Posiciones divergentes respecto del IAPI

Hemos puntualizarnos cuán diversas y complejas eran las funciones del IAPI y cómo éstasafectaban intereses concretos de distintos sectores de la sociedad –industriales, comerciantes,agricultores, importadores. La intervención del Instituto tocaba áreas vitales de la economía delpaís. No sólo se controlaba qué mercaderías importar, a qué precio y con qué aranceles, sinotambién qué debía producirse en el país –al determinar precios de cereales y carnes– y a quiénesdebíamos vendérselo en el exterior. Se regulaba el abastecimiento interno y se protegía a laindustria nacional.El IAPI, desde su creación hasta mediados de 1949, pertenecía a la órbita del BancoCentral, junto con el Banco de Crédito Industrial, el Banco Hipotecario, y la Caja Nacional deAhorro Postal. Como vemos, era un elemento clave en la nueva política económica peronistaejecutada por Miranda desde el Banco Central. De la lectura de los diarios, las revistas y los debatesparlamentarios de la época, podría afirmarse que no existió otro organismo estatal creado por elgobierno que encendiera tantas polémicas y críticas. Intentaremos sintetizar las diversas posicionesque se sostuvieron. Descubrimos tres líneas principales: de oposición total; de defensa a ultranza; dedefensa crítica.

 

De oposición total

Esta posición, que surgió y tomó fuerza desde los inicios del Instituto, giraba en torno de lassiguientes ideas: El IAPI debía ser atacado, pues imponía restricciones a la “libertad de comercio”.Los “cuantiosos” beneficios que el IAPI obtenía de la comercialización de los productos agrícola -ganaderos no volvían al productor rural. El IAPI era el instrumento del que se valían losfuncionarios del gobierno para realizar actos delictuosos o “negociados”. Ejemplo del primerargumento son las declaraciones del diputado por la provincia de San Luis, del PartidoConservador, Reynaldo Pastor: “…qué razones tiene el Poder Ejecutivo para mantener el régimende monopolio del Estado en la compra y venta y exportación de las cosechas, contrario al principiode la libre comercialización a que aspiran los agricultores argentinos” 4.Esta postura, que poseía fuerte sustento filosófico dentro de un sector social, fue endefinitiva la que perduró con el correr del tiempo, y se vincula estrechamente con las profundasraíces que el “liberalismo” político y económico poseía y aún hoy posee en la Argentina. Lasdudas sobre cuál era el sistema económico más adecuado –estatismo o libre empresa– aparecentempranamente aún en sectores políticos del peronismo: “Esta es una cuestión que algún día elSenado tendrá que abordar a fondo.

 

Tenemos que resolver si debemos proseguir con el sistema deventa por una sola mano, por el Estado al extranjero, o si debemos abrir libremente la concurrenciapara venta al exterior; si debemos volver a la clásica ley de la oferta y la demanda, que es la buenaley de la economía política a través de todos los tiempos, o si debemos continuar con el sistema deventas que rige actualmente. Hasta ahora las cosas han salido bien: se ha comprado y se ha vendidocon ganancias considerables, que antes obtenían los acopiadores, como Bunge y Born, y otrosintermediarios de nuestros cereales; esa diferencia ha quedado en las arcas de la Nación, a favor deésta. Pero no sé si se podrá continuar así” 5.El diputado Silvano Santander, de la Unión Cívica radical, líder de la campaña en contra delIAPI en la Cámara, preguntaba al Poder Ejecutivo en 1948: “Cuál ha sido el crit erio económico,financiero, comercial y jurídico del IAPI en su acción monopolizadora como importador yexportador, y si en concepto del Poder Ejecutivo aquél actúa dentro de los lineamientos de la ley desu creación” 6. Aquí se estaba poniendo en duda la legitimidad del monopolio que el Estado abíapretendido ejercer.

 

Esta misma idea es retomada por los responsables del golpe de Estado de 1955.En los Considerados del decreto Nº 2.539 que ordenó la liquidación del Instituto, el GeneralLonardi afirmaba: “Visto el propósito enunciado por este gobierno de dejar librada a la iniciativaprivada el ejercicio de las actividades comerciales… Considerando que el IAPI se ha caracterizadono sólo por una desacertada gestión comercial y financiera, sino también por constantes einjustificadas intervenciones en distintos aspectos de la actividad económica…”.El segundo argumento apuntaba hacia otros criterios. Se aceptaba el monopolio estatal, perose cuestionaba a qué sectores o grupos sociales se debía beneficiar ese monopolio. La oposicióninsistía en que las ganancias que el Instituto había obtenido en la comercialización de los productosagrícolas, las habían invertido en el sector industrial. En síntesis, que las riquezas producidas por elcampo, habían posibilitado el desarrollo industrial y éste se hacía a costa del trabajo rural.

 

En reiteradas oportunidades la política del Poder Ejecutivo fue cuestionada y se intentaroninvestigaciones sobre este tema. El radicalismo asumía la defensa del sector agrario. Cabríapreguntarse por qué, mientras la comercialización de las cosechas argentinas, desde fines del siglopasado, se realizaba en el ámbito de la actividad privada, no se oyó ninguna voz en el Parlamentopreguntando quiénes obtenían las ganancias y dónde se invertían las mismas. Parecería que existeuna legitimidad propia del lucro privado, que el lucro estatal no posee. En síntesis, la oposición(diputado Mac Kay) sostenía: “Censuramos que las ganancias obtenidas en la comercialización dela producción –más de 2.000.000.000 de pesos, según lo expresó el propio Presidente de la Nación–no vuelvan al productor y se inviertan en actividades ajenas a las específicamente agrarias” 7.El tercer argumento condenaba al Instituto por los supuestos “delitos” cometidos po r susfuncionarios. Entre los proyectos de resolución, pidiendo al gobierno investigue estos “negociados”,los del diputado Santander son típicos. El entonces diputado Agustín Rodríguez Araya, de la UniónCívica Radical, también solicitó investigaciones, sobre un elevado número de hechos. Entre ellos:-Compra de 997 “jeeps” nuevos según el contrato y que al recibirlos resultaron usados y endeplorable estado.4 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 6º, 12 de junio de 1947, página. 69.5 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 115º, 13 de marzo de 1947, página 469.6 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 8º, 2 de junio de 1948, página 560.7 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 6º, 12 de junio de 1947, página 606.

 

-Compra de 3000 vagones que resultaron inútiles y no pueden ser utilizados, por ser detrocha distinta a las del país.-Otorgamientos de privilegios a la firma Peña y Marini, para el armado y venta de más de400 automotores.Si bien, a nuestro entender, este tipo de críticas era la menos profunda respecto del accionardel Instituto, hemos podido observar, a través de las lecturas parlamentarias, que fueron las másdifundidas, y en ellas se invirtieron ingentes sesiones. Las largas y fogosas discusiones secaracterizaban por ahondar las diferencias políticas, herir el honor de funcionarios y conducir losdebates por laberintos interminables de detalles, tales como kilometrajes de “jeeps” usados en laQuinta Presidencial, parentescos entre “supuestos” beneficiarios y empleados, etcétera.En la Cámara de Diputados, Santander (UCR) acusaba así: “Esta cuesti ón relacionada conel Instituto Argentino de Promoción del Intercambio debe llamarse a la reflexión, ya que no se tratade un asunto sencillo, sino complicado y de gran responsabilidad. Sobre él hemos hecho ycontinuaremos haciendo acusaciones concretas relativas a hechos irregulares perpetrados… ¿Porqué no se ha dado cumplimiento a la disposición que determina que el IAPI debe dar cuenta de sugestión ante el Congreso?...” 8.El diputado por la provincia de San Luis, Reynaldo Pastor (Partido Conservador) realizabauna síntesis cuando decía: “El IAPI no sólo ha servido para comprar la producción argentina yvenderla a un precio que significa el despojo de las dos terceras partes del trabajo de los productoresargentinos, sino que también ha servido para comprar en el extranjero maquinarias, materiales ymanufacturas completamente inútiles para las necesidades del país; ha servido para facilitar laestafa a los intereses públicos nacionales en personas que han ido al extranjero y han hecho compraspor precios viles de materiales y mercaderías totalmente inútiles, que han vendido ganando cientosde millones de pesos” 9.

 

Desde el ámbito periodístico, también el Instituto sufría duros ataques. Rodolfo Puiggróscomenta lo publicado en Argentina Libre, el 7 de agosto de 1947, periódico representativo de losintereses británicos en la Argentina: “Debe cesar el IAPI y debe restablecerse la libertad decomercio” 10.Del mismo modo, los intereses norteamericanos, mediante su periódico local el EconomicSurvey, hablaba del “pernicioso papel del IAPI”, solicitando la disolución del mismo, y losinconvenientes que el artículo 40 de la Constitución Nacional de 1949 causaban a las empresasextranjeras que ya habían invertido capitales en el país o que quisieran venir a hacerlo.

 

De defensa a ultranza

La posición sustentada por Antonio Cafiero, en su libro De la economía social-justicialistaal régimen liberal-capitalista es un ejemplo muy claro de esta línea de pensamiento, y realiza unabrillante apología del Instituto. El autor sostiene que el IAPI rompió con el monopolio que existíasobre la comercialización de los productos agrícolas, que sometían al productor rural a una efectivaservidumbre medieval: “Desde los acopiadores de campaña, pasando por los corredores,comisionistas y especuladores de cereales hasta llegar a los exportadores, circulaba la principalriqueza argentina dejando en cada etapa partes sustanciales del fruto de los esfuerzos de losproductores. Un sistema comercial de crudo capitalismo y un complejo de prácticas abusivas ydesleales succionaban implacablemente tanto la economía del productor como la del país…” 11.8 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 170º, 30 de junio de 1949, página 1233.9Ib-idem., páginas 1237 y 1238.10 Rodolfo Puiggrós. Libre empresa o nacionalización en la industria de la carne. Editorial Argumentos,Buenos Aires, 1957, página 202.11 Antonio Cafiero. De la economía social-justicialista al régimen liberal-capitalista. EUDEBA. BuenosAires, 1974, página 171.

 

Los precios de los productos eran arbitrariamente decididos por las cuatro empresasexportadoras que, organizadas monopólicamente, acaparaban casi el 90% de la producción. Bungey Born Ltda., Luis Dreyfus y Cía., La Plata Cereal Co. y Louis De Ridder Ltda. obtenían grandesbeneficios vendiendo en el mercado internacional los cereales que a costos menores habíancomprado en el mercado interno.

 

Respondiendo a las opiniones de la oposición apuntadasanteriormente, Cafiero dice: “Ninguna de las instituciones y sistemas creados para ejecutar elprograma de independencia económica abordado por el gobierno peronista ha sufrido más ataquesni diatribas que el IAPI… un coro concertado ha anatematizado las funciones y la accióndesplegada por el IAPI en los tonos y con los argumentos más variados, muchos de elloscolindantes con la procacidad. Al productor de campo se le ha dicho que el IAPI se quedó con elfruto de su esfuerzo; a los usuarios de materias primas importadas, que el IAPI encarecíaartificialmente los precios de importación; se ha denunciado en términos melodramáticos el‘despilfarro’ en la adquisición de algunos elementos, se ha atribuido al déficit arrojado por elorganismo… el origen de la inflación; finalmente se lanzó la especie de los negociados cometidospor funcionarios y allegados a la Institución… En lo que a ‘negociados’ concierne, solo el tiempopodía dar la perspectiva exacta de la veracidad de las acusaciones que con tanto alboroto seformularon en su momento. Después de las exhaustivas investigaciones realizadas no sólo en laJusticia, sino en los propios tribunales revolucionarios, como fueron los de la Junta de RecuperaciónPatrimonial, no solo quedaron levantadas sin cargo de ninguna naturaleza las interdiccionesdispuestas sobre las firmas acusadas de haber recibido ‘favoritismo’ del IAPI, sino que en ningúncaso se ha podido probar la existencia de dolo o delito alguno cometido por los funcionarios quetuvieron –a lo largo de su existencia– la responsabilidad de conducir los destinos de lainstitución” 12.

 

Desde una concepción más política, Arturo Jauretche, argumenta a favordel Instituto: “Defendíamos pues, el precio internacion al de nuestros productos, unificando lacomercialización en un organismo del Estado, beneficiándonos del transporte y del seguro,exportando trabajo a través de la exportación de materia prima cada vez más elaborada, yrompíamos el bloqueo internacional, de origen político, de la unanimidad de las grandes potencias,y el de origen comercial de los grupos monopolistas de nuestra exportación, forzando a través de lostratados bilaterales la apertura de nuevos mercados, y liberando nuestros precios del papel bajistaque les hacían jugar los consorcios internacionales” 13.Rodolfo Puiggrós agregaba: “Nada parecía molestarles tanto –a los Estados Unidos– comoel IAPI, que en 1947 ganó más de 1.200 millones de m$n en la comercialización de las cosechas yera una fuente de divisas para nuestro país.

 

La nación proteccionista por excelencia movilizó atodos los falsos apóstoles de la democracia en abstracto para exigir el desmontaje del IAPI y detodas las empresas del Estado” 14.Alfredo Morales, el ex-Ministro de Economía peronista, se pronunció también a favor delinstituto. Frente a la conocida crítica de que el IAPI abonó a los productores agrícolas preciosinferiores a los del mercado internacional, el ex- Ministro responde: “En términos generales no escierto…En t odo caso, eso pudo acontecer en la inmediata posguerra en que la demandainternacional elevó extraordinariamente los precios. Pero a partir de 1949 estos descendierondrásticamente y en los años posteriores a 1951 el IAPI pagó precios que superabanconsiderablemente el nivel mundial de los mismos… 15.También en el ámbito parlamentario, los legisladores peronistas hicieron12 Ib-idem, páginas 179 y 180.13 Arturo Jauretche. Política y economía. A. Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1977, página 75.14 Rodolfo Puiggrós. Op.cit., página 196.15 G. Malgesini y N. Alvarez. El estado y la economía. 1930-1955. Tomo II. Historia TestimonialArgentina. Centro Editor de América latina, Buenos Aires, 1983, páginas 51a 61.la defensa del organismo tantas veces atacado: “…el IAPI no es una institución monstruosa, sinouna institución patriótica, que ha permitido la recuperación económica de la República. Sin el IAPI,hubiera sido un mito la recuperación de los ferrocarriles; hubiera sido un mito la construcción delgasoducto; hubiera sido un mito la creación de la marina mercante. En una palabra, sin el IAPI nohubiéramos podido realizar esa gran obra de nuestro presidente, que es la independencia económicaargentina….Sin el IAPI nuestro pueblo no podría tener pan barato, aceite barato, carne barata, papasbaratas” 16.

 

Un año más tarde, el mismo diputado Eduardo Colom reiteraba: “El señor Diputado por laCapital (se refiere al diputado radical Dellepiane) no puede agraviarse porque el IAPI exista, ya queél ha facilitado la independencia económica argentina” 17. El diputado Siboldi agregaba: “Señorpresidente: cada vez que la Honorable Cámara debe tratar algún asunto vinculado a las industriasagropecuarias, se alzan en este recinto voces airadas, por momentos virulentas, contra la instituciónestatal encargada de la comercialización de los productos que de ellas provienen; los diputados de laoposición, en su afán –infructuoso, por cierto– de encontrar puntos vulnerables en la conducción denuestra política económica, arremeten invariablemente con el IAPI, para ellos el talón de Aquiles,sin darse cuenta de que ese organismo de neta concepción revolucionaria ha dado al país y almovimiento peronista grandes soluciones que le han permitido llevar adelante su obra social, que sefundamenta en la prosperidad económica” 18.

 

De defensa crítica

Juan Carlos Esteban es quien expone claramente esta posición.

 

El autordefine como “capitalismo de Estado” al proceso económico iniciado por el peronismo en 1945, queconcluyera diez años después con el golpe de Estado de 1955. Este proceso se caracteriza porfortalecer un Estado que ahora se apropia de la renta producida por el comercio exterior y controlael sistema bancario –hasta ese entonces en manos de la burguesía especuladora e intermediaria quegiraba sus ganancias al mercado internacional–; dispone de mayores recursos, decide invertirlos enel sector productivo y origina un ciclo de capitalización creciente.La estructura comercial y financiera argentina presenta, hasta el acceso del peronismo algobierno, un carácter parasitario y burocrático. Dos importantes decisiones rompen con esteesquema imperante y posibilitan la expansión económica: El monopolio sobre el comercio exterior:creación del IAPI y la centralización y nacionalización del crédito: la nacionalización del BancoCentral. Este nuevo programa económico pone énfasis en las empresas industriales estatales, losservicios públicos (nacionalizados) y los organismos comerciales y financieros estatales.La primera consecuencia de las nacionalizaciones fue el aumento del capital nacional, y eldescenso del capital extranjero, alterándose así profundamente la relación pre-existente. El ritmo decapitalización del período 1945-1955 fue el más alto, con la peculiaridad de que se desarrolla sin lacontribución del capital extranjero, es más, en detrimento del mismo. “En 1 931 el capital extranjerorepresentaba el 30% del capital total.

 

En 1949 se reduce al 5% como consecuencia de una políticade nuevo contenido” 19.El fortalecimiento del capital nacional, y el del propio Estado, se refleja en el debilitamientode los lazos del imperialismo en la Argentina. Sin embargo, la baja en los precios de nuestroproductos agrícola-ganaderos, hace que el IAPI decida ir privatizando paulatinamente el comerciofrente al enorme déficit que debe financiar (originado en la diferencia de precios que paga al16 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 17º, 30 de junio de 1949, página 1239.17 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 42º, 19 de septiembre de 1950, página 2572.18 Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, Reunión 40º, 30 de septiembre de 1954, página 2272.19 J. C. Esteban. Reflexiones sobre la crisis financiera argentina. Ediciones Liberación Nacional, BuenosAires, 1959, página 19.productor en el mercado interno y el que obtiene en la venta de esos mismos productos en elmercado internacional). “En esta coyuntura, el gobierno del General Perón vacila, y es incapaz deavanzar en una reforma agraria que liquide la renta parasitaria…” 20.Finalmente, sintetizamos las críticas más importantes que Esteban hace sobre la política delIAPI: las compensaciones, anticipos y subsidios que el Instituto otorgó al sector monopólicoterrateniente, le impidió expandir su actividad financiadora de inversiones básicas. La baja deprecios del mercado internacional lo obligó a recurrir al financiamiento bancario. El gobierno no sedecidió a nacionalizar los frigoríficos ni los latifundios azucareros. No monopolizó el comercioexterior de la lana, ni controló totalmente la importación. No encaró resueltamente el desarrollo dela industria pesada ni el de la industria de máquinas. Los déficit del IAPI aceleraron el proceso deinflación, que debió ser, en definitiva, soportado por los sectores populares.

 

Balance histórico

Dividimos el proceso del IAPI en cuatro etapas: Capitalizadora-transformadora; Transición;Subvencionadora y Liquidación.

 

Etapa capitalizadora-transformadoraDesde su creación, en mayo de 1946, hasta la reforma de su carta orgánica en septiembre de 1949,el Instituto constituyó una de las herramientas claves ideadas por Peronismo para ejecutar supolítica económica, y si bien no transformó totalmente la estructura económica preexistente, laafectó profundamente en amplios sectores.

 

El IAPI permitió al Estado obtener rentas del comercioexterior, que posteriormente invirtió en el país mediante la adquisición de bienes de capital queaumentaron su capacidad productiva.El Instituto participó activamente en hechos tan importantes como la nacionalización de losservicios públicos –hasta entonces en propiedad del capital extranjero– y el equipamiento creacióny expansión de empresas estatales como YPF, Flota Mercante, Gas del Estado, FabricacionesMilitares, Aerolíneas Argentinas. Simultáneamente, su acción comercial directa trajo consecuenciasrelevantes en la tradicional economía agraria argentina. La comercialización de los cereales –especialmente la del trigo– hasta ese período controlada por empresas privadas de alcanceinternacional, se transformó abiertamente.El Estado no sólo establecía los precios de compra al productor, sino que también colocabalas cosechas en el mercado internacional. En el orden interno, la actividad del IAPI vino acomplementar otras medidas relacionadas con la producción agrícola: congelamiento de losarrendamientos rurales, Estatuto del Peón, aumento de la capacidad de transporte marítimo(bodegas propias), construcción de silos y elevadores, subsidios a productos de consumo masivo(agrícola-ganaderos), firma de convenios bilaterales con otros países para la colocación de nuestroscereales, incentivo de la tecnificación rural, etcétera. En esta primera etapa, la característica mássaliente fue intervención directa del Estado en la comercialización interna y externa de losproductos primarios y un control creciente de toda la actividad comercial privada.Como agente financiero dedica la mayor parte de sus recursos al financiamiento de bienesde capital de diferentes reparticiones públicas: el país se capitaliza.

 

Decrece el capital extranjero,sobre el cual el Estado ahora controla la remisión de ganancias al exterior. Se realiza una fuerteinversión pública en actividades productivas. El Estado dirigista de la década anterior, da paso a unEstado empresario, que expande sus actividades productivas iniciando también obras hasta entoncesno encaradas: construcción masiva de viviendas populares, red de hospitales y escuelas, jardines20 Ib-idem, página 8.maternales, colonias de vacaciones21. El marco global de la actividad estatal lo constituye laplanificación. Por primera vez se concibe un programa económico social –Primer Plan Quinquenal–que estipula objetivos prioritarios y metas a lograr en el plazo de cinco años.La culminación de este proceso, en el plano jurídico ideológico, se concreta en la sanciónde una nueva Constitución Nacional –en vigencia desde el 16 de marzo de 1949– cuyo articuladoexpresa a nivel normativo el cambio socio-económico apuntado. El artículo 40 sintetiza claramenteestas ideas: a) la economía al servicio del bienestar del pueblo y conforme al principio de la justiciasocial; b) autorización y legitimidad del Estado como ente monopolizador de la actividad deimportación y exportación; c) protección de la actividad privada lucrativa, siempre que no afecte losintereses generales; d) propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación de todos sus recursosnaturales (petróleo, gas, carbón, recursos hídricos); y e) servicios públicos estatales y expropiaciónde aquellos que aún no pertenecen al patrimonio nacional.Etapa de transiciónMediante la ley 13.668, sancionada el 30 de septiembre de 1949 el IAPI –como entidadautárquica nacional– deja de pertenecer al sistema bancario oficial y pasa a depender del Ministeriode Economía. Importantes son las reformas que se le introducen: se suprime su participación en latramitación de los convenios internacionales de carácter comercial, función que ahora realizarádirectamente el Ministerio. Asimismo, le quedan vedadas operaciones de cambio, compra y ventade divisas –provenientes de la exportación de ciertos productos– y de las posibles utilidadesgeneradas en esta actividad. Se modifica también la composición del Directorio, donde ahoratendrán representación los productores del agro –trabajo y capital– y del comercio.

 

Se autoriza alPoder Ejecutivo a designar un síndico que fiscalizará directamente la contabilidad y orientación delorganismo.Causas muy profundas, y no las que se exponen en el Congreso, son las que obligan algobierno a modificar la estructura del IAPI. En el Senado se hace referencia a la necesidad deadecuar el Instituto a la nueva ley de Ministerios, a agilizar su funcionamiento, a fiscalizardetalladamente su accionar poniendo fin a las críticas de la oposición. En la exposición del senadorLuco se vislumbra una causa diferente: “La participación de los trabajadores agrarios en el futurodirectorio del instituto tiene una razón fundamental: de los productores de la ganadería y de laagricultura dependió, depende y dependerá, por largas décadas aún, la riqueza y la imponentegrandeza de la Nación Argentina” 22.La batalla que en todo lugar e insistentemente había desplegado la burguesía agraria,acusando al partido gobernante de despojar al campo para beneficiar a la actividad industrial,lograba sus frutos. Se reconoce expresamente que es la actividad agrícola-ganadera la fuente deriquezas. Los afanes industrialistas de la primer hora aparecen menos pretenciosos: la burguesíaindustrial no había sabido defender sus intereses concretos o quizá la alianza que estableció con laclase trabajadora comenzaba a mostrar sus limitaciones. En síntesis, se recortan y limitan lasfunciones y atribuciones originarias del Instituto, perdiendo parte de su autonomía de decisión.Desde este momento, su intervención como ente financiador de la capitalización de las reparticionespúblicas desciende aceleradamente.21 En 1948 la inversión total en la Argentina ascendía a 17.464 millones de m$n, habiendoaportado el IAPI 3.474 millones, lo que representa un porcentaje de 19,89%, según montoscitados por J. C. Esteban. Imperialismo y desarrollo económico. Editorial Palestra, BuenosAires, 1961, página 41; y Departamento de Contabilidad del IAPI.22 Cámara de Senadores, Diario de Sesiones, Reunión 59º, 30 de septiembre de 1949, páginas 2.409 a 2.412.

 


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