OTRA VEZ BIELSA

 

Por Christian Sanz

 

Nuevamente el bien informado Sanz nos  recuerda algunas de las travesuras de Bielsa, ex  canciller polifacético, oscilante entre su vocación literaria y jurista y su amor por el alto riesgo de las operaciones especiales. En eso, es  nuestro Antonini Wilson, pero con el rostro barbado  de los daguerrotipos que  conquistaron el desierto o convirtieron a las Islas Malvinas, durante la efímera gobernación de Vernet- sanguíneo hombre de Hamburgo –en un puerto  franco para esclavos africanos.

 

 Probablemente sea redundante   acusar a Bielsa de operaciones secretas.Su vinculación  con Pinochet esta probada.Tambien, su relación con el   II Cuerpo de Ejercito en los años de plomo.Finalmente, su  tarea de aplicado  activista en beneficio de una empresa que se ocupa de pasaportes, licencias de conducir, sistemas de encriptación de datos  y otras aplicadas  menudencias tecnológicas.

 

Su   vocerista oficial, luego de ser descubierta por esta  página con el simple expediente de visitar la Cancillería , la señorita Betina Chillier, se ha llamado a sosiego.
Es probable que ahora reaparezca pero sabemos bien que calibre necesitamos para desarbolarla.
Igualmente el  hiperactivo Bielsa  es más divertido que Taiana. El primero juega  simultáneas   en ajedrez, el segundo cultiva  los bastonazos de la gallina ciega.
Resultados patéticamente a la vista.
Vamos a lo que nos redescubre Sanz como en un libreto de Paúl Auster o de De Lillo  sobre el  pluridisciplinario Bielsa.
 
    Hace poco menos de un año, Tribuna de periodistas publicó una investigación que dejó al descubierto que el ex canciller Rafael Bielsa tenía a su cargo una especie de "grupo de choque" encargado de hacer operaciones políticas de diversa índole, apelando a todo tipo de recursos incluyendo la violencia y el espionaje.
    

"Hay otro Bielsa que se esconde detrás de esa máscara políticamente correcta. Es una faceta que nadie conoce y que tiene que ver con actividades oscuras de diverso nivel, surgidas de un 'grupo de tareas' que responde a sus dictados desde hace años. Operaciones de todo tipo han surgido de sus entrañas y, créase o no, en estos días ese grupo sigue moviéndose en las sombras", publicó este medio el 3 de marzo de 2007 (1).

 

    En ese marco, se denunciaron los detalles de una de las movidas de Bielsa efectuada contra un presbítero evangelista llamado Mario Aidor Cingolani, quien ocupó en los años 80 un importante cargo en la Secretaría de Comunicaciones y que se negó oportunamente a ser parte del mencionado grupo. A través de la "patota" de Bielsa, Cingolani ha sufrido -y sufre hasta el día de hoy- los aprietes y el seguimiento de ciertos oscuros personajes, situación que viene denunciando desde hace al menos cuatro años a través de diversos organismos gubernamentales sin éxito alguno.
   

La mayoría de sus denuncias se han dirigido al entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, por haber sido este el superior de Bielsa en algunos de sus sucesivos cargos políticos. Por caso, el 18 de diciembre de 2006, Cingolani envió una misiva a Casa de Gobierno en la que solicitó la "intervención del Dr. Kirchner en su carácter de titular del Poder Ejecutivo (...) somos objeto de acoso, amenazas, abuso de poder, entorpecimiento del ejercicio de nuestros derechos humanos y de una persecución religiosa (...) Se destacan la persecución de la que seríamos objeto por parte de un grupo paralelo relacionado al Sistema Nacional de Inteligencia, destacándose algunas de las operaciones sufridas, asimismo se expresa la cobertura que tendría este grupo por parte del entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el actual Diputado Nacional, Dr. Rafael Antonio Bielsa y su entorno.

 

    (...) El mencionado grupo estaría relacionado con actividad postal relacionada con el narcotráfico, pasaportes falsificados, entrada irregular al país de veintidos (22) valijas por la Aduana del Aeropuerto de Ezeiza, etc".
   

Las palabras de Cingolani jamás fueron desmentidas por funcionario alguno e incluso algunas de sus cartas fueron respondidas formalmente por la directora de documentación Presidencial, Elizabeth Miriam Quiroga. ¿Hizo algo el Gobierno respecto a la denuncia? Nada. No sólo no se investigó lo denunciado por Cingolani, quien en las cuatro entrevistas brindadas a este periódico dio escalofriantes detalles de las operaciones de este grupo, sino que no se resguardó mínimamente su seguridad personal. No es un dato menor si tenemos en cuenta que el presbítero fue intimidado en una docena de oportunidades.

 

    La única respuesta "oficial" provino por parte del propio Bielsa, quien se comunicó con quien escribe estas líneas a efectos de insultarlo e intentar una falaz defensa de su propia persona (2). No hubo debate posterior, querella o pedido de réplica formal por parte del ex canciller, a pesar del ofrecimiento de este periodista. Elocuencia aparte.
 
 
Bielsa y sus zonas oscuras
 
    Frente a la inacción por parte de algunos organismos del Estado, el miércoles 19 de diciembre de 2007 el presbítero Cingolani volvió a denunciar el interminable acoso sufrido por parte del grupo de Bielsa. Esta vez lo hizo ante la flamante presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien le mencionó: "me dirijo a usted -esta vez como consecuencia de haber asumido el cargo constitucional de Presidenta de la Nación- para solicitarle su intervención como nueva titular del Poder Ejecutivo Nacional sobre la violación de nuestros derechos humanos que sufrimos por ser objeto de una persecución religiosa, de la cual fuera oportunamente informada por nota en virtud de ser Senadora Nacional y Primera Dama.

 


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