AUTOPISTAS DEL SUR

 

Por Edgardo Arrivillaga.

 

El 24 de marzo del golpe militar conmemorado por algunas ONGs paso totalmente desapercibido. El país real reclamaba la  insistente presencia de las cámaras televisivas  en el cruce dialéctico y  mediático y casi convergente dentro de su contradicción  de tres sectores sociales, que se entrecruzaban en   las carreteras argentinas, después de un extenuante  fin de semana  para turistas.

 

    El primero de los actores que despedazo  la  quietud del matrimonio presidencial refugiado en el Calafate, en un símil  criollo y algo chanta   de Elena y Nicolae Caeasescu en su agradable casa  transilvana , fue  la movilización directa y sin vueltas de la gente de campo.
   

Gente que unifico a sectores productivos, a la Sociedad Rural a la Federación Agraria Argentina, a los  pequeños  tamberos y  a toda   esa gente que  cultiva el gusto por el país viejo –la Patria vieja- y a la vez tienen  la aguerrida independencia de la gente de campo.

 

    Gente poco  trapera, corajuda que no tiene ni Same ni emergencias policiales a la vista .Gente que todavía habla de aviejato sin embrollarse que se podría tratar de una inverosímil violación de octogenarias en un barrio tanguero de la ciudad puerto.
Caballito?
Little horse?
La Boca?

Interpretación  morbosamente cittadina, ácidamente porteña  de la cosa.

 

    El segundo sector  y que el Indec  no registrara  en sus orwellianas estadísticas  de la memoria que se olvida de si misma  con un sistemático recambio de funcionarios  ,es el conductor abnegado que volviendo de sus vacaciones se encontró filosamente atrapado, como un  cuero en una curtiembre o en un viejo saladero del 700  , entre los  ruralistas,  el sol, los niños propios y ajenos,  es decir detestables , la sed, la falta de sanitarios-ningún Comité de Crisis previó  naturalmente la cosa - y el desembarco  con cara de guerra de la Gendarmería Nacional con su aspecto de  perdidos Robocoops ,que daban un  toque  de sorprendente  y algo aparatosa  ciencia ficción a toda la puesta.
La guerra de los Mundos  aterrizando en el mundo pastoril de Echeverría.
   

Que las camionetas de la fuerza llevaran la sigla Haganah Lt, que es el nombre de la empresa pero también del  primitivo ejercito de Israel después de la fusión de  Mossad Aliya Bet, Irgum y justamente Haganah  ,  agregaban un  divertido toque exótico; casi ucronico,  a esa escaramuza de facones de  tierra adentro en un mundo de producción agraria altamente tecnificada.

 

    Pero  el guinness para el gobierno no lo dieron  la falsa dureza de Losteau-parece hecha casi para reclamar  con bríos un glorioso destierro , ¿Harvard quizás  ? ni las declaraciones de los previsibles agentes del caos virtual  como Delia ,sino  los  inesperados squadristis de Hugo Moyano que  intentaron con 400 camiones establecer una especie de  línea de defensa avanzada de Teruel , en una metaforizada  y  anacrónicamente  lejana guerra civil española frente al avance del prodigiosamente fascista, naturalmente  ,  reaccionarismo  agrario nacional.
   

Probablemente nadie del gobierno  revisó los programas de educación que  se aprobaron durante  la gestión del   sombrío y barbado Filmus.

 

     Allí se recomienda para los adolescentes leer  el  brevísimo relato  “ Autopistas del Sur “  de Julio Cortazar, que anticipaba la historia de un  embotellamiento  por una crisis gremial  y la situación de huis clos que  provocaba en los  automovilistas  desesperadamente atrapados  en las puertas de  esa Paris inalcanzable .Cortazar escribió sobre el hacinamiento y la ecología pero  se  sospecha que en esta precisa situación tendría serias dificultades para  interpretar de que lado colocarse ;el de la izquierda posible ?,eso es K , el de los valores tradicionales con un inevitable guiño Pasoliniano que conformaría a los metro sexuales y a la tradición antindustrial  a la vez ? o  del   lado del hombre de  aceite ,engranajes, ruedas, cambios, frenos e insomnios de alcohol que implica el  rudo  sindicato de  los Jimmy Hoffa locales ?
  

En ese sentido es interesante que el gobierno  cultor del progresismo  cortazariano  haya terminado por recurrir a Moyano,ya estrenado   el año pasado  en su lucha contra el supermercadismo  chino  con bastante éxito en términos de  épica  elegiaca nacional.

 

     Pero en este caso el resultado de la crisis del campo será mucho más  larga y dolorosa que la solución  propuesta por el argentino expatriado  en su breve relato.
    Habrá que sentarse, ver y esperar.
    

Entre  tanto un enorme corralito se ha extendido sobre la gente de campo.

 

    Un corralito que ahorra pérdidas de mercados  a las enormes multinacionales como Bunge y que apunta simplemente a la concentración de la petroproteina sojera  que nutre  a la Argentina  y al modelo intervencionista  en muy pocas manos y en general   transnacionalizadas
    Y también en algunos amigos
    De los amigos.
    Don Enrique, el hombre que hablaba con Londres ya desde 1975, de hecho fue uno de los cultores del movimiento militar del 24 de marzo   sabe bien de estos asuntos.

Un corralito de características mayores pero con  un elemento en común. El  perjuicio  transversal y oblicuo  hacia sectores socialmente entrecruzados de la sociedad  que crearon exactamente  el sismo  que   catapultó las primeras grietas en la estructura aliancista del  ex presidente Fernando De la Rua.

 

Las mujeres y los chicos  que arrea  Moyano  tienen la costumbre ritual  de  comer carne,  buenos asados,  leche de buena calidad.
 Esa que  ahorra la celulitis, usted comprende ….
    Los moyanistas son camioneros, pero a la vez  consumidores.
    Como todos los demás.

 

 


 

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