Por Gerardo González
Tal vez sea el concepto geopolítico más antiguo.
Es anterior al descubrimiento de los polos.
Roma fue el eje del mundo, el centro de un círculo sin fin, que los navegantes señalaban convexo.
Para la escuela geopolítica prusiana el centro del mundo estaba en París. También para Lenin. En 1945 emigró de continente, a Washington.
Mal que nos pese a los occidentales, lentamente pero en medio de una conmoción universal, se traslada hacia Asia.
Los primeros ministros chino, japonés y surcoreano celebraron una histórica reunión de acercamiento para adoptar pautas comunes ante la crisis mundial, en la ciudad de Fukuoka. Son pueblos acostumbrados a juzgar el presente desde siglos, milenios del pasado. Se han mutilado en guerras de una ferocidad suprema, pero saben que esos tiempos quedaron atrás para siempre.
Los “Tigrecitos” y Australia no fueron invitados. Solo los mayores en la primer reunión.
Los vaticinios de los historiadores ingleses de comienzos del siglo pasado respecto de la China deben ser multiplicados, porque el Asia Oceánica es hoy zona económica mucho mayor.
El método espantoso usado por Inglaterra para abatir al pueblo chino, la introducción del opio, peor quizá que el negocio del tráfico de esclavos africanos, merece que la Reina pida mil disculpas. Si algo hay profundamente arraigado en la cultura china es la pasión del honor y la venganza.
Por supuesto que el Asia-Pacífico sufrirá esta crisis como todos. Pero están más preparados y –sospecho- la vieron venir.
Recordemos el 13 de diciembre de 2008 como el día del primer intento profundo de entente entre China y Japón.
