MIENTRAS LONDRES AVANZA POR EL POLO SUR LA ARGENTINA PREPARA SUS POWER POINT

Octubre 2007

 

En septiembre, 'The Guardian' relevó  que Londres se preparaba para reclamar las aguas territoriales en torno  a  las islas Malvinas, Georgia del Sur, la de Ascensión y el islote de  Rockall. Ahora, informa que estudian presentar a la ONU un pedido para que se le reconozca soberanía sobre más de un millón de km2 en la Antártida para asegurarse en el futuro la explotación de las reservas de petróleo, gas y  minerales. Y desata  paralelamente también el conflicto chileno cuyas áreas de  superposición tienen mas facilidades de   encontrar acuerdos de explotación conjunta  con Londres que con Buenos Aires. 

 

 Según informa el diario 'The Guardian' y esto es algo mas que un globo de ensayo periodístico, el Reino Unido se dispone a reclamar a la ONU sus derechos soberanos sobre más de un millón de kilómetros cuadrados en la Antártida en una acelerada carrera por el territorio del polo Sur. 

 

La reclamación, que el Gobierno de Londres presentará oficialmente a las  Naciones Unidas, representa un claro desafío, según el periódico, al espíritu del tratado de 1959 sobre el continente blanco, del que este país es signatario.

 

 Ese tratado, destinado a prevenir futuras disputas, establecía que no se  presentarían nuevas reclamaciones territoriales sobre la Antártica, pero incluía también la desnuclearización total de la zona y otra serie de acuerdos que han ido desdibujando en esencia en las últimas décadas.

 

 Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores dijeron al periódico que se  están recogiendo y procesando datos para apuntalar la reclamación británica, destinada a ampliar los derechos de explotación de las reservas de petróleo,  gas y minerales hasta 350 millas náuticas frente al territorio antártico. Buena parte del fondo marino es tan profundo que de momento no es  viable  técnicamente la extracción de esas materias primas, pero la simple reclamación  no solo  confrontA con los intereses  de algunos países del Cono Sur americano que creen tener por razones históricas y de  esfuerzo científico  impulsado  con vigor en los años 60 en el caso argentino,  mayores derechos a esas riquezas naturales.

 

 En septiembre, 'The Guardian' reveló ya que Londres prepara un dossier para  reclamar también las aguas territoriales en torno a varias islas, las Malvinas y las de Georgia del Sur, la de Ascensión y el islote de Rockall,  al oeste de Escocia. Esas reclamaciones se basan en el artículo 76 de La convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. 

 

 

Londres ya presentó ante la ONU una reclamación conjunta con Francia,  Irlanda y España que afecta a una amplia zona del fondo marino del mar Cantábrico (bahía de Vizcaya). 

 

La difusión de la noticia generó entonces un inmediato rechazo por parte de  Argentina. En efecto, Néstor Kirchner cuyo gobierno  desarticuló por omisión parlamentaria y desaprencion del area de Defensa  al estratégico rompehielos Irizar  muy recientemente, en su discurso ante la Asamblea  General de la ONU, el 25 de septiembre dejó planteada en términos retóricamente superficiales  la cuestión. Y el Gobierno también prepara la presentación del límite exterior de su plataforma continental, que incluye obviamente a las Malvinas, Georgias y  Sandwich del Sur, cuya soberanía argentina le reclama al Reino Unido. 

 

Es la hora de los power point. 

 

En cuanto a la Antártida, el Foreign Office dice que está recogiendo y procesando datos para presentarlos ante la ONU. La movida se enmarca en los  intereses internacionales para explotar nuevas fronteras en los lechos marinos, al tiempo que el calentamiento global está resquebrajando las capas de hielos de mares congelados y las mayores economías se lanzaron a competir por fuentes de energía frescas. 

 

Pero el reclamo británico sobre la Antártida va a ser el más  controversial porque su territorio antártico se articula sobre reclamos territoriales rivales de Chile y Argentina. El protocolo medioambiental al Tratado Antártico, de  1991, prohíbe, de hecho toda actividad mineral más allá de la científica.

 

El Gobierno británico debe decidir todavía cómo argumentar su reclamación  ante la ONU. Una posibilidad, según 'The Guardian', sería hacer una  reclamación legal ante la comisión de la ONU sobre los límites de la plataforma continental e instalarla allí hasta que pueda volver a considerarse en una fecha futura.

 

 La ONU permite a los países extender sus derechos territoriales sobre el  fondo oceánico adyacente a la plataforma continental hasta 350 millas de la costa aunque ese tipo de reclamaciones pueden chocar con otras de Estados vecinos. 

 

Los países deben demostrar con todo tipo de datos científicos los límites precisos de su plataforma continental. 

 

Es que gran parte del lecho marino antártico está a tal profundidad que la  extracción de gas, petróleo u otros minerales no es aún técnicamente factible. La presentación británica ante la ONU refleja los deseos de Londres de asegurarse dichos recursos para el futuro ante la disminución de las reservas de los mismos en las próximas décadas.

 

Igualmente el  avance de los precios del petróleo en las áreas criticas y la inestabilidad política que acompañará a todos los países productores en los próximos años- Medio Oriente esta viviendo  una especie de segundo proceso de descolonización pero entre árabes, persas y turcos  con redistribución de cartas entre sus actores –esta reflotando  los factores comparativos que explicitó en su momento la misión Skakleton y que ,en el caso argentino, desató una hipótesis de guerra con Chile en 1978 y una  guerra integral con Gran Bretaña en Malvinas en 1982.Y en ninguno de los dos casos mencionados se trató de guerras esencialmente ideológicas. 

 

Lo cierto es que el lunes pasado, el Foreing Office confirmó que el Reino Unido estaba  trabajando la extensión de su soberanía territorial en nuevas áreas. 

"Hay  cinco reivindicaciones en total que el Reino Unido desea llevar adelante" señaló el comunicado. "Hay reclamo en Bahía Biscay, alrededor de Ascensión, el territorio británico antártico y alrededor de las Malvinas, Georgias Del Sur y la cuenca de Hatton/Rockall". De acuerdo a la declaración "estas Cinco áreas concuerdan geológicamente con las condiciones requeridas. Los reclamos están basados en el artículo 76 de la conversión sobre el derecho del  mar de las Naciones Unidas".

 


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