Abril de 2007
La carta de Kasamsev no exige comentarios demasiado aclaratorios. En su
momento publiqué la dotación total del contingente argentino en Malvinas y un
tonto almidonado desde una confortable oficinita analizó la cosa casi como una
traición a la Patria. El ágrafo ignoraba que las cifras ya circulaban
ampliamente publicadas en el mundo real. Y que las batallas se conocían con una
anticipación notable con respecto a la desafortunada contrainformación argentina
hecha por gente inexperta, carente de inserción internacional.
Pero lo que narra con indignación y pesadumbre a la vez Kasansev es la punta del
iceberg de lo que se viene. La lucha contra los militares autoderrotados por su
falta de visión estratégica y decisión a la vez en 1983 no se detendrá en ellos.
Raul Garre, inesperado banquero estatista ocupa la presidencia del Instituto de
Ayuda Financiera por simple portación de apellido. Ocurrió el viernes pasado.
Pero las cosas no se detendrán allí.
La marea macartista de desprocesismo militante de izquierda, pálido remedo de la
desnazificación europea de los cincuenta, en este caso ejecutada
unilateralmente por ex filosovieticos pasablemente disfrazados de imprevistos
liberales americanos, llegara también a los civiles, a los intelectuales,
a los empresarios, a los jueces y a los periodistas y el resultado será
aniquilar a la clase media acorralándola, haciéndola rehén de los comisarios
políticos de turno.
Probablemente habrá que empezar a hablar claro de una vez por todas en el país y
esto consiste en recordar a Orwell y utilizar el lenguaje preciso que describe
la realidad de los hechos.
Las depuraciones políticas que se ejecutan por vía administrativa y se prolongan
por décadas convierten a los países en rebaños proletarizados con clases
trabajadoras precarizadas, lumpenes adictos a la droga y pasivos espectadores de
esas banalidades del rating que oscilan entre Gran Hermano y las peripecias de
los barras bravas.
Lo que se depura siempre es clase media .El resto es innecesario.
Y el peronismo de izquierda para seguir hablando claro sencillamente no existe.
Nunca existió.
Es una oblicua forma de Refundación Comunista con una fachada antiimperialista y
una genuina subordinación que no se atreve a usar el nombre real simplemente
porque forma parte de un terrible franchising devaluado después de la caída de
la URSS.
El gobierno tiene cuadros comunistas de bajas calorías. Pero el proyecto feudal
se desarrolla a todo campo. Y también la NEP de Liberman funcionó ante la
disgregación rusa en los primeros años de la revolución bolchevique. Hasta que
llego el Stalin joven y cerró sus fauces sobre la sociedad entera.
Estamos en tiempo de descuento. Los montoneros deben abandonar el estribillo
seudoperonista. Es una coartada y nada mas. Son simplemente los nuevos
comunistas en su versión mas pálida, ambigua, proteiforme y por tanto peligrosa.
Es hora de comenzar a decirlo.
También urge abandonar la imbecilidad de reclamar amnistías y pacificaciones en
beneficio de una unidad nacional que va a contramano de los objetivos del
kirchnerismo oportunista plagado de comunistas montoneros que crecen ante la
debilidad ideológica y doctrinaria de la oposición.
No hacen falta ya amnistías de ninguna naturaleza ni las queremos en verdad.
Lo esencial, como objetivo político para toda la oposición, es denunciar,
procesar y perseguir nacional e internacionalmente a los terroristas y asesinos
del ayer para que se nivele el desequilibrio cultural profundo de la sociedad
argentina al que se ha llegado por consentir la técnica del salame kerenskyano,
aceptada inicialmente por Bignone y coronada luego por Balza.
Aceptemos entonces con fatalidad los muertos y los presos de un lado.
Son bajas de guerra.
Ahora queremos los presos del otro.
Edgardo Arrivillaga.
"Página 12" acaba de informar que la Secretaría de Derechos Humanos de la Capital, me ha quitado la pensión de Malvinas por supuestamente haber yo "engañado a la sociedad argentina" durante la Guerra Austral.
El dinero me tiene sin cuidado. Pero en defensa de mi buen nombre y honor,
desafío a quien quiera, a encontrar en las grabaciones de aire de ATC alguna
mentira mía, alguna frase al estilo de "estamos ganando". ¡No la encontrarán!
La desinformación sobre el curso de la guerra se originaba en el continente y no
en las islas, donde yo era permanentemente censurado por orden del general
Menéndez.
Yo no tenía "retorno" de lo que se emitía en el continente y sólo al regresar me
di cuenta que no menos de un 95 por ciento de lo que habíamos filmado mi
camarógrafo Alfredo Lamela y yo, nunca había salido al aire.
Y, al revés de lo que dice "Página 12", no sólo el Ejército me considera
ex-combatiente, sino también el Congreso Nacional, que en tiempos de Alfonsín
equiparó a los civiles que allí estuvimos con los soldados conscriptos. Por ley.
De ahí que poseo la Medalla del Congreso.
18 civiles murieron en combate durante la defensa de las islas y si bien, no me
cupo a mi ese honor, desde el momento en que llegamos a las islas, Lamela y yo
nos ofrecimos como voluntarios. El general Menéndez no nos permitió participar
de la defensa de las islas, pero hacia el final del asedio, el 12 de junio tuve
el honor de accionar un cañon Otto Melara de 105 mm contra los ingleses que ya
ocupaban el Monte Longdon. Esto ocurrió en la batería del teniente Caballero,
cuyo jefe era el entonces teniente coronel Antonio Martín Balza.
Años mas tarde, ya siendo jefe del Ejército, el general Balza me condecoró con
la Orden a los Servicios Distinguidos.
No le quitan la pensión a todos los civiles de Malvinas.
Sólo a mi, en un claro acto de discriminación.
Tengo la conciencia limpia, estoy orgulloso de mi participación en el conflicto
y volvería a hacer todo lo que hice durante la Guerra de Malvinas.
Nicolás Kasanzew
Corresponsal de Guerra"
