BENEDICTO XVI, AVANZANDO PARA ATRÁS

Mayo 2007

Por Gerardo José Gonzalez


Dos o tres cositas acerca de la polémica del ahora Papa con Habermass revitalizadas por su presencia en el Brasil, país mayoritariamente católico en el mundo. Visita que no es simplemente geopolitica aunque coincida con Bush.


El racionalismo, desde el Siglo XVIII, no encontró respuesta adecuada por parte de la Iglesia hasta el Siglo XX.


Hubo que esperar hasta mediados del Siglo XX para comprender que el sensualismo ilimitado de Sade llevaba al asesinato.
O que el sexo libre mal ejercido humillaba a la persona.
O que el nacionalismo llevó a Europa a la autoaniquilación.
Poco se recuerda que Hitler fue un rey pagano que combatió a la Iglesia alemana como enemigo principal.
Como se ha dicho, la religión parece estar renaciendo.
Roncalli la sacó del ridículo y Wojtyla la activó.
Pero todo será vano si no se logra que la gente vuelva a mirar a Cristo.
Chesterton actuó por estrategia de aproximación indirecta, recordando la edad media inglesa, la Inglaterra católica precapitalista.
Todo cura debe leer latín, dice Ratzinger con toda razón.
Si no leen a Tertuliano o a Tomás de Aquino en el original, la esencia se les escapará como arena entre los dedos.
Debemos añadír que Cristo, que hablaba en arameo y era analfabeto "dijo tantas otras cosas que no alcanzaría la tierra entera para contener los libros", según Juan. Hacía trazos en la tierra arenosa de Galilea con una ramita.
Lo que el laicismo occidental recién está comenzando a considerar, constando las realidades islámicas o budistas, es la noción de atemporalidad, o de eternidad, según se formule.
Chesterton dijo que su mayor alegría en la conversión fue descubrir que pertenecía a una tradición que tenía dos milenios.
Por eso elaboró la más brillante teoría de la reacción. El futuro esta atrás, sostuvo. Casi cien años después, los papas lo convierten en doctrina y práctica.
El racionalismo pecó de manera imperdonable e incomprensible, de progresismo. Creyó que todo futuro sería mejor.
Y el futuro le demostró que generaba realidades aparentemente no racionales, como la superpoblación o Al Quaeda.
Benedicto, teólogo y filósofo de primer nivel, avanza para atrás. .


 


 

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