento de estas características parece insólito en la aun joven Sudamérica, pero no lo ha sido en la vieja Europa, en donde naciones amalgamadas artificialmente se independizaron tras la caída de la Unión Soviética, pacíficamente Checoslovaquia, con mínima violencia Eslovenia, con una corta guerra Croacia y una muy prolongada Bosnia-Herzegovina. Aún hoy Rusia combate para impedir la independencia de Chechenia y el País Vasco alterna sus estrategias entre la tregua terrorista, la insurrección urbana y el diálogo.
Un gobierno tiene inicialmente superioridad para derrotar un intento independentista dentro de su territorio, desde el plano jurídico-constitucional, político, económico y militar. Entre todos los factores, se debe tener en cuenta que la economía de un territorio escindido sufrirá inevitablemente ante la necesidad de asumir el costo de las responsabilidades del antiguo Estado como son la administración, las relaciones internacionales, la defensa, el sistema judicial, la supervisión del sistema financiero y el mantenimiento del estado de bienestar de la población. Esto demandará grandes y prolongados sacrificios impositivos a la población y la urgente obtención de crédito y afluencia de inversión extranjera. La inflación y la desocupación serán dos flagelos que la economía naciente deberá sufrir durante mucho tiempo. Sin embargo, la dificultad más formidable a enfrentar es la defensa física del espacio geográfico que intenta delimitar como propio el nuevo Estado.


Tomando como referencias casos acontecidos en los recientes quince años, podemos especular que la ofensiva de las Fuerzas Armadas gubernamentales intentará recuperar el control territorial y restaurar el funcionamiento de las instituciones en el menor tiempo posible, ya que incluso un statu quo favorece a los secesionistas, siempre que estos perseveren en una sólida defensa estratégica. Sin embargo éstos solo contarán inicialmente con algunas pocas unidades militares comprometidas previamente, quizás tan solo fracciones de las mismas y desertores individuales; aunque probablemente si cuenten con la masa de las Fuerzas Policiales, las que por el característico reclutamiento local de cuadros y tropas, poseen estrechos vínculos personales con el lugar donde prestan servicios. Esa débil estructura militar y policial debe ser reforzada necesariamente por voluntarios civiles, que se constituirán en milicias armadas, caracterizadas por un alto nivel de moral combatiente y convicción política, lo que contrasta normalmente con la escasez de capacitación, entrenamiento y disciplina militar. No obstante, la masa de los ciudadanos bolivianos adquiere experiencia militar durante el servicio militar obligatorio.
El despliegue en la región Oriental de importantes unidades militares, más otros refuerzos provenientes desde alejados lugares del país, formaran el núcleo de la represión inmediata para restablecer el control y constituirán el más importante obstáculo a superar. Si esta situación inicial no es de por sí suficientemente disuasoria, se puede agregar que hay tres factores de fortaleza que estarán en contra de los sublevados: aeronaves, blindados y artillería. Difícilmente puedan contar con alguno de estos medios en cantidad suficiente para que signifiquen una ventaja militar substancial, al menos en los cruciales primeros momentos.


Un curso de acción factible, probablemente analizado, es la adquisición anticipada de armamento en el mercado internacional, para compensar esta desventajosa situación inicial en la relación de poder de combate. Esto implica el ingreso subrepticio al país y el ocultamiento del mismo hasta el momento en que deba ser empleado. Esta previsión no solo permite explotar la oportunidad de controles fronterizos y de seguridad interior menos rigurosos, acordes a una situación interna de normalidad, sino que también favorece las negociaciones con los fabricantes de armamento y sus intermediarios en mejores condiciones.


Estas transacciones pueden revestir carácter legal, cuasi-legal ("mercado gris" en la jerga de los marchands) o directamente ilegal ("mercado negro"). Una adquisición en el mercado internacional debe contar con un indispensable documento firmado por autoridad legal competente, denominado End User Certificate (EUC) o Certificado de Usuario Final, en el que se garantiza al fabricante cual es el destino final de las armas que vende. Con un EUC se puede obtener un precio aceptable, dependiendo de la cantidad de efectos que se compre y la cadena de intermediarios que no se puedan esquivar. Si el EUC indica que el destinatario es algún país eternamente sospechoso, que ni siquiera tiene Fuerzas Armadas, el precio se multiplica automáticamente por dos, si la guerra ya empezó, por tres, y si la están perdiendo, por cualquier otro multiplicador imaginable.


De esta manera es muy difícil establecer cual es el precio real de mercado de cualquier sistema de armas, excepto por referencias de operaciones realizadas recientemente, las cuales son públicamente contabilizadas por organismos como el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI en ingles), y que no obstante, informan precios muy distintos, aún cuando las características del armamento sean idénticas, como consecuencia de lo ya explicado anteriormente.


Estos elementos permiten desarrollar esquemáticamente un ejercicio de factibilidad logístico y financiero, que se basa en un ambiente operacional localizado en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, particularmente en la capital del departamento, dado que esta ciudad constituiría el probable objetivo estratégico operacional de las fuerzas de represión. Existen 5 rutas principales que confluyen hacia la ciudad y por lo tanto se ha tomado este número para determinar la cantidad de unidades y los sistemas de armas necesarios para la defensa de este objetivo.
Un lote de 150 misiles antiaéreos portátiles con 30 lanzadores, tipo SAM 18 ruso, suman USD 10.500.000 y 300 misiles antitanques guiados tipo AT 13, también rusos, con 30 lanzadores, cuestan USD 25.500.000. Si bien las probabilidades de impacto de estos sistemas son altas, con un modesto 50% sería suficiente para destruir la totalidad de los aviones, helicópteros y blindados que las Fuerzas Armadas Bolivianas disponen en la actualidad, disparándoles incluso fuera del alcance de las armas de los mismos. . La totalidad del material puede ser transportado en 4 contenedores de 40 pies de largo.
Para materializar esta capacidad necesariamente se debe contar con personal instruido y entrenado, lo que es poco factible dado el tiempo y medios requeridos. La solución lógica es el contrato de un operador especializado, al que se le deberá pagar unos USD 10.000 por mes; o sea que los 50 hombres necesarios, operando durante un lapso de 6 meses, totalizan USD 3.000.000. Con esta cantidad de misiles pueden cubrir simultáneamente con posiciones dobles hasta 15 avenidas de aproximación terrestres distintas y de igual manera defender de ataques aéreos hasta 15 objetivos separados.


Un aspecto indispensable es contar con elementos de infantería para ocupar posiciones defensivas, patrullar y brindar seguridad interior. La organización y equipamiento de 5 batallones de milicias de infantería con 4 compañías de infantería de 100 hombres cada una, requerirá 2000 fusiles, que en el caso de los Kalashnicov AK 105, con 1000 tiros cada uno incluidos, suman USD 1.000.000, además de 200 ametralladoras tipo PKM, con 5000 tiros cada una, que cuestan otros USD 400.000. El armamento y los 3.000.000 de tiros caben en 4 contenedores. La defensa antitanque cercana es dada por 200 lanza granada-cohete tipo RPG 7 con 10 granadas-cohete por lanzador, que se pueden adquirir por USD 500.000. Los lanzadores y la munición ocupan 3 contenedores.


De esta forma las unidades estarán armadas con un arma antitanque y una ametralladora cada diez hombres, lo que provee una muy aceptable potencia de fuego. Se debe contar con una dotación mínima de 200 visores nocturnos y 200 equipos de comunicaciones de corto y mediano alcance, los que incrementarían sensiblemente las capacidades para el combate durante las 24 horas y el comando y control de las pequeñas fracciones, con un costo adicional aproximado de USD 300.000.


El último aspecto a considerar es la artillería, que puede ser organizada con cohetes balísticos del tipo 122 mm de 20 Km de alcance, los que si bien no tienen las prestaciones de la artillería de tubo convencional, en especial la precisión, tiene la posibilidad de ser disparados desde lanzadores múltiples o por lanzadores individuales fabricados artesanalmente. Este sistema es de gran movilidad relativa y su servicio de pieza requiere muy breve entrenamiento. Un cargamento de 1200 cohetes en 4 contenedores tiene un costo de USD 300.000 y permitirían disparar con una cadencia de 40 cohetes diarios durante un mes.


La totalidad del material y los contratistas, totalizan un monto de USD 41.500.000, transportables en 15 contenedores.


En conclusión, el factor militar representa el más grave impedimento para cualquier intento secesionista en Bolivia. Desde el punto de vista material se desprende que, aún contando con contactos internacionales y financiamiento para la adquisición de armamento, se requerirían numerosas y coordinadas complicidades para ingresar una carga de esas dimensiones, a través de los puestos aduaneros y policiales que controlan los accesos fluviales y terrestres del país, aun cuando muchos de estos se encuentran localizados en departamentos que constituirían el probable escenario de conflicto. Sin duda un balance prospectivo debe ser hecho entre al costo de vidas y los objetivos a conquistar con la independencia, lo que es el primer punto a tener en cuenta para evaluar la aceptabilidad de una decisión de esa magnitud. La secesión inevitablemente escalaría en un conflicto armado, de imprevisible intensidad y duración, en el cual los países vecinos y la región toda se verían seriamente comprometidos.


 


 

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