Por Víctor Eduardo Lapegna
Este domingo 1 de diciembre de 2007 la mayoría del pueblo venezolano le demostró a Hugo Chávez lo que Salvador Allende había comprobado en Chile en 1973, pagando por ello el precio de su propia vida: la vía pacífica y democrática al socialismo es imposible.
Hace 90 años la Revolución Rusa, hace 58 años la Revolución China y hace 48 años la Revolución Cubana – por mencionar los casos más destacados – probaron a propios y ajenos que imponer con las armas un poder dictatorial ejercido por los dirigentes del partido revolucionario de modo implacable (lo que el marxismo – leninismo, stalinismo - trotskismo – maoísmo – castrismo llama “dictadura del proletariado”), es el único modo posible de abolir la propiedad privada y el capitalismo e imponer el socialismo.
Contrario sensu, el proceso que se dio a partir de 1989 con las luchas de los obreros y el pueblo polacos y la caída del muro de Berlín y que condujo a la disolución de la Unión Soviética en 1990, demostró que es posible la vía pacífica de retorno desde el socialismo y la dictadura, al capitalismo y la democracia.
Una enseñanza similar a la que están dando, a su modo, la República Popular China, Vietnam y Corea. Oramos y confiamos para que esa sea también la vía que siga transitando Venezuela y que recorra Cuba para poner fin a la dictadura y al régimen socialista, evitando la tragedia de la dictadura que debió padecer Chile.
