Febrero de 2007
Por Gerardo José González
La polémica algo momificada en torno a la Triple A de la cual se prende el
ultimo gobernador desaparecedor en servicio activo -me refiero al tilingo de
Felipe Solá y los casos de Lopez y Jerez ocurridos en la provincia mas impiadosa
del país, nos recuerda a las luchas intestinas que dividieron política y
militarmente a las juventudes argentinas en los 70 y que son rememoradas aquí
escuetamente por nuestro colaborador Gerardo Gonzalez.
Es evidente del relato que los montoneros y Lopez Rega tenían algo en común.
Ambos creían que Perón era Hindemburg y sobreestimaban la articulación política.
financiera y religiosa que había posibilitado el retorno de Perón al país en un
contexto de consolidación democrática y de sutil armado internacional que los
jóvenes se ocuparon aplicadamente de desguazar.
Para golpear a Europa, recuerden Oberdan Sallustro, favorecer a Cuba, no se sabe
muy bien como ni para que y consolidar finalmente a los Estados Unidos de
América en una operación en pinzas que todavía siguen ejerciendo con disfraces
aggiornados.
De hecho el regreso de Perón no era el inicio de revolución alguna en términos
tercermundistas, sino la ultima ratio antes de recurrir al poder militar que -no
debemos olvidarlo-también estaba integrado por jóvenes ya que la edad promedio
de los subtenientes oscilaba en torno a los 22 años. Metaforizando a la Guerra
del Cerdo de Bioy Casares, Peron, Balbin y los jefes de los partidos
tradicionales como Thedy, Balestra o la propia Maria Cristina Guzmán estaban del
lado jaqueado del cerdo y los jóvenes-ausentes de toda política que no fuera la
de los fierros cubanos o panameños -eran los perseguidores que provocarían su
autotragedia, suicidio e inmolación, sepultando definitivamente cualquier
altermativa de consenso en el país. Los escépticos cerdos de la izquierda eran
Jorge Abelardo Ramos y algunos comunistas de obediencia soviética que ya habían
despedido abnegadamente y con gran alivio las tesis del rugbyer Che Guevara y
que buscaban ese animal mitológico que es el militar progresista.
Otra quimera.
Veamos lo que dice el autor.
"Fue en una reunión de juventudes que organizó el coronel Vicente Damasco,
celoso custodio del Proyecto Nacional, en la quinta de Olivos, a la que
asistió Perón.
Concurrimos exactamente 40 "jóvenes".
Asistí como presidente del Ateneo de la Nueva Generación, nuestro sello de goma
con el cual integrábamos las Juventudes Políticas Argentinas, que era un rejunte
muy grande de los montoneros (Gullo, Añón y otro menor), la UCR oficial (Storani,
Moreau y otro), la UCR Revolucionaria, de Guillermo Cherasny, que desfilaba con
sus huestes con el rostro cubierto con pañuelo y enormes pancartas rojas, los
socialistas, los cristianos, el PC con Patricio Echegaray a la cabeza y otros
sellos de goma, Alberto Aseff entre ellos.
Debo tener en mis papeles la nómina.
Pero Damasco dio 20 sillas a las JPA, 10 a las Juventudes Sindicales de Aranda y
otros y 10 a Yessi, Brito Lima y los compañeros de "la derecha".
En las sillas de adelante a la izquierda Damasco sentó a los montoneros y a
Alberto Brito Lima.
La consigna era la unidad. Perón dio un breve mensaje y se abrió la lista de
oradores.
Arrancó un monto cuyo nombre no recuerdo, quejándose de la represión policial
que decían sufrir.
Perón respondió que la guerrilla era un problema policial, que la juventud debía
desarmarse y entrar en la ley.
El monto insistió y Perón también.
A Brito lo levantaron de la silla para que hablara, pero solo pudo farfullar que
ellos eran leales a Perón.
Y no recuerdo otros discursos.
Perón se retiró, indicando que la reunión continuaría.
Cerró Damasco la reunión diciendo que el proceso de unidad continuaría, cosa que
efectivamente ocurrió, porque hubo una reunión en la Rosada y creo que dos en el
teatro Colón, donde Damasco quería que cantáramos una marcha de la Juventud,
compuesta por quién sabe y musicada por la orquesta estable de la Opera
Nacional.
Marcha de la unidad hilarante.
Todo ese grotesco fracasó cuando Damasco propuso sacar un documento de unidad y
se presentaron dos, ganando por un voto el pro-Perón, redactado, leído y roscado
aplicadamente por mi grupo . Al día siguiente las Juventudes Politicas
Argentinas dejaron de existir.
La UCR y el PC se apartaron de los montos en la semana siguiente.
Y la guerra continuó.
