Los ingleses son buenos a la hora de pronosticar crisis.El Financial Times vuelve a advertirnos lo que ya sabemos.Los limites de una política distribucionista keynesiana con miras a un mercado interno bastante chico –el mercado argentino es medio chico y las comparaciones con el español son quiméricas- no superan una década.
Es decir dos gobiernos laboristas a lo sumo.
Luego, la inflación ineludiblemente cobra su precio y el conflicto social, disimulado por el rebote de la crisis inicial y las subvenciones como paliativo transitorio, vuelve a ser el protagonista central e inmanejable de la crisis.
¿Como se saldrá de esto?
Los ingleses no lo dicen, solo diagnostican.La Argentina de los senderos que exactamente nunca se “bifurcan “ converge históricamente con Frigerio, con Gelbard, con Martínez de Hoz, con el cavallismo en una receta inalterada. Explosión, devaluación, ajuste por falta de demanda y flotación de precios hasta que los cadáveres sociales alcancen su punto de equibrio.Y entonces un nuevo recomienzo igualmente transitorio y tan corto placista como el anterior.
Proyectos de plazo fijo, sin pensamiento real.
Es difícil que el 2008 y mas precisamente el segundo semestre supere esta posibilidad.
El Unicato político que heredara la crisis-K de K - difícilmente tendrá recetas imaginativas para encarar el problema central.
La Argentina sigue dependiendo de las bondades de una economía globalizada y consumista en el mundo real aunque su juego domestico simule sostener ideologías autonómicas.
El país sigue sin resolver cual es su nicho de producción original mas allá del campo y la venta de jugadores de fútbol.
Tampoco el MERCOSUR se ha demostrado un atractor económico integrador.Es lento, carece de eficacia.
Y solo tiene sentido cuando se vuelve brasileño.
Finalmente , la calidad de la clase media argentina se estrella patéticamente –goliardicamente diría alguien -con el empleo estatal, único sistema de subsistencia genuino en este modelo y a esto se agrega la asimetría entre Nación y provincias con un problema irresuelto entre el país global y sus regiones subvaluados en el presupuesto y casi convertidas en un parque temático de folklore nativista y para colmo ,detrás de todo esto, la decadencia política que erosiona al único partido existente todavía .
El peronismo.
Entre tanto el establishment argentino es de corto vuelo.
Por el momento es kirchnerista, mañana puede ser de Elisa Carrio o del que venga ya que en el fondo aprendieron rápido que solo la contingencia permite en una sociedad meramente contingente hacer negocios, quemar una nueva etapa, zafar.
El país real sigue a la espera.En tiempos en que los países mutan, se modifican, replantean su realidad la Argentina sigue empeñada en consolidar un sistema democrático hiperconsolidado como si el objetivo del Unicato de la representatividad fuera el único objetivo social posible y deseable.
Ejemplo de ello, el petimetre de Felipe Sola, gobernador saliente que aspira a ser diputado en un ida y vuelta en donde la hiperfuncionalidad conjuga exactamente con la incapacidad.
Y en todo esto los partidos políticos funcionan como funcionó el radicalismo después de la muerte de Yrigoyen.
Aparatos políticos sin políticas girando en el vació
Solo la crisis social puede sacudir esta ficción y probablemente hacia allí vamos sin demasiadas vueltas.
Veamos al Financial Times.
El periódico financiero británico "Financial Times (FT)" pronosticó que si el gobierno de Argentina continúa con la entrega de subsidios preelectorales, el país caerá en una crisis económica similar a la hiperinflación de la década de 1980.
En un artículo que tituló "La Bonanza Argentina genera preocupaciones económicas", el matutino de la City londinense advirtió que si Kirchner sigue entregando subsidios, la inflación del país podría dispararse hasta en un 20 por ciento para el final del año.
"Cuando se trata de predecir la inflación de Argentina, hay un consenso entre los economistas: cualquier cifra que el gobierno anuncie es incorrecta", destacó el periódico.
"Mientras que el presidente Néstor Kirchner entrega subsidios por un valor de 951 millones de euros, aumenta la jubilación y da beneficios impositivos y a las familias en una clásica bonanza populista antes de las elecciones del próximo mes, muchos estiman que la inflación acelerará hasta el 15% o 20% para final del año, comparado con la cifra oficial de entre 7 y 11 por ciento", agregó.
Según el FT, el gobierno de Kirchner "no necesita utilizar ese tipo de artilugio para comprar los votos para su esposa, Cristina Fernández, quien planea sucederlo como presidenta".
De acuerdo al periódico londinense, la candidata "lidera sobre una oposición sin carisma y espera ganar confortablemente en la primera ronda de votación, el 28 de octubre".
Además, el diario escribió que con niveles tan altos de inflación "se intensificarán para 2008 las demandas por aumentos salariales".
"Argentina sufrió una hiperinflación en la década de 1980. Esto no es una amenaza, pero ahora los analistas temen que se esté generando una crisis económica", agregó el periódico.
"Al menos que las cosas cambien, Argentina tendrá una cita con la crisis (económica) tarde o temprano", explicó Fernando Navajas, de la Foundation for Latin American Economic Research. De acuerdo al periódico, los subsidios del gobierno "amenazan con crear un círculo vicioso, que descarrilará a una economía que había funcionado bien".