Enero de 2007
Quien otrora fuera abogado de María Estela Martínez de Perón, sobre la que
pesa hoy un pedido de captura internacional podría ser convocado a declarar en
la causa que apunta a la ex presidente.
El embajador en Madrid, Carlos Bettini, un hombre del riñón kirchnerista y ex
montonero de armas tomar –fierrero en la jerga - fue el abogado, apoderado y
confidente de Isabel Perón, como prefería ser llamada la última esposa del tres
veces presidente de los argentinos del siglo XX.
Cuando Isabel estuvo en prisión (tal como lo hiciera cuando Carlos Menem estuvo
recluido en la quinta de Don Torcuato), Bettini fue una de los principales voces
en pedir su liberación ante la Justicia.
Lo llamativo es que el diplomático que guarda los secretos más herméticos de la
ex mandataria no sea llamado a declarar en el juicio contra las viejas
autoridades en torno a la “Alianza Anticomunista Argentina" o Triple A, cuyo
objetivo era aniquilar el accionar subversivo y por el que deberá declarar
Isabel Perón, actual residente en España.
Pues si como se sostiene en ámbitos bien informados, Bettini fue confidente de
Isabel antes y durante la última dictadura militar aquella información que posee
será crucial para la causa.
Bettini posee además ciudadanía española lo que dificultó su nombramiento ante
el Senado pero una acción indirecta del rey Juan Carlos, ligado a Kirchner por
los intereses petroleros de Repsol y los de Telefónica respectivamente
normalizaron la curiosa situación del embajador argentino que ahora podría ser
reclamado por la justicia argentina.
En ambientes diplomáticos se sostiene que Juan Carlos es el verdadero Padrino de
la banda de negocios argentino- española pero el Borbón no jugaría su prestigio
por el discutido embajador argentino.
Oyarbide y las organizaciones de Derechos Humanos han abierto una Caja de
Pandora incontrolable.
