Se agudizará el conflicto del campo

 

HACIA EL FIN DE LA AVENTURA

 

Por Carlos Manuel Acuña

 

Si para el comienzo de la semana próxima Cristina Kirchner no anuncia la suspensión del incremento de las retenciones a las exportaciones cerealeras y una modificación profunda de plan económico en marcha,  puede inferirse con facilidad que comenzará una segunda etapa de alto voltaje que poseerá un definido corte político que puede provocar categóricos cambios en el rumbo del país.
 
Hace unas horas, en la localidad pampeana de General Pico se produjo una concentración de centenares de tractores y otras maquinarias agrícolas, cuyos portadores no solamente ratificaron todo lo actuado durante el paro agropecuario, sino que también reiteraron que éste se prolongará hasta las últimas consecuencias. Entre ellas, el desabastecimiento de alimentos de distinta naturaleza y el faltante de combustible, pese a que esto último no perjudicará a los productores ni a los organizadores y dirigentes del paro, que recogieron promesas de ayuda en tal sentido por parte de otros sectores adheridos de hecho.
 
Pese a las dificultades, la situación que se vive cuenta con el respaldo de la opinión pública - especialmente del interior - y de los centros urbanos grandes y pequeños pese a que ya sufren las consecuencias de lo que ocurre.
 
Tal como lo sostuvimos ayer, los cortes de rutas se extendieron más allá de la Pampa Húmeda y protagonizan sucesos similares en otras provincias además de La Pampa. Entre ellas, podemos mencionar Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Córdoba. En esta última funciona la conducción de la Confederación Agropecuaria de la Tercera Zona (Cartez) perteneciente a CRA, que es uno de los centros operativos de lo que allí ha ocurrido y ocurre. El Gobernador ordenó a la Policía local que frenara un "tractorazo" que se dirigía a la Casa de Gobierno, pero no pudo evitarlo. De hecho, las Fuerzas Policiales y de Seguridad hicieron saber su solidaridad con el paro del campo, lo que constituye todo un síntoma del proceso sociopolítico que vive la República. Otros centros de organización son los que responden principalmente a la Federación Agraria Argentina, pero la realidad indica con claridad que son las bases del sector productivo - al que se agregan otras especialidades - que espontáneamente han salido a reclamar por sus derechos y supervivencia. Tan firme es la decisión de los protagonistas de este proceso inédito en el País, que las últimas lluvias no arredaron a quienes producen los cortes de rutas y que otros protagonistas de la vida pública del país - el hijo del estanciero sindicalista Hugo Moyano, entre otros - se sintieron obligados a enviar mensajes en el sentido de que el anuncio de la orden a los camioneros para que intenten superar y hacer retroceder a los piquetes del campo, es de cumplimiento imposible, motivo por el cual quedará sólo en palabras determinadas por la necesidad política. Este reconocimiento es de particular y obvia importancia, aunque no hay que desechar que algunos impacientes provoquen hechos que nadie desea.
 
El desconocimiento por parte del gobierno respecto de las complicaciones económicas y financieras es tan alarmante, que no sabe en que medida varios de los grupos que forman "pools de siembras" cuentan con el respaldo financiero o tierras pertenecientes a grupos internacionales de inversión, que a su vez tienen sus accionistas a los que les deben explicaciones respecto de la marcha de los negocios, especialmente si éstos se retraen.
 
Por cierto, las autoridades argentinas y los políticos en general desconocen este y otros factores de la compleja problemática ahora afectada, lo que no es de sorprender dado la escasa o nula capacidad intelectual y cultural de éstos, con las excepciones de siempre.
 
Curiosamente, ha sido el mismo gobierno que por inoperancia y terquedad - además del determinante factor ideológico y la sobreestima con que actúa - el que se ha quedado encerrado frente a cualquier posibilidad de arreglo o negociación. La insistencia en agredir a los hombres de campo y la ratificación reiterada en el sentido de que no se modificarán las retenciones, lo han dejado entre la espada y la pared: si da marcha atrás, se descalificará políticamente y abrirá el camino a nuevas exigencias correctivas por parte de la ciudadanía que deteriorará más aún a los protagonistas oficiales y si a la inversa, insiste en mantener las medidas retentivas, las consecuencias serán muy graves y afectarán políticamente la estabilidad del kirchnerismo, un asunto del que también participarán varios gobernadores interesados en modificar las reticencias centralistas a la coparticipación de fondos federales cuyo contenido no se alimenta con las retenciones. También, estos gobernadores están molestos con el poder hegemónico que se maneja más desde Puerto Madero que desde la Casa Rosada, lo que altera las posibilidades políticas y electorales del futuro. Por ejemplo, el intento de Néstor Kirchner por controlar al Partido Justicialista - al menos en sus formas y apariencias legales - genera serias resistencias internas, problemas todos éstos que confluyen simultáneamente con la protesta del campo. Por eso nuestro título utilizado en el informe de hoy.
 
Al respecto, debemos añadir que el factor más importante de lo que sucede, es la firme decisión de los productores que tampoco pueden ni quieren dar marcha atrás, circunstancia que desde hace pocas horas es evaluada por algunos observadores más sensatos del oficialismo. Por eso, la elaboración del discurso que Cristina Fernández de Kirchner pronunciará el lunes o martes, es motivo de grandes discusiones. Los más influyentes del entorno del matrimonio presidencial sostienen que "les doblaremos el brazo a estos oligarcas", frase que no sólo evidencia un desconocimiento conceptual acerca de lo que es "oligarquía", sino también el hecho de que ésta si ahora no es ajena al poder, es porque el poder mismo es oligarca, es decir, constituye un "gobierno de pocos fundado en la capacidad económica que genera en su provecho" 

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