El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde A la espera de los resultados

 

Mayo de 2007

 


Vistas las cosas desde la Capital Federal es lógico que toda otra cuestión que no tenga relación —siquiera sea indirecta— con los comicios a realizarse el próximo domingo, haya perdido relevancia. Por supuesto no desaparecieron del mapa pero han quedado, eso sí, eclipsadas hasta que se defina la disputa entre Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus. Que el Banco de Santa Cruz, en un comunicado cuando menos incompleto y confuso, informe a la población de esa provincia y del país todo que tiene bajo custodia 594 millones de dólares —depositados en el exterior durante la gobernación de Néstor Kirchner y presuntamente repatriados a instancias de su sucesor, Sergio Acevedo, en el 2005— no pareció importarle a nadie. Que las distribuidoras de gas le cortaran el suministro a algunas industrias para que no faltara en las casas de familia, por supuesto no le resulto indiferente a los damnificados, pero no tuvo hasta ahora consecuencias visibles. La matriz energética nacional está al borde del colapso en días de frío o calor extremos y no sería de extrañar que haya, de mantenerse estas temperaturas, algún cortocircuito importante en las próximas semanas. Con todo, mientras la crisis no llegue a los domicilios particulares, políticamente es como si no existiera. Que Néstor Kirchner, tras un mes y medio de ausencia, se apreste a volver al pago chico el próximo viernes, puede resultar trascendente para sus coprovincianos, sobre todo después de los incidentes, de público conocimiento, que tuvieron en vilo a la provincia, y el largo pleito del cual participaron los gremios docentes en primera fila. Más allá de los santacruceños, nadie le presta ya demasiada atención a Río Gallegos. Que Stuart Graham., el CEO de la empresa Skanska, haya bajado a Buenos Aires con el manifiesto propósito de ponerse al frente del caso que ha sacudido a la filial local de la compañía sueca por el pago de sobornos a funcionarios del gobierno nacional, vinculados con las obras de ampliación del Gasoducto del Norte, es un asunto que de momento le quita el sueño a algunos funcionarios públicos y, lógicamente, a ciertos empresarios privados. Nada más. Por fin, que el premio Nobel, Edmund Phelps, haya dejado, tras su fugaz paso por estas playas, una serie de advertencias respecto de la marcha de nuestra economía —“En los últimos años se han dedicado —dijo— a apagar incendios en lugar de pensar en políticas de largo plazo”— es algo que puede haber preocupado a los oyentes del Primer Congreso Internacional de Ciencias Económicas “Econ 2007”, pero que seguramente pasó desapercibido al resto de los argentinos.


El tema excluyente, casi, es qué sucederá el domingo y, más aún, en la segunda vuelta, que hasta los encuestadores más vergonzosos descuentan. Ninguno de los relevamientos conocidos pone en tela de juicio el triunfo del presidente de Boca Juniors en las elecciones que se llevarán a cabo en cuatro días más. Prácticamente todos, incluido uno de los más serios, el de Poliarquía —encargado por el actual jefe de gobierno de la ciudad—, dan a Jorge Telerman y a Daniel Filmus, en un virtual empate técnico. Ello explica la despiadada campaña que desde la Casa Rosada se ha enderezado a expensas del lord mayor, dejando a Mauricio Macri a cubierto de cualquier crítica. Las andanadas que, sin solución de continuidad, se le han lanzado desde las trincheras del kirchnerismo a Telerman no obedecen, como piensan muchos, a una secreta predilección del presidente por Macri, al cual consideraría un mal menor respecto de Telerman. Son, en cambio, el resultado de una estrategia elemental: la condición necesaria para ganar la capital es pasar a la segunda vuelta. Siendo Macri invencible en la primera, el enemigo a derrotar no es otro que Telerman. Por tanto, contra él, con toda lógica y sin ningún escrúpulo, han enfocado los cañones. Si la estrategia diese sus frutos y el contrincante de Macri resultase el ministro de Educación de la Nación, sobre el ingeniero lloverían los agravios que hoy recibe Telerman, sin piedad. La idea, que prácticamente pasa por ser una verdad revelada, según la cual el santacruceño, en tren de elegir entre Macri y Telerman, preferiría a aquél y lo apoyaría —claro es bajo cuerda— de cara al ballotage, es una especulación y no otra cosa.


No hay ninguna razón estratégica de peso para justificar la supuesta preferencia kirchnerista porque, después de todo, el Presidente de la Republica bien podría mantenerse en una posición de neutralidad con el objeto de negociar después del 24 de junio con el ganador. Apoyar soterradamente a uno u otro —en el caso de que Filmus quedara fuera de la competencia— tiene sus ventajas y desventajas. Obrar como un tercero excluido, también.

Recién el domingo a la noche, cuando se conozca, si no el resultado definitivo sí una tendencia de esa naturaleza, comenzará a develarse la incógnita.

 

Hasta la semana próxima.

 
Vicente Massot

 

Análisis Económico Compacto y destacado.


Ø Tal como advertimos desde principios del verano, los primeros fríos fuertes hicieron indisimulable la crisis energética, que alcanzó finalmente al consumo residencial.
      · No fue suficiente interrumpir la provisión de gas a industrias y comercios.
      · Esta vez los recortes alcanzaron incluso a los grandes consumidores con contratos “de provisión ininterrumpible” y faltó presión en las estaciones de GNC.
      · Pese a haberse suspendido la entrega de gas a Chile, los recortes a las usinas locales provocaron interrupciones en el suministro de electricidad a hogares de Capital y conurbano.
      · También escasea el gas oil y se suspenden clases en colegios por falta de calefacción.
      · Lo grave es que no se prevén incorporaciones a la oferta hasta bien avanzado el 2008.
         o Pese a la enorme presión oficial para el aporte de las empresas privadas en los cuestionados fideicomisos para infraestructura, el programa energético sigue marchando a los tumbos.
         o La inversión voluntaria directa en el sector es prácticamente inexistente.
   Ø Sin otra regla de juego que la del sometimiento a los antojos oficiales, no hay soluciones a la vista.
      · El manejo discrecional de las tarifas ha desquiciado las señales de precios y profundiza sin cesar la crisis: en el marco de una acuciante escasez, se alienta el consumo a la vez que la producción a pérdida desalienta la generación y se ahuyenta la inversión.
      · A medida que se acentúa el retraso, más difícil e impopular es recomponer las tarifas.
      · El “rodrigazo” kirchnrista —la violenta reacomodación de precios relativos que tarde o temprano, con éste o con otro gobierno, ocurrirá— tendrá su centro de gravedad en la energía, los combustibles y el transporte (y no en el tipo de cambio).
   Ø Se consolida la tendencia al deterioro de la solvencia fiscal.
      · El superávit acumulado muestra en términos reales —descontada la inflación—una caída de más del 13 %.
      · Merced a al moratoria previsional y al nuevo régimen de jubilación anticipada —sin aportes previos— , los gastos de seguridad social son nuevamente los que más suben.
      · Los gastos corrientes crecen por encima de 42 % interanual y los de capital aumentan 50 % mientras que los ingresos crecieron al 30 %.
      · Se esperan nuevos anuncios preelectorales que podrían agregar unos $ 5000 MM al gasto.
      · Como contrapartida, debe considerarse el efecto de la contrarreforma previsional.
         o El ingreso automático al sistema de reparto de quienes no expliciten su decisión de afiliarse a una AFJP dejará unos $ 1000 MM adicionales a las arcas estatales.
         o Y el pase obligatorio al sistema estatal de los regímenes especiales de jubilación (servicio exterior, poder Judicial, investigadores CONICET, docentes) le aportará al gobierno unos $ 2800 MM.
   Ø El consolidado provincial —sin computar aumentos adicionales a estatales— mostrará este año un déficit financiero de unos $ 3500 MM.
      · Les prometieron a las provincias exceptuar de los alcances de la ley de Responsabilidad Fiscal los gastos requeridos por la ley de financiamiento educativo y las erogaciones por sentencias a favor de empleados o jubilados.
      · Los servicios de la deuda de Tucumán, Misiones, Chaco, Formosa, Río Negro y San Juan exceden el límite de 15 % fijado por esa ley.
   Ø La existencia de superávit fiscal no impide ni ha impedido la aceleración de la inflación.
      · En primer lugar, el motor expansivo reside en la tasa de crecimiento del gasto público y no en el resultado fiscal.
      · Por otro lado, el publicitado superávit fiscal es una ficción.
         o Más allá de computar fondos que no corresponden —como los de la seguridad y previsión social y de fideicomisos— el excedente primario es claramente insuficiente para realizar las adquisiciones de divisas indispensables para sostener la espina dorsal del modelo.
          o Poco menos de la séptima parte de la intervención oficial se realiza con pesos genuinos.
      · En definitiva, el gap entre el superávit primario y el excedente cambiario a absorber refleja el déficit fiscal efectivo.
           o El modelo depende ineludiblemente de la emisión monetaria para cubrir el gap entre el superávit cambiario y el fiscal: como en los mejores tiempos de la inflación en la Argentina, el faltante de fondos genuinos del fisco debe cubrirse con emisión pura y dura.
         o El nuevo fundamentalismo cambiario —orientado a proveer caja al gobierno antes que competitividad a la economía— requiere de una enorme expansión monetaria para sostener artificialmente el tipo de cambio.
   Ø El supuesto excedente fiscal —aunque efectivo a la hora de asegurarle al gobierno el domino de la escena política— resulta doblemente ficticio.
Si hipotéticmente el gobierno decidiese apostatar y renegar del dios cambiario, la situación fiscal se desmoronaría —de no mediar una vasta reforma— por la feroz dependencia que tiene la actual arquitectura tributaria respecto del tipo de cambio.
   Ø Queda claro, entonces, que la imposibilidad de esterilizar toda la emisión necesaria para comprar el excedente cambiario impulsará la tasa real de inflación, lo que a su vez deteriorará el tipo de cambio real.
Esto significa que más allá de la ilusión monetaria resultante de mantener el tipo de cambio nominal, el nivel del tipo de cambio real —la porción de costo argentino que puede pagar un dólar— caerá inexorablemente.
 
Agustín Monteverde



 


 

Portada