EL ANÁLISIS POLÍTICO Y ECONÓMICO DE LOS DOCTORES VICENTE MASSOT Y AGUSTÍN MONTEVERDE

Abril de 2007

Por Vicente Massot y Agustín Monteverde


Conjeturas

A medida que, sin prisa y sin pausa, nos acercamos a junio y, consecuentemente, las elecciones que se substanciarán en la ciudad capital entre el 3 y el 24 de ese mes quedan casi al alcance de la mano, florecen no solo todo tipo de encuestas sino también de especulaciones que el pacto forjado por Jorge Telerman y Elisa Carrió no ha hecho más que multiplicar. De aquéllas, todo cuanto puede decirse, al menos a esta altura del partido, es que, a semejanza de lo sucedido en cada una de las elecciones pasadas, del 2003 en adelante, hay relevamientos preelectorales para satisfacer los gustos ideológicos más dispares y los intereses de los candidatos más descarados.

Resultó curiosa la publicación hecha días pasados, a instancias de un matutino sobre el cual el gobierno nacional tiene puestos sus ojos de un tiempo a esta parte, que comparaba los números de los encuestadores contratados por cada uno de los candidatos a jefe de gobierno. Claro está, en nada coincidían y algunos llegaban a la desfachatez de adulterar la intención de voto de los porteños consultados haciendo aparecer al actual lord mayor aventajando en la primera vuelta a Mauricio Macri o convirtiendo a Daniel Filmus en escolta del presidente de Boca Juniors en esa misma primera vuelta, prácticamente pisándole los talones.

En rigor lo único cierto, de momento, cuando faltan todavía más de 40 días para que los tres candidatos diriman supremacías en el segundo distrito del país, es que Macri lleva claramente la delantera con una diferencia de 8 a 10 puntos. Telerman marcha después, a esa distancia del ingeniero y Filmus cierra el pelotón no lejos del jefe de gobierno. Nada serio se puede decir respecto de un eventual —aunque casi seguro— ballottage. Ha trascendido una encuesta tan solo, cuyos pronósticos son los siguientes: Telerman superaría a Macri por dos puntos mientras éste último daría cuenta de Filmus por un punto y medio. Más allá de que las diferencias, en caso de ser ciertas, resultan insignificantes, legitimando la idea del empate técnico, ningún relevamiento valedero, referido a lo que pueda suceder el 24 de junio, cabe realizarlo antes de llevarse a cabo la primera elección. Hasta aquí las encuestas.

Pero, como decíamos antes, también las especulaciones han ganado un espacio notable. ¿Por qué? Básicamente en razón de la reacción que habría tenido Néstor Kirchner frente a la alianza que hoy cobija bajo sus pliegues a Telerman y a Carrió. Se ha generalizado la opinión según la cual el presidente de la República preferiría una victoria del ingeniero y directivo del club de la ribera a un triunfo de la dupla antes mencionada en el supuesto, claro, que su candidato, Daniel Filmus, corriese en junio la misma suerte que Rafael Bielsa en el 2005 y quedase fuera de competencia.

A estar a los análisis antedichos, Kirchner consideraría más peligroso a Telerman que a Macri menos por su envergadura personal que por el entronque nacional que aquél tiene con la señora Carrió y de la cual éste carece todavía. Si ganase Telerman en la vidriera del país, se agigantaría la figura y las posibilidades de Elisa Carrió de cara a los comicios presidenciales. Unido al hecho de que, a caballo de tamaño suceso, podría incluso tentarse al socialismo santafecino a marchar junto a Lilita en octubre.

Los más osados hasta han asegurado que, bajo cuerda, el santacruceño ya tiene decidido apoyar a Macri, si acaso debiese enfrentar a Telerman, y que ha dado la instrucción de analizar un escenario en el que Filmus no figurase. Esto, para no improvisar sobre la marcha si, efectivamente, la hipótesis más temida en la Casa Rosada terminara convirtiéndose en realidad.

Con todo, no hay que perder de vista que las anteriores resultan solo teorías y especulaciones legítimas en tanto y en cuanto las conjeturas —que eso son— no invadan el campo de la prueba que no existe. Kirchner bien puede pensar que le conviene más el político de centroderecha que el intendente de turno, aun cuando no sería descabellado suponer que, ante la imposibilidad de contar con su candidato en la segunda vuelta, decidiese tomar distancias de los dos y reservarse para la campaña presidencial.

Porque la derrota de Filmus en junio no preanuncia, necesariamente, la suya en octubre. Si caben las comparaciones —siempre odiosas— en Santa Fe las encuestas unánimemente muestran al socialista Hermes Binner cortado en punta y a cualquiera de los kirchneristas —Bielsa o Rossi— muy rezagados. Sin embargo, esas mismas encuestas ponen de manifiesto que la intención de voto de Kirchner en los comicios presidenciales ronda el 50% ¿Porqué no imaginar que, con menos porcentaje, algo semejante pudiese suceder en la capital federal?

Al margen de otro dato, no menor, que un político como Kirchner mal puede desconocer: el hombre que, entre nosotros, mandaba desde el exilio o desde donde estuviera a votar por la Mona Chita y ésta ganaba por escándalo, murió en 1974. Si alguien ignorase su nombre, helo aquí: Juan Domingo Perón. Veamos. Kirchner podría respaldar a Macri volcando en su favor el peso del aparato que domina. Claro que hoy los aparatos solo valen en las disputas internas. Suponer que —aun con su enorme poder— tiene la capacidad de Perón para avalar a un candidato y ser obedecido por los votantes de Filmus, sería caer en una ingenuidad patética. Si los aparatos son relativos y la voz del jefe poco concluyente, quedaría en pie la posibilidad de auxiliar a Macri a través de lo que le sobra al gobierno nacional: plata.

Si me permiten una opinión —que es, como las precedentes, conjetural— creo que Kirchner sabe lo difícil que es, para él, hacer equilibrio en la capital y que los riesgos de apoyar —encubiertamente claro— a Macri no compensan sus eventuales beneficios. Para que cerrara sin fisuras el razonamiento de un Kirchner decidido a inclinarse por el presidente de Boca Juniors habría que explicar las razones en virtud de las cuales un triunfo de este último no sería tan peligroso como el de Telerman.

Es cierto que detrás de Telerman está Elisa Carrió y, en cambio, Macri hasta ahora no tiene candidato presidencial. Pero si ganase, acaso la contundencia de su triunfo no podría agigantar a un López Murphy o a un Blumberg, por ejemplo.

Son todas especulaciones que solo el curso ulterior de los acontecimientos confirmará o no.


Hasta la semana próxima.


Vicente Massot


Análisis Económico

Compacto y destacado


Ø Marzo confirmó la tendencia al deterioro de la solvencia fiscal.
· Pese a la inflación y al notable crecimiento de la actividad, el resultado primario fue tan solo 5,8 % superior al registrado un año atrás.
· El superávit acumulado en el primer trimestre muestra una suba nominal de apenas 3,6 %, lo que en términos reales —descontada la inflación— significa una caída de más del 13 %.
· Merced a al moratoria previsional y al nuevo régimen de jubilación anticipada —sin aportes previos— , los gastos de seguridad social fueron nuevamente los que más subieron.
· En el trimestre, los gastos corrientes saltaron 42,6 % interanual y los de capital se elevaron 49,2 % mientras que los ingresos crecieron 29,6 %.
Ø El superávit primario podría caer este año a poco más del 2,5 % del PBI.
· La secretaría de Hacienda ya recibió pedidos de ampliaciones presupuestarias por unos $ 42000 MM.
· Se esperan también anuncios preelectorales que podrían agregar unos $ 5000 MM al gasto.
o Los estatales recibirán un aumento de 16,5 % promedio.
o Antes de junio anunciarían aumentos del orden del 20 % para personal contratado.
o También habría mejoras para jubilados y para planes sociales.
· Como contrapartida, debe considerarse que la subestimación de la recaudación para 2007 aportaría unos $ 20000 MM extrapresupuestarios y que el ingreso automático al sistema de reparto de quienes no expliciten su decisión de afiliarse a una AFJP dejará unos $ 1000 MM adicionales a las arcas estatales.
Ø El consolidado provincial —sin computar aumentos adicionales a estatales— mostrará este año un déficit financiero de unos $ 3500 MM.
· Les prometieron a las provincias exceptuar de los alcances de la ley de Responsabilidad Fiscal los gastos requeridos por la ley de financiamiento educativo y las erogaciones por sentencias a favor de empleados o jubilados.
· Los servicios de la deuda de Tucumán, Misiones, Chaco, Formosa, Río Negro y San Juan exceden el límite de 15 % fijado por esa ley.
Ø Al paulatino deterioro del frente fiscal por razones endógenas se suma una severa dependencia de variables exógenas.
· Estas últimas resultan de la notable coincidencia de condiciones extraordinariamente favorables, las que estimamos — que más allá de recuperaciones o euforias transitorias— no acompañarán los próximos años.
· Sobreabundante liquidez global, tasas de interés insignificantes, consiguiente reducción de la brecha entre primas de riesgo, crecimiento acelerado a nivel global, encarecimiento de commodities y simultáneo abaratamiento de los bienes intensivos en capital, y elevado subsidio cambiario posdevaluación son los componentes principales de una circunstancia excepcional.
· Esas condiciones extraordinarias permitieron durante estos últimos años a la Argentina captar capitales pese al antojadizo manejo de las reglas de juego, el crecimiento de la producción y la inversión de los sectores más competitivos, y lograr solvencia fiscal gracias a una arquitectura tributaria basada en el ordeñe de esos sectores.
Ø Pero todas ellas son variables independientes, no controlables y cuya evolución promete seguir un camino inverso al que hasta hoy vimos.
· Ni siquiera el subsidio cambiario —provisto por la superdevaluación de 2002— es un elemento bajo control gubernamental.
o El virtual sometimiento del BCRA a la política fiscal del Ejecutivo puede —en el mejor de los casos— asegurar cierto manejo del tipo de cambio nominal, nunca del real.
o Superada ya la depresión —con consiguiente apetito por medios de pago— del 2002, la desvalorización del peso y la expansión monetaria son inevitablemente acompañadas por tasas crecientes de inflación.
o La inflación licua, entonces, la suba nominal del tipo de cambio: si con la devaluación se busca que con un dólar se pueda pagar más costo argentino, la inflación lo debilita y le cercena poder adquisitivo localmente.
· Y, por supuesto, que la liquidez exuberante, las primas de riesgo, y las relaciones de intercambio entre los bienes escapan al manejo local.
o La liquidez tenderá, a nuestro juicio, a reducirse en los próximos meses como resultado —entre otros factores— de la caída de los activos inmobiliarios en EEUU y Europa (tendrá un fuerte “efecto pobreza”) y de las dificultades financieras que enfrentarán los EEUU con un dólar en persistente desvalorización.
o El deterioro de la liquidez acarreará, no solo un alza en las primas de riesgo, sino también una drástica ampliación de la distancia relativa entre retornos exigidos para diferentes niveles de riesgo.
§ Subirá la tasa a nivel global pero también crecerá la brecha —hoy diluida— entre economías estables y seguras y otras que no lo son.
§ Es decir, se elevarán los índices de riesgo país y especialmente la distancia entre diferentes niveles de riesgo: Uganda dejará de parecerse a Suiza.
§ Un salto en los premios por riesgo país afectaría seriamente el flujo de inversiones hacia los mercados emergentes.
§ En lo que va de 2007, el EMBI+ argentino subió 30 %, ubicándose en torno a los 263 pb, mientras en Brasil cayó a 149 pb.
o Las caídas en los activos y la mayor debilidad del dólar provocarán una reducción en el hoy exorbitante gasto de consumo de los hogares estadounidenses.
§ La caída del consumo permitirá reducir el déficit comercial de EEUU y encauzar su balance de pagos.
§ Pero significará menos compras al resto del mundo y menos ingresos para sus principales proveedores —particularmente, China.
§ Tampoco debe descartarse que se eleven las barreras al ingreso de productos chinos en el marco de un Congreso más proteccionista y dominado por los demócratas.
§ Semejantes cambios arrastrarán reducciones adicionales en los flujos de comercio y modificaciones en los precios relativos internacionales.
§ Esto significa que es esperable una baja en los commodities agropecuarios —que son el núcleo fuerte de las exportaciones argentinas— y una recuperación de los bienes intensivos en capital —con mayor peso en nuestras importaciones.
Ø Ante el agotamiento paulatino de la solvencia fiscal, unido a la precariedad resultante de depender de condiciones externas que se deterioran, un aumento de la carga fiscal aparece como altamente probable para el próximo año.
· La necesidad de disminuir la dependencia respecto a las variables exógenas comentadas impone una vasta y demorada reforma tributaria basada en los principios de simplificación y universalización.
· Pero la creciente debilidad de las finanzas públicas sugiere la posibilidad de un mayor avasallamiento del manejo monetario por parte del Ejecutivo para asegurar las necesidades fiscales.
· Aunque debe notarse que ya hoy estamos en presencia de un dócil Banco Central que se somete a los requerimientos de la política fiscal del gobierno.
Ø Es que el modelo depende ineludiblemente de la emisión monetaria para cubrir el gap entre el superávit cambiario y el fiscal: en última instancia, el publicitado superávit fiscal es ficticio.
· Más allá de computar fondos que no le pertenecen —como los correspondientes a la seguridad y previsión social y a fideicomisos— el excedente primario es claramente insuficiente para realizar las adquisiciones de divisas indispensables para sostener la espina dorsal del modelo.
· El nuevo fundamentalismo cambiario —orientado a asegurarle caja al gobierno antes que competitividad a la economía— requiere de una enorme inyección de fondos para sostener artificialmente el tipo de cambio.
· En definitiva, el gap entre el superávit primario y el excedente cambiario a absorber refleja el déficit fiscal efectivo: como en los mejores tiempos de la inflación en la Argentina, el faltante de fondos genuinos del fisco debe cubrirse con emisión pura y dura.
· El supuesto excedente fiscal —aunque bien concreto y real a la hora de asegurarle al gobierno el domino de la escena política— resulta doblemente ficticio: si eventualmente el gobierno decidiese incurrir en la apostasía y renegara del dios cambiario, la situación fiscal se desmoronaría debido a la feroz dependencia del tipo de cambio que presenta la actual arquitectura tributaria.
Ø Queda claro, según vimos, que la imposibilidad de esterilizar toda la emisión necesaria para comprar el excedente cambiario impulsará la tasa real de inflación, lo que a su vez deteriorará el tipo de cambio real.
· Esto significa que más allá de la ilusión monetaria resultante de mantener el tipo de cambio nominal, el nivel del tipo de cambio real —la porción de costo argentino que puede pagar un dólar— caerá inexorablemente.
· De persistir en los próximos meses la caída del superávit comercial, podría reducirse el excedente cambiario y facilitar la tarea del BCRA (pero complicar el cuadro fiscal para la secretaría de Hacienda).
o El excedente comercial cayó 28 % interanual en el primer trimestre.
o En cantidades, las importaciones crecen 23 veces más rápido que las exportaciones.

 

Agustín Monteverde
 

 


 

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