La locura de Chávez se hizo mundial con Irán.
Los ayatolas, gente dura y experimentada, siguieron con simpatía a un loco sudaca, ya que era regalado.
Persia no tienen a Sudamérica como terreno de acción.
Para el imperio esto fue el límite.
Pusieron su bestial aparato de inteligencia a seguirlo al milímetro y combatirlo.
Le quitaron el Niño, curioso agregado un tanto tardío al rescate de las dos muchachas.
Cuando se dedican a operar lo hacen en serio, por citar los casos de Allende, Noriega, Uruguay de Mitrione o don Alfredo Yabrán, que en paz descanse.
Lo del Niño es sencillo pero genial.
Lo tuvieron guardado hasta que el loco arma lo de los "garantes".
Tiran la bomba y Tirofijo y Chávez sienten la estocada irremediable de la operación.
Todo lo de Chávez es falso, mediático, movido por petrodólares.
Marulanda enregará las mujeres a Chávez, incluso la Betancourt de regalo, pero es tarde.
Y en el arrastre de esta gran operación perdió Zarkozy también, que se hace el banana en territorio ajeno.
Lo que sigue es para mirar desde el balcón, como se decía antes.
Al Loco le toca ahora atender serios problemas internos, por eso cambió el gabinete.
Si lo bajan dos escalones más, lo matan en una revuelta interna al uso del país.