Desde hace unos días viene circulando un escenario relativo a la evolución de la situación argentina que incluye conmoción interior, división de las Fuerzas Desarmadas, penetración venezolana- boliviana en el país para luego desintegrar la Nación en enclaves que no se sabe muy bien de que forma quedarían definidos.
Parecen frentes de guerra o simulacros de Beirut o Bagdad.O el frente de Madrid o Teruel revisitado en el siglo XXI.
El contexto semeja un ejercicio de conmoción interior en los términos de los años 70. Mucho mas lógico seria pensar en la introducción clandestina de un artefacto nuclear o biológico rudimentario por obra de Al Quaeda o algo parecido y dar paso a la imaginación prolijamente documentada de Tom Clancy apuntando a un chantaje sobre el gobierno que internacionalice el conflicto por vía de la OEA ,el TIAR y los innumerables comités de desnuclearización.
Pero el escenario esta calcado de la crisis que dio por tierra con el gobierno de De la Rua con algunos agregados como ser la inseguridad progresiva y el crecimiento de la inestabilidad en nuestro marco regional así como el consiguiente avance geopolítico venezolano.
El escenario es un juego de simulación con final abierto.Una Rayuela que puede leerse en cualquier sentido y el resultado siempre será el mismo.
Buenas intenciones catastrofistas pero de cine catastrofe y nada más.
Hay algunas claves sin embargo: se sostiene que el Ejército podría dividirse, la Marina menos-uno avizora que actuaría masivamente - y que los retirados podrían alinearse en alguno de los bandos que dividirían al país.Otra, las fuerzas en presencia carecen de toda ubicación política definida.Inexistentes para el análisis los partidos , el país vive en verdad una partidocracia y a la vez un Unicato de gobierno,es decir hay un exceso de irrepresentatividad representada -el documento convierte a las fuerzas sociales en simples piezas de irregulares.Como si se tratara de un ejercicio de simulacion con cuerpos de ejercito con el volumen numérico del pasado.
Parece con cierta poetica justicia un documento de gente ociosa.Esto es empleados públicos que miran el reloj y el almanaque, esperando a octubre.
Conviene leerlo sin embargo ya que la reaparición de Eduardo Duhalde y el doctor Valdemar –Alfonsin en un homenaje a Rogelio Frigerio han puesto nervioso al gobierno.
Y es lo único serio recientemente ocurrido que limpiamente el documento soslaya.
El ALERTA.
Reuniendo información de numerosas fuentes y tras el análisis detallado de los datos mediante un cuadro de situación con distintas variables y factores incidentes, es de prever para finales del presente año y principios del 2008 que ocurra una fuerte crisis económica, financiera y política en la Argentina dónde no se descartan medidas similares al corralito bancario, devaluación, hiperinflación, retención de plazos fijos y estallidos sociales.
La crisis financiera producida por el gasto público, el endeudamiento estatal, el incremento de la carga impositiva, la constante transferencia de divisas al exterior y la caída de la producción traerán aparejadas indefectiblemente una grave situación en la industria, la construcción y el comercio, cerrándose y/o quebrando muchas fuentes laborales, cuestión que producirá una avalancha de desempleados en todo el país.
Los saqueos, cortes de ruta, manifestaciones violentas y reclamos estarán a la orden del día en las principales ciudades argentinas, y en particular se destacarán los actos vandálicos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
La población que ya posee una gran gimnasia política y de reclamos civiles efectuados durante la reciente crisis de 2001-2002, dónde diariamente hasta los ancianos y discapacitados arremetían contra las entidades bancarias y gubernamentales arrojándoles piedras, bombas de pintura, palos y cuanto objeto contundente tenían a su alcance, en esta futura coyuntura aumentarán el nivel de violencia gracias al sentimiento de impunidad y justo reclamo que experimentan.
Las manifestaciones y cortes de ruta ya no son exclusivos de los militante políticos, solo basta presenciar los actos en contra de las papeleras uruguayas o los reclamos sobre la educación, para constatar la existencia de nutridos grupos de adolescentes y embarazadas con pancartas, sin extrañar a ningún espectador que los niños jueguen al fútbol en una calzada cortada por sus padres.
Esta pérdida del miedo sobre lo que puede llegarles a suceder era impensada hace tan solo una década atrás, y mucho más irreal si se tiene en cuenta de lo irresponsable que es colocar a una indefensa criatura como escudo humano.
La policía Federal se verá desbordada y será incapaz de controlar a los manifestantes, ni siquiera aplicando la mayor fuerza represiva. Es menester recordar que hace pocas semanas durante un acto de la Agrupación Quebracho fue detenido (y a las pocas horas liberado) el asesino de José Ignacio Rucci, el Montonero Roberto Perdía. En dicha oportunidad efectivos policiales fueron agredidos con armas de fuego, uno de ellos herido con un disparo en la cabeza, lo que incrementa el nivel de alerta a una escala superior.
La Gendarmería Nacional y la Prefectura Nacional Argentina trabajarán coordinadamente con la PFA, pero tampoco podrán contener los avances cada vez más enérgicos de la civilidad, la que muy por el contrario de sentirse con pánico ante las muertes y heridos que sucederán, aunarán sus fuerzas exigiendo venganza popular.
Los barrios cerrados, countrys y edificios de alto perfil ya no serán refugio para las sociedades privilegiadas, siendo muy posible que algunos de ellos sean tomados por asalto por grupos armados. Recordar cómo se tomó la ESMA recientemente y los destrozos que allí se hicieron, ante la impávida mirada de los marinos.
El rol de los medios de prensa será vital, sobre todo las cadenas nacionales generadoras de noticias y formadoras de opinión (Crónica TV, TN, Canal 26, Infobae.com y Radio 10), las que luego serán retransmitidas en cuestión de segundos por los demás medios radiotelevisivos, generando un estado de ánimo peligrosamente contagioso.
La Casa Rosada al desbordarse todo intento de represión y control, aplicará el estado de sitio recurriendo al auxilio de las Fuerzas Armadas mediante decretos de máxima necesidad y urgencia. La división más grande se producirá en el Ejército Argentino, dónde los cuadros se separarán entre leales y opositores (entre éstos últimos se encuentra la gran masa de los retirados), siendo afines a la presidencia sectores de la Fuerza Aérea y parte de la Marina.
El estado de guerra popular durará varias semanas, tras lo cual llegará apoyo material desde Venezuela y Bolivia al agonizante gobierno argentino, y será común ver entre los cuadros leales a paramilitares chavistas y bolivianos, regionalizando la situación y colocando a la Argentina en la balcanización de sus provincias, efecto dominó que culmina en la escisión territorial.