
Enero de 2007
Por Edgardo Arrivillaga
El discurso de Bush el Joven con su propuesta de aumentar en varias brigadas las tropas estacionadas en Bagdad –unos 20.000 hombres mas o menos y destinar un presupuesto de 4000 millones de dólares para el despliegue, confirma que el desenganche se producirá en tiempos relativamente moderados, pero no sin testear la capacidad de respuesta del enemigo en la zona, revelando que el problema iraquí, mas allá de los resultados electorales americanos en las elecciones de noviembre pasado, continua siendo un problema que atañe a las clases bajas y que no adquiere todavía la dimensión sociocultural de lo que fue Vietnam para el sistema de conscripción militar universal que regia en Estados Unidos en los 60.
Hoy los americanos tienen un problema diplomático y de imagen internacional pero
en modo alguno una crisis social interna y contestataria de la envergadura de lo
que fue Vietnam y al respecto la suma de tácticas propuestas por Bush en un
discurso dirigido en principio a la exposición de una situación militar que a un
desarrollo político con alternativas flexibles, configuran no solo los elementos
básicos para encarar un repliegue para dentro de un año y medio mas o menos sino
testear de forma definitiva si la nación iraquí es algo mas que un fenómeno
creado por el partido Baath de Michele Aflac en los años 20 y sostenido por el
liderazgo stalinista del ultimo líder nacionalista árabe impicado hace pocos
días.
Todo lo que plantea Bush en esta circunspecta minuta militar esta destinado a
saber en tiempos bastante breves si la entidad nacional iraqui existe y si puede
funcionar por si sola- el "compromiso americano no es infinito" remarcó algo
ominosamente, o si en unos meses, entré 12 y 18 deberá simplemente encarar el
mantenimiento de una fuerza americana de protección permanente para salvaguardar
la privatización del petróleo iraquí que se hará aceleradamente a partir de
ahora y al mismo tiempo negociar un equilibrio con los tres actores dominantes
de la región. Persia, Turquía, Siria. Que los americanos hayan resuelto encarar
una gran batalla de Argelia en Bagdad es algo inevitable cuando se conoce el
territorio y en ese sentido las apelaciones a la aniquilación de Al Queda son un
hecho menor que solo busca concretar un visible linkage entre los atentados a
las Torres, la batalla en Afganistán, el conflicto en Somalia y la ocupación de
la dividida entidad iraquí carente de los resortes básicos que hacen al
estado luego de la destrucción del partido militar.
En un país que como la Argentina se caracteriza por una gran concentración
poblacional en dos o tres grandes ciudades y nada mas la apuesta se da en torno
al control poblacional y no al territorio y esto marca las líneas de fuerza de
una estrategia- domeñar las ciudades-pero también sus límites: territorio y
frontera son permeables, inconmensurables y definitivamente una propuesta de
seguridad inmanejable para tropas que ni siquiera manejan los rudimentos del
árabe local.
El discurso fue en resumen una buena suma de tácticas pero en modo alguno una
estrategia ya que la rendición del enemigo no esta prevista de forma categórica
y el modelo democrático iraquí en el mejor de los casos se asemejara
esencialmente mas al parlamento egipcio que al helvético y también en ese
aspecto el discurso invirtió curiosamente el orden de las prioridades como si el
viejo axioma militar “ los medios hacen al objetivo “ se hubiese corporizado
inconscientemente en el orden de las preferencias presidenciales americanas.
En palabras mas sobrias, hagamos lo que podemos hacer y nada mas.
Bush dejó los elementos políticos para el final diseñando escrupulosamente las
falencias específicamente militares sobre el terreno casi como si los votantes
fueran generales, almirantes o brigadieres.
Fue un discurso razonado en términos marciales pero confeccionado para los
mandos y las tropas combatientes, no para los ciudadanos que votaron
políticamente por un inespecífico no el pasado 7 de noviembre.
Lo concreto es que Bush resolvió encarar la guerra antiterrorista y captar
aceleradamente el colaboracionismo de la población con crecimiento
infraestructural y desarrollo económico a la vez.
Cabe preguntarse entonces porque no se planteo esto hace tres años en lugar de
perder el tiempo en una larga disquisición amateuristica entre Rumsfield y sus
recortes presupuestarios en beneficio de la tecnología de punta y la experiencia
curtida de los generales de Colin Powell que habían librado la primera guerra
del Golfo y conocían de forma genuina al enemigo justificando el axioma de
Patton en Normandía : “ los planes deben ser hechos por la gente que en
definitiva los ejecutara.”
Pero este discurso y es necesario recalcarlo y enfatizar el asunto es también el
comienzo de un balance que apunta a marcar los bordes de un enemigo que todavía
no los tiene simplemente para luego, en la zona gris de las batallas sucias,
marcar los limites de la semivictoria o semiderrota.Marcar bordes significa
también elegir finalmente con quien se debe negociar prioritariamente. Con
Siria, con Irán, con ambos y que pasa exactamente con los kurdos y la cercana
Turquía?
Hasta ahora un análisis elemental de las bajas americanas indica que estas se
circunscriben masivamente en los sargentos de las infanterías provenientes de
los estados pobres del sur –casi el 80%, de Pensylvania,un estado que provee
infantería desde el origen de la nación y en el lumpenaje latinoamericano
enganchado como target en la contienda para acceder a la ciudadanía americana
con un espíritu de Legión Extranjera francesa del siglo XVIII. Finalmente, solo
un 2 por ciento de las bajas son mujeres y en su mayor parte por fuego “amigo” y
en el nivel de la oficialidad apenas el uno por ciento de las bajas definitivas
llega al grado de teniente coronel. Y si analizamos que los muertos giran en
torno a los 3000 o 3002 aproximadamente pero la logística defensiva se ha
perfeccionado significativamente desde la guerra de Vietnam o de Malvinas
podemos anticipar que la relación bajas, muertos o mutilados se ha incrementado
y es probable que tanto por fuego amigo como por bombas de fabricación casera –
principal factor de bajas en Irak se ha multiplicado exponencialmente y por lo
tanto vistas con cierta razonabilidad no pueden ser menor a los 15.000 hombres.
Pero de una clase social hecha para la guerra y la reproducción y el trabajo
duro y manual y nada más
Las pandillas comienzan su duro trabajo de represión, castigo y premios
intentando sacar agua al espacio natural de la guerrilla sunnita.
Y los intelectuales modelo Lawrence de Arabia no asoman ni asomaran por ninguna
parte porque los estados árabes son hoy simples surtidores en el desierto y lo
que hay que recomponer es el equilibrio despedazado por la liquidación del
imperio otomano y los ejes de compensación geopolítico y social que constituían
el viejo sultanato de Damasco y la enorme extensión persa en los tiempos que
precedieron a la primera gran guerra mundial del siglo pasado.Y con eso
estaremos mucho mas cerca del Congreso de Viena que de una Yalta a la cual le
falta un factor vital y equilibrante, el poder soviético.
El reciente raid americano en Somalia forma parte de la misma estrategia y si
bien ha sido condenado tanto por la Unión Europea como por las Naciones Unidas
todavía no hay diferencias claras entre la gente que declara querer combatir al
terrorismo como fenómeno meta político de aquellos que simplemente formulan la
necesidad de su aniquilación sin saber exactamente como y respetando las normas
de un derecho internacional todavía en fase de gestación.
Irónicamente Occidente pretende librar una guerra sumamente compleja con una
concepción internacionalizadamente pacifista de la paz como valor supremo. Y
todo esto nos recuerda a Tomas Hobbes – 1588-1679-cuando sostenía “la guerra es
el momento en el cual las palabras y los hechos son respaldados firmemente por
los hechos y estos hechos con la simple voluntad de luchar con toda la fuerza
posible.
El tiempo ajeno a esta realidad se llama sencillamente paz”.
El ejercito americano esta en guerra, Europa lo esta solo a medias, recordemos
Londres y Madrid, las fuerzas pacifistas a ultranza oscilan entre un
americanismo equidistante de fachada y un antiamericanismo concreto y real y
esto trasvasa el carácter normativo de la eficacia de la guerra simplemente a la
sociedad americana y a las estructuras políticas y mediáticas que la expresan.
Bush quiere desplegar 90.000 hombres en Irak y zonas aledañas en los próximos
cinco años. Es decir mucho más allá de su propio mandato y esta es la clave
estratégica en profundidad del informe Baker.
Veremos si el partido Demócrata y la gran prensa liberal lo aceptan.
