PERONISMO EN PERSPECTIVA

 

Diciembre de 2006

Por María Laura Imbaud*
 

“Transforming Labor-Based Parties in Latin America"

Argentine Peronism in Comparative Perspective

Steven Levitsky

United States of America, Cambridge University Press, 2003, 290 páginas


El libro de Levitsky que comentamos se refiere a las transformaciones del Partido Justicialista (PJ) en las décadas de 1980 y 1990.


Levitsky se propone explicar cómo el PJ, un partido de base sindical, se adaptó a las oportunidades y restricciones planteadas por la revolución neoliberal, en un contexto de declinación de la clase obrera.
El autor plantea que el mayor desafío enfrentado por las democracias latinoamericanas a lo largo de las décadas mencionadas, no provino del sector militar sino de la extraordinaria transformación económica sufrida por la región. Para los partidos políticos, adecuarse a los cambios de las circunstancias socioeconómicas a menudo entrañó estrategias que se contraponían a sus programas tradicionales o a los intereses señalados de sus miembros. En ese contexto de crisis , no lograr adaptarse con éxito podía tener consecuencias devastadoras para los partidos.


De modo que Levitsky señala que “en las décadas de 1980 y 1990, los partidos de base sindical enfrentaron un doble desafío. El primero de ellos fue de tipo programático: la crisis fiscal, la mayor movilidad del capital y el resurgimiento de las ideologías de la libertad de mercado modificaron los parámetros de la política nacional y elevaron los costos de las políticas tradicionales a favor de los sindicatos. El segundo desafío se vinculó con las coaliciones: la decadencia de la producción en masa y la expansión del sector terciario y el informal debilitaron a los movimientos sindicales, limitando su capacidad para aportar los votos, los recursos y la paz social que habían cimentado los intercambios tradicionales entre partido-sindicatos. En este nuevo contexto, los partidos de base sindical que pretendían seguir teniendo viabilidad debieron reformular sus programas y apuntar a nuevas bases de apoyo electoral, lo cual exigió en la mayoría de los casos una reconfiguración de las alianzas preexistentes entre partido-sindicatos.”


La manera en que el PJ se reacomodó al desafío neoliberal fue reduciendo la influencia del movimiento organizado en el partido e imponiendo reformas neoliberales en la economía. El proceso de adaptación de las coaliciones del peronismo, anterior al menemismo, fue de índole político y vinculado a la Renovación, con la pérdida de poder político partidario de la dirigencia gremial ortodoxa, esto es, las “62 Organizaciones” y Lorenzo Miguel y el reemplazo del sistema del tercio por otro de elecciones internas directas. Aunque la Renovación no tenía en la mira crear un partido desindicalizado, sino más bien un partido de base sindical al estilo europeo. El fenómeno de marginación sindical en el partido continuó bajo Menem. Levitsky afirma que “el proceso de desvinculación entre el partido y los sindicatos contribuyó de manera importante a mejorar la conducción de Menem para encaminar al PJ en una dirección neoliberal” (1997). La neoliberalización programática no sólo sucedió a la desindicalización de la conducción partidaria sino que la supuso.


Levitsky indaga en las consecuencias de la transformación del PJ y en qué medida la misma contribuyó de una manera importante a la estabilidad democrática en el país en tanto ayudó a estabilizar el sistema de partidos y facilitó un proceso de reformas relativamente consensual. La inestabilidad de la política argentina en la posguerra se atribuyó generalizadamente a dos motivos: la ausencia de un partido conservador capaz de defender en la arena electoral los intereses de la élite socioeconómica del país y la existencia de un poderoso partido basado en el movimiento sindical al que las cúpulas militar y socioeconómica consideraron una amenaza tan grande que lo proscribieron. En el gobierno de Menem, la capacidad del PJ de proteger los intereses de la elite económica conservando a la vez el apoyo de su electorado tradicional, puso fin a esta dinámica.


En el libro se intenta determinar de qué manera ciertos rasgos de la organización partidaria del PJ pueden haber facilitado su adaptación. El argumento central es que la combinación en el PJ de una estructura de conducción “subinstitucionalizada” y fuertes (aunque “informales”) vinculaciones con la sociedad de la clase obrera y baja permitió que el partido sobrellevara cambios de largo alcance en el nivel dirigente y mantuviera al mismo tiempo una base de apoyo estable en el nivel de masas. De modo que el justicialismo, tenía una ventaja distintiva en el período neo-liberal. Lo que se vincula con la impronta movimientista del peronismo, proporcionándole a sus dirigentes alta flexibilidad estratégica y cierta autonomía en el nivel de la base.


La enorme infraestructura de unidades básicas, sindicatos, redes personales, clubes y organizaciones no gubernamentales del PJ fue descripta por un intendente como un sistema de “desorganización organizada”. Tal como lo expresó un líder de La Matanza, “el peronismo es una gigante red informal. Algunos trabajan en las unidades básicas, otros en sus casas y otros en las sociedades de fomento. Pero todas forman parte de la red. Esta red está siempre ahí, a veces latente, pero siempre lista para ser activada.” En ese sentido, la relación de Menem con el PJ de base estuvo mediada por organizaciones locales. Se puede decir que el PJ no sólo permaneció activo en la década del 90 sino que la persistencia de esas fuertes organizaciones locales puso límites a la capacidad presidencial para transformar el partido desde arriba o imponer sus estrategias a nivel local. El liderazgo de Menem no siempre pudo imponer candidaturas en las provincias y fracasó en numerosas elecciones a gobernadores claves.


En síntesis, el libro de Levitsky resulta de lectura imprescindible para entender el peronismo de los ’90.

 

*Historiadora e investigadora social.

 


 

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