APUNTES SOBRE UN TEMA MENOR, LA DECADENCIA DE OCCIDENTE

 

Por Acab

 

Sobre el tópico se han escrito tantas pavadas, que puedo agregar la mía sin vergüenza.

 

No teman largas parrafadas, solo apuntes.

 

         Está quien dice que Occidente se globalizó con Juan el Navegante, rey de Portugal y las coronas recién unidas de Aragón y Castilla. Otro que nace de Trafalgar y Waterloo, cuando la Rubia Albión dominó los océanos. Un tercero lo data cuando EEUU logra el PBI nacional mayor del mundo, allá por el 1900. Globus IV lo data en 1945. La fauna economista en el momento que se expanden las empresas transnacionales. Y no falta quién dice que fue Bill Gates, indiscutible exageración.

 

         Occidente nace en Europa, mestizada profundamente por los cabalgantes de Asia, romana, catolicizada. Se despliega en el Nuevo Mundo durante tres largos siglos, poco a poco. Primero eso. Inmediatamente, la ciencia y la tecnología. El 1900 dominaban Europa y los EEUU el mundo entero.

Inglaterra ponía marajáes y presidentes donde podía. Tomaron los puertos chinos y japoneses por la fuerza. Francia, España, Portugal y Holanda volvieron a casa. También la Rusia de Stalin, en los 20.

 

         El siglo XX consolidó esa hegemonía. Pero el saber occidental se transfusionó, muy lentamente, hacia todo el mundo. El ejemplo máximo es Japón. Cuando le abren los puertos el emperador envía una comitiva de sabios a ver el mundo. Años, países y anotaciones. Vuelven y presentan su informe. En 1905 le ganan la guerra naval a Rusia. Derrotados en el 45, invaden en los 60 y 70 el mundo con sus autos, barcos, generadores eléctricos, filmadoras, televisores, motos. Demuestran que Occidente era imitable y superable.

        

         Los últimos cincuenta años no aportan mayor novedad histórica: el proceso de apropiación científico tecnológico simplemente continuó. Si EEUU se hundiera hoy entero entre ambos océanos poco sustancial se perdería. El resto del mundo incorporó, cada país como pudo, el saber que a Occidente le costo siglos construir.

 

         Occidente está hoy bien representado por el anciano Alan Greenspan, que dice: esto no lo había previsto, con la franqueza que caracteriza al yanky. China si lo previó. Rusia también.

 

         Si la crisis que recorre el mundo fuera solo financiera, no pasaría de un

ciclópeo sacudón. La Sociedad Opulenta, descripta hace décadas, tiene malos cimientos. Galbraigth señaló agudamente que el consumo fue estimulado mediante la propaganda comercial. Es necesario describir que hay detrás de la debacle financiera mundial. Las grandes ecuaciones clásicas de producto-consumo-ahorro-inversión se pervirtieron profundamente. La población mundial se duplicó en pocos años.

 

         Diseminadas la ciencia y tecnología y la producción por todo el mundo, esta crisis del Occidente Europeo-Norteamericano, resultará, cuando baje la polvareda y se cuenten los muertos, en un mundo multicentral, cuya fuerza principal serán los países del Pacífico asiático: China, Japón, los tigres y los tigrecitos.

 

         Teniendo Sudamérica un solo país de importancia mundial, no pueden concebir muchas esperanzas los restantes.

 

         El comercio mundial se reducirá drásticamente. De todo se consumirá menos. La escalera irá desde lo necesario a lo prescindible. Las inversiones, incluso muchas en curso de ejecución, se detendrán.

 

         Dada la índole y la magnitud de la crisis, amanuenses o fatuos resultan los que arriesgan tiempos, pisos, pérdidas y sanaciones.

 

         Esto no es tsunami de un día, es otra era glaciar.

 

         Cuyo signo histórico será la caída en la miseria de la mitad de la Humanidad.

 


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