A medida que transcurren las horas nuevos acontecimientos que ya incursionan en el terreno político cómo consecuencia de la irreductible posición del Néstor Kirchner - el verdadero presidente de facto de la Argentina - en aceptar un arreglo con el sector agropecuario - amenazarán la estabilidad del gobierno. El estado de ingobernabilidad avanza cada vez más rápido y abrió el camino para especulaciones de toda naturales que comprometen incluso a los gobernadores. Hoy a la tarde, el senador por Santa Fe Carlos Reuteman y el gobernador de Córdoba -provincia donde en el momento de escribir éstas líneas registra casi cuarenta cortes de rutas - Juan Schiaretti, mantuvieron una reunión secreta cuyos términos se mantienen en secreto.
Indudablemente, el tema de la conversación giró alrededor del conflicto y su rápida evolución, habida cuenta que los rumores y especulaciones hablan de un posible reemplazo de Cristina Fernández de Kirchner, eventual instancia que incorpora el interrogante acerca de qué podría suceder después. Por su lado, el ministro del Interior Alberto Fernández, quien debió desmentir por orden de Néstor Kirchner la leve posibilidad de llegar a un acuerdo con los productores después de haberse reunido con ellos, resolvió no renunciar hasta agotar su esperanza de convertirse en el representante de una corriente más sensata dentro del gobierno. Para ello y en busca de apoyo, organizó hoy un almuerzo al que invitó a distintas figuras representativas del oficialismo, pero apenas si concurrieron una media docena de personajes menores, entre ellos la ministro de Defensa Nilda Garré que poco y nada suma a la crisis.
Así las cosas, los organizadores de Mectolactia, una de las principales muestras de lechería que debía inaugurarse en la ciudad de San Francisco - posiblemente el principal centro de la cuenca lechera santafecina - resolvieron suspenderla a la espera de saber a qué atenerse, en tanto los expositores e interesados en el tema anunciaron a su vez que se sumaban a los reclamos del campo. Lo mismo sucedió en Oncativo con ExpoAgro, en tanto la Federación de Camioneros del Norte, con sede en la provincia de Córdoba, resolvió plegarse a la posición adoptada por los productores, iniciativa que tiene notable importancia frente a las amenazas del sector metropolitano de los camioneros que responde a Hugo Moyano, de concurrir a determinadas concentraciones de hombres de campo para cumplir con aquello de Pablo Moyano en el sentido de que "o pasamos todos o no pasa nadie". Moyano hijo aludió con sus palabras a la política adoptada por el agro de dejar pasar exclusivamente a aquellos camiones que transportaran alimentos perecederos - incluso con hacienda destinada a faena - y vehículos particulares, para no molestar a las poblaciones urbanas. Más aún, se conoció que Pablo recibió mensajes muy claros en el sentido de que no sería saludable que se intente molestar al ya restringido tránsito por las rutas.
Mientras tanto, en la ciudad de Mar del Plata se registra una concentración de tractores y maquinarias agrícolas para demostrar la firmeza del repudio contra las maniobras dilatorias del poder central que no concreta las promesas ofrecidas a los dirigentes del sector en conflicto. Este hecho constituye también un mensaje bastante directo al gobernador Daniel Scioli quien hasta el momento guarda un prudente silencio ante este escenario tan complejo, movido y expectante.
Al respecto, algunos analistas consideran que las presiones del campo quedarán centralizadas en los gobernadores e intendentes de las distintas provincias, pues ellos también son afectados directos por el centralismo fiscal. Tan es así, que cualquiera que se arriesgue a mostrar simpatías por el ruralismo, inmediatamente desde la Casa Rosada se imparten instrucciones para que no les envíen los recursos que les corresponde, lo cual aviva la inquietud con relación al futuro pues cabe la pregunta sobre que sucederá sino se pueden pagar los sueldos. Así, ya ha nacido el fantasma de la inseguridad por un lado pero por el otro, el de una peligrosa compañera como es el posible estallido social, escalonado pero contagioso.
Para cualquier observador imparcial no le resulta difícil aceptar que de esta manera la gobernabilidad dejará de existir cada vez más rápido con imprevisibles consecuencias que nadie se anima a imaginar o al menos, expresar en voz alta.
Para mañana está previsto una concentración nacional de productores y de quienes los acompañan en su causa - comerciantes y personal en general - en el Chaco, lo que entre otras cosas no solamente es una demostración de fuerza, sino también una presión al gobernador Capitanía, todavía renuente a definirse. De lo que surja de esa acumulación de mujeres y hombres decididos a no retroceder ni un paso - cómo también lo dicen los entrerrianos que controlan el túnel subfluvial - pese a la presencia de la Gendarmería Nacional que hasta el momento parece acatar las directivas del gobierno en cuanto su presencia en los lugares asignados, pero sin actuar. Para los conocedores de esto último, hay una explicación: buena parte de sus integrantes son hijos o parientes de pequeños productores y conocen a la perfección las intimidades del problema que ocupa el centro de las preocupaciones de todo el mundo y el sentido confiscatorio que poseen las retenciones móviles que Kirchner quiere imponer suceda lo que suceda. Hasta ahora, el único lugar donde se registró un encontronazo protagonizado por la Gendarmería, fue en una concentración de elementos pertenecientes al Partido Comunista Revolucionario (PCR) que impedían el tránsito entre y hacia el aeropuerto de Jujuy hacia donde había viajado Cristina para participar de un acto menor. Los manifestantes fueron dispersados con balas de goma.
Mientras todo esto sucedía y se conocía la dura posición de De Angelis en sus discursos, se supo que éste irá mañana a Córdoba desde donde, a su vez, viajó a la Capital Federal el ministro de Gobierno, Dr. Caserio, quien se entrevistó con el secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación, Zannini, a quien le trasmitió que las retenciones debían suprimirse. Hay que recordar que tanto Zannini como Parilli - dos expresiones que podemos calificar de "montoneras" en el centro del poder político, fueron quienes en cierta medida boicotearon el almuerzo al que nos referimos más arriba y que Alberto Fernández había convocado para dar una señal de fuerza en favor de una actitud más prudente y moderada.
Mientras tanto, crecen toda clase de rumores, desde los que afirman que el gobierno estudia la posibilidad de expropiar campos cuya superficie supere las 1.500 hectáreas - sin especificar lugares -, otros pertenecientes a la Iglesia Católica, intervenir cuentas corrientes de más de 50 mil pesos a cuyos titulares se les entregaría una especie de "bono patriótico" hasta la presencia de elementos armados en el conurbano en cantidades importantes.
La mención de estos dislates que en su momento consignó la agencia Seprin, la hacemos sólo a título referencial del estado de los ánimos, de lo cual también es un indicio la presencia de Hebe de Bonafini en la Casa Rosada acompañada por un grupo de activistas a los que se hizo pasar como "campesinos del Chaco" que hipotéticamente concurrían para brindar su apoyo a la política anticampo.
Simultáneamente, se supo que surgieron otras fisuras en el frente gubernamental, al renunciar el piquetero de Barrios de Pie, Depetri, quien consideró que no era viable la idea que ayer se puso en marcha de concurrir a los supermercados para que éstos bajen compulsivamente los precios de sus productos. Hubo gestiones reservadas para que Depetri no manifieste públicamente su disidencia, en tanto se conocía que en el seno de los diputados oficialista surgía una firme división entre quienes apoyan irrestrictamente a Kirchner y quienes se oponen a las retenciones y otras normas contrarias a la producción. Entre estos últimos está el ex gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá. Las bolsas de Comercio y de Mercados a Término están desiertas, la inmovilidad productiva es prácticamente total, la escasez de combustibles ahonda el mal humor y Néstor Kirchner suspendió el gran acto público que pensaba realizar para celebrar su autodesignación cómo presidente del Partido Justicialista y trasladarlo a la modesta cancha de fútbol del Club Almagro.