El 40 % :de estrategias y cálculos

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

 


Néstor Kirchner pudo haber dado el paso al costado que le permitió a Cristina Fernández ser, en definitiva, la candidata presidencial del Frente para la Victoria por distintas razones que, en su momento, fueron motivo de análisis pero que hoy poco interesan. A condición, claro, de no perder de vista que, cualesquiera hayan sido los motivos que le indujeron a tomar ese camino, el santacruceño ha desarrollado, a partir del momento que fue electo, una estrategia que no se agota, ni mucho menos, en los cuatro años de gestión de su mujer.

 

     En más de una oportunidad, desde el 2003 a la fecha, el presidente de la Nación, en rueda de íntimos, hizo referencia a los quince años que necesita para transformar el país. Por eso, más allá de si su salud no le permitía aspirar a un nuevo mandato, si se consideraba desgastado o si, pensando en el 2011 y en la posibilidad de gobernar otros ocho años, creyó conveniente pasarle la posta a su socia política de toda una vida, lo importante es tener presente la voluntad de conservar el poder.
     

Para consumar Kirchner el plan de cuatro períodos presidenciales consecutivos —que es su aspiración de máxima— Cristina Fernández debe ganar las próximas elecciones del 28 de octubre. Esa es la condición necesaria de toda la arquitectura que el matrimonio patagónico ha montado con tanta fortuna y tanto trabajo. Casi podría decirse, sin pecar de exagerados, que ese día jugarán su futuro a suerte y verdad, y si bien todo parece favorecer sus aspiraciones, en términos electorales la última palabra no está dicha.

 

     La puja presidencial que se avecina tiene, si la comparamos con cualquiera de las anteriores substanciadas desde 1983 en adelante, ciertas características que la hacen única. Por de pronto será la primera vez en nuestra historia que se presente una mujer con altas probabilidades de resultar electa. Además, será también la primera elección en donde los partidos políticos —presa de una decadencia que parece, a esta altura de las circunstancias, de carácter definitivo— prácticamente no existen y han sido reemplazados por figuras emblemáticas. En una palabra, nada significan el peronista, el radical, el socialista o cualquier otro por el estilo, como partidos. En cambio, tienen toda la significación que uno pueda imaginarse determinadas personalidades, cuyos nombres y apellidos han venido a ocupar el lugar de aquellas siglas en vía de extinción. Se trata de Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Daniel Scioli, Hermes Binner, Elisa Carrió y Roberto Lavagna.
     

Pero hay todavía otros aspectos singulares que es pertinente repasar. Nunca antes hubo tantos contendientes en una campaña como consecuencia, seguramente, del eclipse de ese imperfecto bipartidismo de hecho que se dio, entre nosotros, a partir de 1916 en donde primero dirimieron supremacías el radicalismo y las fuerzas conservadoras y luego el justicialismo y la UCR.

 

     Esto sucede en un escenario en el cual el oficialismo apuesta todas sus fichas a evitar riesgos y ganar, derecho viejo, en la primera vuelta, a la vez que los distintos candidatos opositores pugnan por acceder al segundo puesto con la convicción —que se parece mucho a la esperanza de un milagro— de arrebatarle a los Kirchner la presidencia en el ballotage. Si se pasa revista a los comicios históricos que se sucedieron de 1983 hasta el 2003, ninguno de los principales contendientes aspiraba a salir segundo salvo en la última contienda que consagró a Néstor Kirchner. En el 2003 quien escoltase a Menem tenía asegurado el sillón de Rivadavia por el rechazo que en la gran mayoría de los argentinos suscitaba la figura del riojano. En aquel tiempo la estrategia de Eduardo Duhalde, detrás de la cual echó todo el poder del cual disponía, fue consagrar a un candidato que con el apoyo oficial y el decisivo dominio de la provincia de Buenos Aires, siguiese a Menem en la preferencia de los votantes. Porque dos cosas eran seguras: que el ex–presidente ganaría a simple pluralidad de sufragios sin alcanzar el 40% y que, en la segunda vuelta, perdería casi contra cualquiera de sus opugnadores.
     

Hoy no rigen las mismas coordenadas. Las nulas probabilidades de Carlos Menem en punto a llegar entonces al 40% nada tienen en común con las probabilidades de alcanzar ese tope mítico de parte de Cristina Fernández. Por otro lado, inversamente a lo que se descontaba respecto del ballotage hace cuatro años, ahora nadie apostaría, con la confianza de aquel año, que el escolta en cuestión —llámese Carrió, Lavagna, López Murphy, Rodríguez Saa o Sobisch— pasaría, casi automáticamente, a ser primero ni bien tuviese lugar la segunda vuelta.

 

     Como es difícil imaginar que alguno de los arriba nombrados reciba de la ciudadanía el espaldarazo electoral necesario como para hacerse del 30% de los votos, especular al respecto carece de interés. No pasa lo mismo con el tope que debe conseguir la candidata del Frente para la Victoria. Ese 40% está lejos de ser un imposible pero tampoco se halla a la vuelta de la esquina. Un cálculo a mano alzada —que, en todo caso, habrá que depurar con arreglo a las encuestas que se conozcan en la recta final— transparenta lo siguiente: que Cristina Fernández deberá obtener un porcentaje que en Buenos Aires no baje del 50%; en Capital Federal del 35%, y en Córdoba y Santa Fe del 40%, número más o menos, para evitar el ballotage. Los porcentajes no son exactos porque bien podría suceder que en alguno de los cuatros distritos mencionados obtuviese menos votos y ello no clausuraría sus chances a condición de que en otro u otros obtuviese más sufragios. De momento el fuerte de la candidata oficial está, sin duda, en la provincia de Buenos Aires por el arrastre de Daniel Scioli, y en Santa Fe donde todo hace suponer que el techo de Rafael Bielsa en la elección del mes pasado —38%— será el piso de CFK. Las cosas no pintan, en cambio, muy bien en La Docta después del escándalo de los últimos comicios. Allí, de momento, la señora del presidente no llega al 35%. En cuanto a la capital, sigue siendo una incógnita pero es un distrito desafecto al peronismo en cualquiera de sus variantes.
     A lo que apunta el cálculo —insisto, aproximado— es a poner de relieve que el famoso 40% no se obtiene así de fácil
Hasta la semana próxima.

Vicente Massot

Análisis Económico

Compacto y destacado

   Ø Balance de pagos – 2º trimestre.
      · Agoniza la inversión extranjera directa: la IED del sector privado no financiero totalizó U$ 509 MM mientras que en el mismo trimestre del año pasado fue de U$ 1534 MM.
         o Eso significa una baja interanual de 67 %.
         o En el primer semestre, la IED sumó U$ 1143 MM contra U$ 2915 MM en el mismo lapso del año pasado.
      · Las inversiones financieras treparon, en cambio, a U$ 5483 MM en el semestre, con una suba del 21 % interanual que evidenció la ineficacia de las restricciones al ingreso de capitales especulativos, atraídos por las elevadas tasas locales.
      · Las compañías extranjeras giraron utilidades por U$ 1153 MM en el trimestre (más U$ 148 MM de intereses).
         o Las remesas de utilidades han alcanzado desde el año pasado niveles récord del orden del 2 % del PBI contra 1 % durante los años ’90.
         o En 2006 ya habían trepado 31 % interanual.
         o Esto obedecería a una estrategia de desiversión de las multinacionales con filiales en Argentina.
      

· La formación de activos externos (la habitualmente llamada “fuga de capitales”) no fue informada por el INDEC; rondaría —basándonos en lo informado como inversión directa en el exterior del sector privado no financiero— los U$ 600 MM durante el trimestre, llevando el saldo a U$ 134700 MM.

 

      · El total de la deuda sin atrasos del gobierno, a septiembre 2006, era U$ 97842 MM más una letra con el BCRA por U$ 9530 MM por la precancelación al FMI. A esto hay que sumarle a) la deuda con atrasos, que a marzo 2005 sumaba U$ 43674 MM; b) la deuda contingente por arbitrajes en el CIADI, por unos U$ 20000 MM; y c) otros U$ 19900 MM de deuda cuasifiscal a fin de marzo.
      

· Las unidades vinculadas al PBI emitidas en el canje de deuda se tratan en el balance como un instrumento derivado; por lo tanto su pago se registra en la cuenta financiera en el cuarto trimestre del año, y su valor de mercado se incluye en la Posición de Inversión Internacional como un pasivo financiero contingente que no constituye deuda.

 

   Ø La desvalorización del dólar alienta la suba de materias primas y la inflación estadounidense perjudica a los activos nominados en dólares.
      · El oro alcanzó su mayor valor en 27 años.
      · El petróleo caro, combinado con un dólar desvalorizado, golpeará la actividad económica más en EEUU que en Europa.
      · Consideramos que este nuevo escenario incrementa los riesgos de estanflación a nivel global, al impulsar al alza los precios en un contexto de paulatino enfriamiento.
      · De todas formas, el alza del petróleo se verá limitada por el enfriamiento de la economía de EEUU.
      · Arabia Saudita podría desprenderse de sus enormes tendencias de bonos estadounidenses y abandonar el dólar como respaldo de su moneda.
      · Para el prestigioso académico R. Schiller, de la Univesidad de Columbia, el actual colapso de la vivienda podría ser el más severo desde la Gran Depresión.
      · Los demócratas han presionado para que se autorice a los colosos hipotecarios Fanie Mae y Freddie Mac a comprar préstamos de mayor monto, lo que es rechazado por Bernanke porque implica trasladar los quebrantos de ese sector al déficit fiscal.
   Ø El recorte de la tasa de la Fed no resuelve el problema de desconfianza en las contrapartes y corre el riesgo de seguir dando aire a la burbuja financiera.
      · Sí ha significado un reconocimiento explícito de la profundidad y alcance de la crisis.
      · Además de estimular la inflación, la decisión implica un incentivo a los comportamientos especulativos.
        o Los costos de la crisis se trasladarán en inflación a todos los estadounidenses.
         o Significa desandar la doctrina sobre daño moral.
         o La medida solo aligera los costos de la crisis a quienes por propia decisión invirtieron o tomaron créditos durante estos años.
         o La Reserva Federal ha exhibido escasa firmeza frente al mercado, mostrándose susceptible a las presiones de los operadores financieros.
      · Fue precisamente la política monetaria excesivamente blanda entre 2002 y 2005 lo que estimuló la formación de una burbuja crediticia.
      · Las crisis tienen, en definitiva, un costado positivo, al reordenar mercados sobreinflados.
      · Crece la desconfianza sobre la sustentabilidad de la situación financiera: la reducción de la tasa resta atractivo a los bonos del Tesoro y conspira contra la financiación de los déficits gemelos.
      · El recorte de la tasa alienta una mayor caída del dólar frente al resto de las monedas y lo expone a continuar perdiendo participación como moneda de referencia.
   Ø La suba de tasas ya afecta el bolsillo de los argentinos.
      · Han subido las cuotas de préstamos hipotecarios y prendarios.
      · Las compras financiadas de electrodomésticos pueden sufrir especialmente la suba de las tasas.
      · En la última semana el costo del dinero bajó gracias a diferentes medidas del BCRA.
         o El Central incrementó su oferta de fondos del BCRA a tasas más bajas (hasta $ 1000 MM a 11 % por 7 días).
         o También relajó las exigencias de efectivo mínimo, unificando las posiciones de octubre y noviembre y no permitiendo integrar en exceso durante el primero de esos meses.
         o Y para el verano se podrán promediar las posiciones de diciembre, enero y febrero en un único período trimestral.
         o Medida contraproducente: a partir de ahora las las LEBAC y NOBAC solo podrán registrarse en la Central de de Registro del BCRA, pudiendo circular solo en el circuito doméstico e impidiendo su negociación en otras cajas compensatorias.
         o Esto podría reducir los rendimientos exigidos a los papeles ya emitidos pero elevará los de las letras a emitir.
         o Las LEBAC tuvieron una liquidez limitada en las últimas semanas y llegaron a transarse a tasas implícitas de hasta 20 %.
   Ø El costo cuasifiscal, en permanente aumento, ya significa unos $ 8590 MM al año; preocupa la probabilidad de un retiro significativo del stock y la consiguiente efectivización de los intereses y ajustes correspondientes.
      · El ajuste por BADLAR (tasa promedio pagada por depósitos de más de $ 1 MM), ya representa unos $ 4500 MM. Aquí hay un importante aumento por la suba de las tasas.
      · El costo promedio nominal de las letras se elevó a 6,20 % y representa unos $ 3630 MM al año de gasto cuasifiscal. Este costo no computa el ajuste por CER de las letras y notas indexadas, lo que agrega —“dibujo” del IPC mediante— unos $ 200 MM al año.
      · A esto debe sumársele el costo por el stock neto de pases con LEBAC ($ 3489,7 MM al 20 de septiembre), que a una tasa promedio proyectada de 7,60 % NA arroja $ 260 MM adicionales al año.
   Ø A partir del jueves 4 la interventora de hecho en el INDEC, B. Paglieri, dejaría el organismo.
      · Permanecerían, de todas formas, varios hombres enviados por G. Moreno.
      · Para aquietar a los técnicos, el gobierno abonará las horas extras no trabajadas durante los días de paro.
   Ø La cosecha 2006/7 alcanzó los 95 MM ton.
      · Las oleaginosas sumaron 51,8 MM ton, creciendo 16 %.
      · La soja totalizó 47,6 MM ton, con una suba interanual de 17,5 %.
      · La cosecha de cereales fue de 42 MM ton, creciendo 32,5 % interanual.
   Ø El campo sigue dando aire.
      · La soja en Rosario superó en más de 11 % el récord histórico de enero de 2004.
      · Los granos son beneficiados por la debilidad del dólar estadounidense y la soja, en particular, por la decisión de China de alentar las importaciones para refrenar la inflación.
Agustín Monteverde

 

 


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