Septiembre 2007
U 24 informa que las industrias y los procesadores de alimentos que reciben compensaciones por la diferencia entre el precio internacional y el local de los granos deberán contar con la autorización de Guillermo Moreno para seguir cobrando esos fondos. La 'excusa' para que el polémico secretario de la pistola sobre el escritorio asuma esta tarea que hasta ahora dependía de la ONCCA sería una "zona gris" y asegurar que estos sectores cumplan con los precios pactados.
Sin autorización, no se liquidarán las ayudas a los productores. ¿Pero quién ejercerá esta nueva tarea de control dispuesta por el Gobierno de Néstor Kirchner? Sin dudas, el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien, junto a los K, ha adquirido gran experiencia en estos menesteres.
Esto es, a partir de hoy, Moreno deberá aprobar cada una de las compensaciones que se pagan a diversos sectores productivos, y que representan una caja anual de unos US$ 500 millones anuales.
Según una Resolución de Economía publicada ayer en el Boletín Oficial y por lo tanto de público conocimiento pese a que poca gente se haya preocupado por analizar el asunto, la medida apunta a asegurar que dichos sectores cumplan con los precios pactados.
La incursión de Moreno en un área que hasta ahora dependía de la ONCCA -un ente autárquico de la Secretaría de Agricultura- se produjo alterando un solo párrafo de la resolución de enero que puso en marcha el sistema de compensaciones. Donde antes decía que las empresas que cobraran estos subsidios deberían mantener sus precios en los niveles de noviembre de 2006, ahora dice: "Será requisito para recibir los beneficios (...) mantener los precios de salida de fábrica en orden a aquellos acordados con la Secretaría de Comercio Interior, quien deberá elaborar un informe que acredite el cumplimiento. Dicho informe será requisito indispensable a efectos de obtener la compensación".
Hasta antes de esta norma el trámite debía realizarse exclusivamente en la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), un organismo descentralizado que funciona bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, pero ahora, quien quiera cobrar las compensaciones deberá tener el visto bueno de la oficina de Moreno.
La resolución tiene una clara lectura política. El polémico secretario logra poder de veto sobre el sistema de compensaciones que en enero pasado ideó la entonces ministra de Economía, Felisa Miceli. Por ese mecanismo se aumentó en cuatro puntos porcentuales los derechos de exportación al complejo sojero para constituir un fondo de US$400 millones (se sumarían US$100 millones por aportes del Tesoro) para compensar a los procesadores de pollo, harina, leche, carne vacuna (sólo engorde a corral), carne porcina y aceites, con el objetivo de que los altos precios internacionales de los granos no generen más inflación en el mercado interno.
A poco de ponerse en marcha el mecanismo Moreno pretendió manejar ese fondo, pero tanto Miceli como el entonces presidente de la Oncca, Marcelo Rossi, se opusieron a la intervención del secretario de Comercio Interior.
Rossi se alejó del cargo denunciando "presiones". Y aunque ahora el titular de Comercio cuenta con aliados dentro de Agricultura, la sorpresiva medida causó malestar en ese organismo.
Según fuentes de Economía intentaron suavizar la polémica: explicaron que había "una zona gris" en el control de los acuerdos de precios con estos sectores, y que Comercio se concentrará en verificar que las subas no excedan el 6% permitido para este año. Si así fuera, y tomando la dudosa medición del INdEC, quedarían pocas actividades con chances de seguir cobrando, ya que en muchos casos se excedieron del tope. Desde enero, el pollo subió 4,4%, la harina 7,1%, los aceites entre 9 y 19%, los lácteos entre 4,5 y 38%; y la carne porcina -solo en agosto- lo hizo 6%.
El asunto tiene otra lectura política que no puede pasar desapercibida.La supervivencia de Moreno después del 10 de diciembre del año en curso o su crecimiento en perjuicio del joven Peirano una figura lo suficientemente estable como para provocar celos en un gabinete teñido de obsecuencia bifronte.
Probablemente el problema del campo y de los precios sea tan secundario como lo fue el caso SHELL, sobre el cual informamos abundantemente y que ahora amplia sus inversiones de forma consistente exactamente en el Brasil – y lo que se trata es de una lucha administrativa. Nadie seriamente puede creer que los precios pueden ser contenidos por decreto pero administrativamente o también en ese campo el gobierno tiene exactamente los tics corporativos del Proceso de Reorganización Nacional.
Las áreas controladas por un grupo de funcionarios comulgan poco con las del adversario aunque las dos o tres corrientes son capas tectonicas que integran el mismo gobierno.
Peirano como Cafiero en 1955 cuando era un joven ministro de Haciendo cultiva a futuro su carrera política.
