LA DEFENSA CHILENA, EL PERU Y LA CAMARA DEL JUGUETE ARGENTINA

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

En  Santiago el ministro de Defensa, José Goñi, expresó hace pocos días  la solidaridad del Gobierno de Chile a los representantes peruanos asistentes al Seminario Regional sobre Minas Antipersonales, manifestándoles la disposición del país para asistir a Perú en las tareas que sean requeridas tras la tragedia  sísmica que en la Argentina conmovió a las mesas de entradas de dos o a lo sumo tres ministerios.

 

"Nosotros como ministerio de Defensa hemos puesto ya toda nuestra capacidad a disposición de nuestras propias autoridades para que nos instruyan (...) creo que es el momento de la solidaridad con los hermanos peruanos por este problema que están sufriendo", indicó el chileno.

 

Goñi reiteró que no ha habido movimientos inusuales de tropas cerca de la frontera con Perú luego de la publicación de un nuevo mapa marítimo en dicho país que irritó  a los chilenos y bolivianos.

 

"Las situaciones son absolutamente normales en el plano de la Defensa, ubicación de tropas, por parte nuestra y también, entiendo, por parte del sistema de defensa peruano. Pueden estar absolutamente seguros que la situación es absolutamente la que existía el día sábado pasado, el viernes de la semana pasada o hace un mes atrás", afirmó con cierto énfasis casi hiperbólicamente argentino como si  detrás de Goñi asomara la cara abogatada de Albertito Fernández ,el nuestro.

 

Consultado sobre una posible revisión de procedimientos para evitar incidentes en la frontera marítima, indicó que "las normas son extraordinariamente claras en esas situaciones, por lo que no es necesario siquiera alterarlas, porque están claras".
 

En realidad esta camaradería  chileno-peruana enmascara una realidad  geopolítica compartida.

 

Por tercera o cuarta vez, los gobiernos de Lima y Santiago conservan el  objetivo acostumbrado de impedir el acceso al mar de Bolivia promovido  por La Paz  en clave diplomática recientemente.
 

Con el desbarajuste   institucional creado  por el evo moralismo- efímero candidato al Premio Nobel de la Paz si mal no recordamos-la diplomacia chilena, también la peruana, tienen objetivos simples.

 

Mantener  cierto equilibrio sobre el Pacifico ,respaldado por el sobre armamento naval que los dos países han adquirido en Gran Bretaña, Holanda e Italia, aprovechar la crisis interna boliviana ,para evitar una definición  geopolítica  innecesaria si Bolivia  se precipita en un  enfrentamiento interno  o  un simple cambio de régimen.

 

En último lugar, crear un bloque de contención contra Venezuela, que es el verdadero oponente  vecinal, tanto en el campo de las armas, como  de la   extraña ideología  social simón bolivariana.

 

Ocurre que  si bien  Chile y Perú tienen acuerdos estratégicos con China, Venezuela los tiene a su vez  con Rusia y Corea del Norte y la situación argentina –tenazmente atlantista Sur pese a las proyectivistas de la teoría de los mares como  impulsores del capitalismo en una secuencia oceánica que tiene la implacable lógica del primer maoísmo ,aunque la verdad es que lo leyeron en Braudel  - la épica  lucha de la Cámara de Fabricantes de Juguetes contra las exportaciones  chinas  demuestra lo obvio.
 

Mas allá del publicitado y nunca existente plan Marshall con Beijing la gran potencia  asiática es mucho más interesante para los países extractivos. como Perú, Bolivia o Ecuador que para naciones como la Argentina o el Brasil que tienen  una industria nacional que proteger y carecen a la vez,al menos en el caso local , de una política musculosa en el marco de un acuerdo de complementación, en el largo plazo,  con China.

 

En palabras simples, ni Argentina ni Brasil tienen capital o trabajo outsourcing con China y por lo tanto la asociación no es estratégica sino simplemente táctica y comercial.

 

Se trata de intereses económicos diferentes, pese a los esfuerzos del Conicet  para que los científicos viajen y turisteen  y  acumulen millas  y   el simétrico impulso  de los señores Fernández Taboada y Martín Calvette que no logran compensar  desde el colbertismo barrial  la ideología  industrialista de Peirano y  los ímpetus  de la familia Moyano.

 

Y en ese sentido tanto Moyano como Peirano confunden  al menos verbalmente ,es decir mediaticamente , desarrollismo con producción industrial, pero ese es un tema que probablemente  el país  deberá afrontar en el 2008 independientemente de quien gane las  reñidísimas (¿?) elecciones de octubre …..en el campo de la oposición.

 

Es lógico que  la Argentina defienda sus juguetes con una diplomacia también de juguete y la metáfora es rigurosa, inclemente,  si entendemos que los juguetes actuales reproducen al mundo real, celulares y computadoras para niños, en el esquema de Nintendo, pero  como   efímeras  y  poco duraderas criaturas paraficcionales, matrizadas en plástico.

 

.Lo  realmente irreal es olvidar que el temblor social y político en el altiplano nos deje totalmente ausentes de la desestabilización regional  que   ya puede   estar en gestación.
Con altas posibilidades de que se produzca.
Y que los bolivianos sean tan gratamente  bienvenidos como los palestinos en  los sindicatos  egipcios, sirios o jordanos.
 
Y  ya podemos imaginar la cara de Héctor Timerman cuando Taiana lo llame para que informe a las apuradas  las características jurídicas y logísticas y hasta técnicas de la empalizada de cemento y  alambre que separa a México de los Estados Unidos.
A menos que optemos claramente también por un muro de juguete.
Algo temático.
Algo similar al recreado muro de Berlín para el turismo o lo que fue la frágil y permeable separación existente entre Zimbabwe y Sudáfrica antes de la inevitable llegada de Mandela.
Y porque no?
La Cámara del sector?
Agradecida.

 

 


 

Portada