Un comunicado del teniente general Bendini sumado a la lluvia y al granizo desinfló parcialmente el acto de los samuráis argentinos que se reunieron ayer en Plaza San Martín para conmemorar a los caídos por la guerra subversiva a la cual prefiero llamar mas llanamente guerra contrarrevolucionaria.
La palabra subversiva o antisubversiva contiene un elemento nomalista que prefiero evitar . Las ideas pueden ser subversivas o no. Las revoluciones y los hechos delictivos, cuando se escapan del contexto histórico en que se desenvuelven y carecen de apoyatura de masas se inscriben linealmente en la línea de los manotazos fracasados. Basta recordar que entre la llegada de Lenin al poder –su hermano Alejandro fue ajusticiado por terrorista- los grupúsculos anarquistas infestaban el territorio ruso, mucho antes de que la pelea entre mencheviques y bolcheviques pudiera dirimirse y hasta la figura de Kerensky se asentó inicialmente en la línea de los militares progresistas que esporádicamente promueven las realidades latinoamericanas.
La Argentina de los 70 estaba plagada también de Kerenskys-un Circulo Gelbard partidario del Dólar Alto y que olvida injustamente al general Agustín Lanusse acaba de recordarlo- y finalmente nunca sabremos si esto no fue también un factor de liquidación de un proceso que se creía fundacional, pero carecía de unidad de mando, de verticalidad y hasta de un programa económico y geopolítico compartido.
Lo cierto es que ayer unos 4.000 civiles sacaron sus paraguas en Plaza San Martín en un remedo casi chestertoniano de la línea Mayo –Caseros, que informa parcialmente a estos grupos, si bien figuras como las de Brady Obeid se emparentan mas bien con el federalismo de las regiones argentinas postergadas o la larga restauración monárquica y geopolítica virreinal de Juan Manuel de Rosas.
El reclamo de los familiares se mezclo con la campaña política porque desde los candidatos de la llamada derecha como Rodríguez Sa o Sobisch- hijo de un suboficial, el aplicado tipógrafo - hasta la socialdemocracia católica de Elisa Carrio o las certezas policiales de Luís Patti vienen haciendo guiños al poder militar con la convicción de que en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires el montonerismo del funcionariado militante tiene poca viabilidad electoral
Eficacia literaria, no hay duda del asunto.
Eficacia electoral?
Scioli esta allí para demostrar lo contrario.
Y al respecto el prudente repliegue del montonero Kunkel que se parece cada vez mas a un clon de Feinman ,desde que Feinman se dedica a la critica de cine ,hacia zonas reservadas con prudencia y circunspección a las eminencias grises , aclaran bastante bien la auto percepción dialéctica y el espiralado alambique que promueve ajado autocriticismo de cuadros hacia sus propias filas.
En la plaza y con previsibles críticas al gobierno saliente, familiares anunciaron que harán presentaciones judiciales y todos adhirieron al homenaje que coincidió con el 32º aniversario del copamiento del Regimiento de Infantería de Monte, en Formosa, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
Delante del monumento a San Martín unas 4000 personas se reunieron con carteles que recordaban a las víctimas de los ataques terroristas y a solo 100 metros, unos 60 integrantes de Convergencia Socialista y de la ignota Asamblea de San Telmo ensayaban, con banderas y palos y pancartas de difícil sustentación bajo tanta lluvia , una prudentísima manifestación de rechazo.
Al igual que el año pasado, los familiares de víctimas cuestionaron la política de derechos humanos del gobierno y enumeraron los actuales hombres de Estado que integraron agrupaciones guerrilleras en los 70. El peor desapruebo se lo llevó el periodista Horacio Verbitsky, seguido por el canciller Jorge Taiana, el secretario Eduardo Luís Duhalde –ex agente de la Side menemista en Madrid en los años 90 y los diputados Miguel Bonasso y el aludido Carlos Kunkel.
Silvia Ibarzábal, hija del teniente coronel Jorge Ibarzábal, secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en enero de 1974, y asesinado nueve meses después, anunció que pedirá a la Justicia que el caso sea investigado como delito de lesa humanidad.
Para avalar esa tipificación, leyó las recientes declaraciones del presidente Néstor Kirchner en las Naciones Unidas: "Todos los actos de terrorismo son criminales e injustificables, y no creemos que haya argumento alguno que pueda justificar tal metodología. No puede tolerarse la acción de los responsables del terrorismo ni de quienes lo auspicien, financien o protejan, sean éstos personas o países".
La hija del militar asesinado no pudo aclarar que Kirchner no estaba pensando en la velocidad de las balas montoneras sino en las bandas de irregulares que se escudan en las siglas de Al Quaea,en los muertos argentinos en la AMIA y en los gestos que el gobierno, mimando al desaparecido Marcel Marceau, dirige a las colectividades judías, tanto en Buenos Aires como en Nueva York.
Tampoco aclaro que estos movimientos terroristas no han logrado el aplauso de ningún gobierno salvo el iraní o el de la solitaria ONG que preside la raviolera local ,Hebe de Bonafini.
La aparición de la viuda del capitán Humberto Viola, asesinado hace 33 años junto con su hija María Cristina (que tenía 3 años) en Tucumán emocionó.
Maby Picón relató el episodio en el que fue herida de gravedad otra hija suya, María Fernanda (de cinco años) y planteó su sensación de que las "madres de las víctimas de la subversión" son discriminadas. "Para el dolor y el sufrimiento, no existen ideologías", dijo, en medio de un aplauso que se tornó en un estruendoso abucheo al nombrar al ex tacuarista y actual jefe del Ejército teniente general Roberto Bendini quien como hemos dicho había ordenado en un escueto comunicado de corte procesista ( uno adivina que Bendini hubiese querido hacer extensivo ese comunicado de astringencia gramatical y leve sequedad de vientre a todos los civiles allí presentes ) que ningún militar fuera a la plaza San Martín.
Mas tarde ,este cronista deambulo en torno a la Escuela de Mecánica de la Armada pensando que tendría que hacer una larguisima cola bajo el agua para obtener un boleto para visitar el flamante Museo de la Memoria que ya imaginaba jaqueado por al menos unos 20.000 o 45.000 jacobinos derechohumanoides.
El viaje fue un desperdicio. El lugar estaba vació, nadie se interesaba en el asunto-los luchadores por la Paz Mundial siguen buscando donde infiernos se encuentra Birmania y arduamente desconsolado el cronista aplicado decidió terminar la noche en compañía de un vodka polaco de la línea Eristow, un poco perfumado es cierto, pero tan seco y cortante como la realidad local.