¿PUEDE SER ESTÚPIDO VIVIR EN LA ARGENTINA?

 

Enero de 2007

Por Bill O’Rites

 

El reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia sobre la pesificación no ha sido sino una traición a la Constitución que debían defender y a los ciudadanos que podrían haber creído en ellos. En abril del 2005 nos preguntábamos: “¿Será que reemplazamos la “Corte adicta” con una “Corte genuflexa”?”. Veamos.

La Corte dice que en este momento el problema de la pesificación es abstracto, porque los acreedores recibirán aproximadamente la misma cantidad de dólares que depositaron. “La aplicación de las normas de emergencia no ocasiona lesión al derecho de propiedad” ¿No lo ocasiona?

Pasaron cinco años de la pesificación . EE.UU. tiene inflación, si bien poca. Según el índice de precios al consumidor (1) de ese país, U$S 100,00 de 2001 equivalen a U$S 113,78 del 2006. Es decir que cuando un ciudadano reciba hoy la misma cantidad de dólares que depositó en el 2001, está perdiendo nada menos que el 13,78% de su poder adquisitivo. Y el dinero no será devuelto hoy. Falta mucho para que terminen los juicios.

Si hubiera tenido ese dinero depositado en dólares en caja de ahorro - la inversión más segura (en otros países) y menos rentable que uno pueda imaginar- a la misma tasa de interés del 4% considerada justa por la Corte, tendría hoy U$S 119,98. Es decir que para la Corte que debería defender los derechos del ciudadano frente a los abusos del gobierno el hecho de que un ciudadano haya perdido arbitrariamente el 20% - o al menos el 14 % - de su dinero no ocasiona lesión al derecho de propiedad.

Y no estoy tomando en cuenta que con ese dinero podría haberme comprado la casa que no me pude comprar, podría haber hecho el negocio que no pude hacer, podría haberme pagado el tratamiento médico que no me pude pagar. Tener 5 años (por ahora…) el dinero inmovilizado, ¿no lesiona mi derecho de propiedad? ¿o es “abstracto"?

La Corte no toma en cuenta el hecho de que los contratos privados (que amparaban a los depósitos) no pueden ser modificados por decreto (ni por ley). No toma en cuenta que los depósitos estaban protegidos (como si alguien pudiera estar protegido de algo en Argentina) no sólo por la Constitución y el Código Civil, sino por una ley de intangibilidad de los depósitos (superflua en cualquier país civilizado, inútil en Argentina), dictada unos meses antes.

Supongamos que, ante el hecho consumado, el problema no tenía solución. Los bancos no tenían la culpa. El zafarrancho lo hizo el Estado. El Estado no puede indemnizar a los ahorristas, ya que la indemnización sería pagada por los mismos perjudicados. (Parece oportuno recordar, ya que se olvida tan frecuentemente, que ningún dinero es del Estado, todo es nuestro. Y no de los ricos. El Estado le saca el 21% al que sólo tiene para comprar comida. El superávit del Estado no es un logro,  se obtiene con el déficit de los ciudadanos). Pero ni siquiera tuvo la Corte la decencia de establecer que la pesificación fue inconstitucional (incluso la Dra Argibay dice que fue constitucional. ¿donde dice la Constitución que el Estado puede disponer de los ahorros de sus ciudadanos a su antojo?) e ilegal, para tratar de preservarnos de futuras arbitrariedades similares.

Parece que la Constitución, el Código Civil, y las leyes que la pesificación violó son también “abstractas” para la Corte que nos han elegido.

Ante estos hechos, se me hace muy difícil explicarles a mis hijos por qué deberían tener sus ahorros en Argentina (o por qué deberían quedarse a vivir aquí). Confiar en una Argentina en la que la lo que se le antoje al Dictador - de Decretos de Necesidad y Urgencia - de turno será aprobado sumisamente por el Congreso y refrendado genuflexamente por la Suprema Corte no es patriótico. Es estúpido.


(1) US Department of Labor - Bureau of Labor Statistics - Consumer Prices Index http://www.bls.gov/cpi/

 

 


 

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