Por Christian Sanz
Nuevamente el bien informado Sanz nos recuerda algunas de las travesuras de Bielsa, ex canciller polifacético, oscilante entre su vocación literaria y jurista y su amor por el alto riesgo de las operaciones especiales. En eso, es nuestro Antonini Wilson, pero con el rostro barbado de los daguerrotipos que conquistaron el desierto o convirtieron a las Islas Malvinas, durante la efímera gobernación de Vernet- sanguíneo hombre de Hamburgo –en un puerto franco para esclavos africanos.
Probablemente sea redundante acusar a Bielsa de operaciones secretas.Su vinculación con Pinochet esta probada.Tambien, su relación con el II Cuerpo de Ejercito en los años de plomo.Finalmente, su tarea de aplicado activista en beneficio de una empresa que se ocupa de pasaportes, licencias de conducir, sistemas de encriptación de datos y otras aplicadas menudencias tecnológicas.
"Hay otro Bielsa que se esconde detrás de esa máscara políticamente correcta. Es una faceta que nadie conoce y que tiene que ver con actividades oscuras de diverso nivel, surgidas de un 'grupo de tareas' que responde a sus dictados desde hace años. Operaciones de todo tipo han surgido de sus entrañas y, créase o no, en estos días ese grupo sigue moviéndose en las sombras", publicó este medio el 3 de marzo de 2007 (1).
La mayoría de sus denuncias se han dirigido al entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, por haber sido este el superior de Bielsa en algunos de sus sucesivos cargos políticos. Por caso, el 18 de diciembre de 2006, Cingolani envió una misiva a Casa de Gobierno en la que solicitó la "intervención del Dr. Kirchner en su carácter de titular del Poder Ejecutivo (...) somos objeto de acoso, amenazas, abuso de poder, entorpecimiento del ejercicio de nuestros derechos humanos y de una persecución religiosa (...) Se destacan la persecución de la que seríamos objeto por parte de un grupo paralelo relacionado al Sistema Nacional de Inteligencia, destacándose algunas de las operaciones sufridas, asimismo se expresa la cobertura que tendría este grupo por parte del entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el actual Diputado Nacional, Dr. Rafael Antonio Bielsa y su entorno.
Las palabras de Cingolani jamás fueron desmentidas por funcionario alguno e incluso algunas de sus cartas fueron respondidas formalmente por la directora de documentación Presidencial, Elizabeth Miriam Quiroga. ¿Hizo algo el Gobierno respecto a la denuncia? Nada. No sólo no se investigó lo denunciado por Cingolani, quien en las cuatro entrevistas brindadas a este periódico dio escalofriantes detalles de las operaciones de este grupo, sino que no se resguardó mínimamente su seguridad personal. No es un dato menor si tenemos en cuenta que el presbítero fue intimidado en una docena de oportunidades.
