INGRID, DE GUEVARA AL MONO JOJOY

 

Por Gerardo Jose Gonzalez

 

Carlos Marx, judío alemán genial, supo trasponer la figura del espectro al futuro.

“Un fantasma recorre Europa….”

El Cuco del comunismo recorrió el mundo entero hasta que el muro que dividía Berlín fue derrumbado, pasado un siglo del dicho.

 

Ernesto Guevara fue un aventurero que buscó su destino fuera de la Argentina. Cuba fue una batalla en su guerra personal, como Africa luego. Su arquetipo fue el del revolucionario tercermundista. La singularidad de su propósito prometeica. Ni agente de la URSS , ni teórico trotskysta. Su estrella fue muy alta: parir al Hombre Nuevo en las selvas del Tercer Mundo. Figura fuertemente crística, en el sentido de fundar mediante el ejemplo personal una nueva forma revolucionaria, completamente diferente de las anteriores. Para Marx el paridor del Hombre Redimido eran los obreros de la industria.

Para Lenín una organización urbana de combatientes eximios.

Fidel Castro Ruz rápidamente comprendió que lo de él era solo dirigir Cuba, una isla tropical mediana y agraria.

 

No se trata de debatir la consigna de la liberación del Imperio americano ni la de los europeos venidos a menos en Africa. Eso es causa menor y hasta cierto punto válida. El tema importante hoy es pensar los resultados de la idea de parir al Hombre Nuevo en las selvas tropicales. Massetti y Santucho fracasaron en la Argentina. El luminoso sendero en Perú. La primigenia, en Venezuela, fue aplastada apenas nacida. Y Guevara en Bolivia. También es sencillo explicar el fracaso: los combatientes no soportaron la selva y los paisanos no los sintieron como liberadores.

 

El asunto difícil es responder porqué hombres como Santucho y Guevara creyeron que en La Selva nacería el Hombre Nuevo.

 

Cuando Nahuel Moreno, líder indiscutido del trotskysmo argentino oyó lo de la selva, reaccionó horrorizado.

 

La confusión provino de un tema no explicitado debidamente. ¿Se trataba de la Revolución de Carlos Marx o del retorno a las Tinieblas? Marx postulo el comunismo como la cumbre de la evolución de Occidente. ¿Qué podía construirse en las selvas?

Santucho replicó con dos argumentos guevaristas: que en los montes tucumanos el poder burgués era marginal y la población autóctona más incontaminada de burguesía.

Ambos eran completamente verdaderos, pero a la vez inútiles. El Ejército argentino demostró su superioridad en el combate selvático y la población no los sintió como liberadores, sino que, para su desgracia, más bien los denunció que protegió.

Y los jóvenes porteños ungidos por la Revolución no pudieron aguantar la vida en la selva. Rambo es un personaje de película, un Superman de la espesura, pero no existe.

 

La selva retornó al imaginario occidental con Ingrid Betancourt, claro que como víctima de un guevarismo terminal, no como liberadora. El lugar del horror, la naturaleza que el hombre abandonó cuando pudo caminar. El refugio de las FARC es el mundo prehumano. El de los insectos dominantes, de los arácnidos, de los microorganismos y las bacterias.

 

La arena del tiempo corrió por el reloj de vidrio, y es hora de darle vuelta.

El Mono Jojoi no es el Che.

 

En los trópicos templados de Africa nació la humanidad. No en la selva.

Después floreció en la mesopotamia del Trigris y el Eufrates.

Luego desplegó en el Nilo.

Finalmente, se esparció por todas partes.

 

La sugestión de esta nota es que nada pudimos esperar nunca del retorno a la selva.

Ese inglés de Conrad que elige ser dios de los salvajes en el Corazón de las Tinieblas, el Coronel Kurtz de Coppola que –no se sabe bien porqué- corta de modo apocalíptico con Occidente, eligieron un estadio previo al suicidio. Postulo que Guevara y Santucho hicieron lo mismo, casi seguramente sin ver la relación con Conrad. Ambos eran muchachos de acción, despreciaban la literatura.

 

Algunos hombres tienen grandeza. Su país y su época los ahogan. Buscan su destino afuera. Pero eso no es suficiente para legitimar socialmente sus opciones.

 

Ingrid Betancourt fue rescatada de la prisión selvática guevarista por Occidente.

Los oportunistas de la política proponían reconocer el Poder Selvático como fuerza internacional y arreglar con ellos como potencia. Es comprensible en Néstor Kirchner, pero resulta audacia imperdonable en Zarkozy, que lo pagará muy caro ante su pueblo y ante Occidente. El estadista debe ver, de lo contrario es evidenciado como payaso.

 

Así como los héroes mueren, también sus fantasmas a veces se desvanecen.

Siento que el fantasma vagamente universal de Guevara se esfumó para siempre de Iberoamérica con el triunfo de la nación colombiana sobre las FARC.

Los espectros pueden sobrevivir largos siglos. Hasta que un hecho real los saca del mundo.

 

Sea este mi homenaje a semejante hombre, que siempre rechacé.

Gran aventurero, apátrida, imposible universalista de una idea demencial, romántico tardío, pudo al menos morir dignamente en un terreno de su utopía.

La selva boliviana fue su tumba elegida.


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