Octubre 2007
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, buscó calmar los ánimos, tras sus polémicas declaraciones acerca de los votos de los porteños. Pero terminó 'embarrándola', ya que los tildó de "soberbios" y les pidió que se sumen a “un proyecto integral de país”. Por otra parte, desmintió las versiones que hacían referencia a una reforma impositiva durante la transición al gobierno de Cristina Fernández.
Fernández consideró que los porteños "siempre han votado con lógicas distintas” al resto de la Argentina y pidió que "alguna vez la ciudad de Buenos Aires se sume a un proyecto integral de país".
Fernández es uno de los mentores de los discursos bien recitados por Cristina y sobre todo es el personaje que cada tanto recicla el relato de la ciudad puerto, intentando esbozar un discurso federalista que en general ignora sobre todo después de su paso por el cavallismo.
En alusión a sus polémicas declaraciones generadas por la catástrofe de su armado político en la Capital Federal, el funcionario del viejo dirigente nacionalista Alberto Assef en el Movimiento Nacionalista Constitucional quiso bajarle un poco el tono a la discusión: "Hice un análisis de ese tipo y al día siguiente aparecí como que hubiera maltratado a los porteños, de los que yo soy parte además subrayó {o innecesariamente...”
“Yo no me segrego. Amo a esta ciudad, soy auténticamente porteño, estoy orgulloso de ser porteño", enfatizó el jefe de Gabinete.
"Algunos argumentan tiene que ver con lo presuntuoso de la Ciudad, con las características de los porteños, a los que algunos llaman soberbios", opinó Fernández en declaraciones a Radio 10.
Luego, citó un reportaje al dirigente porteño Juan Manuel Abal Medina, en donde se hizo referencia a que los capitalinos "somos reconocidos en América Latina como los mayores soberbios".
No queda muy claro si Fernández se refiere al hermano del presunto asesino de Aramburu o a su hijo, de todas formas es un apellido que mas allá de sus meritos operacionales como elemental juncadella de cadaveres para un pequeño sector de la generación peronista de los años 70 y su estrecha colaboración actual con los servicios de inteligencia americanos, no logra imprimir un inesperado gesto de democracia o pluralismo en la sociedad porteña de la actualidad.
Por otro lado el fracasado aspirante a cadete militar ya que no paso ni por la puerta pese a su doble intento, afirmó que en el gobierno del presidente Néstor Kirchner seguirán trabajando "con la lógica de mantener y preservar el superávit fiscal" y calificó de "especulación periodística" las versiones sobre modificaciones en materia impositiva durante la transición hacia la gestión de Cristina.
